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Michelle obama ya prepara su biografía

Michelle Obama: las first ladies saben que hay vida (y dinero) después de la Casa Blanca

Michelle Obama ya está dando aperitivos de su autobiografía 'Becoming', que saldrá a la venta el 13 de noviembre. Y esto es solo el comienzo de este otro estrellato

Foto: Michelle Obama durante una conferencia en la Foundation Summit en Chicago, Illinois, en 2017
Michelle Obama durante una conferencia en la Foundation Summit en Chicago, Illinois, en 2017

Michelle Obama ya está dando aperitivos de su autobiografía 'Becoming', que saldrá a la venta el 13 de noviembre. Si ha habido reparto igualitario del botín con la editorial en el siempre paritario matrimonio, Barack Obama y ella se han repartido 30 millones de dólares cada uno por sus memorias. Y dejando al margen que la portada es muy decepcionante (intercambiable con cualquier libro de autoayuda para marujas estadounidenses), tanto este lanzamiento como el acuerdo del matrimonio con Netflix para producir documentales nos recuerda que hay vida (y mucho dinero) tras la Casa Blanca. Y no solo para los presidentes, sino también (y quizá especialmente) para las primeras damas.

Todavía está por ver si la última primera dama saliente de los Estados Unidos acabará sucumbiendo a los cantos de sirena que le piden que repita la operación Clinton: que siga los pasos de su marido y acabe postulándose como candidata a la presidencia, quizá con más suerte que Hillary y convirtiéndose en la primera presidenta de su país. Pero, de momento, lo que está claro es que sí sigue el camino de la mujer de Bill Clinton por el lado no político.

La política estadounidense Hillary Clinton en una convención demócrata en la Universidad Hofstra en Hempstead, New York. (EFE)
La política estadounidense Hillary Clinton en una convención demócrata en la Universidad Hofstra en Hempstead, New York. (EFE)


240 millones de dólares en los últimos 15 años

Esto es: escribir –Clinton lleva ya tres libros– y entregarse a la filantropía, después de que la Fundación Clinton se haya convertido en una polémica máquina registradora que hiciera a 'Forbes' publicar en 2016 un artículo titulado '¿Cómo Bill y Hillary Clinton han generado 240 millones de dólares en los últimos 15 años?'. De momento, Michelle ya tiene una fortuna evaluada en 40, y no han pasado ni dos años desde que su sucesora le entregara la famosa caja de Tiffany’s.

No nos engañemos. A nadie le gusta perder calidad de vida y después de varios años volando en avión privado, estando de consorte en las reuniones más importantes del mundo, siendo la niña bonita de los mejores diseñadores del mundo y disfrutando de la erótica del poder, debe ser difícil salir en un helicóptero y aterrizar en tu vida anterior como si nada. Jacqueline Kennedy, tras el último magnicidio estadounidense y con el título de viuda de América, intentó seguir con la misión de impulsar la cultura como gran baluarte de los Estados Unidos, pero acabó cinco años después en brazos del multimillonario Aristóteles Onassis, uno de los pocos hombres del mundo que podía superar el tren de vida de un Kennedy.

Su fortuna al morir en 1994 fue cifrada en casi 50 millones de dólares –la misma cifra que, casi 25 años después, se estima que tiene Melania Trump– y no tuvo ninguna necesidad de escribir una autobiografía, no por falta de material. Pero Obama y Clinton no están solas en el negocio editorial, sino bien acompañadas por doce primeras damas más. La más prolífica fue Eleanor Roosevelt, que llegó a escribir entre 1937 y 1961 cuatro autobiografías sin salir de sí misma. 'This is my story', 'This I Remember', 'On my Own' y 'The Autobiography of Eleanor Roosevelt' forman su colección de memorias, si bien es cierto que ella consiguió convertirse en una mujer de tremenda influencia política y social en los Estados Unidos al margen de Franklin Delano Roosevelt.

¿Qué ejemplo seguirá Melania Trump?

Su apoyo a los derechos de las mujeres, su labor en las Naciones Unidas y su indudable condición de icono gay mucho antes de la lucha por los derechos civiles le aseguraron la categoría de eminencia. Cuando Harry Truman le dio el pésame tras la inesperada muerte de su marido en plena legislatura en 1945, ella dijo: “¿Hay algo que pueda hacer por usted? Es usted el que está en problemas”.

Laura Bush, George W. Bush, Bill Clinton, Hillary Clinton, Barack Obama, Michelle Obama, Melania Trump con George H.W. Bush en el funeral de Bárbara Bush. (Reuters)
Laura Bush, George W. Bush, Bill Clinton, Hillary Clinton, Barack Obama, Michelle Obama, Melania Trump con George H.W. Bush en el funeral de Bárbara Bush. (Reuters)


Las primeras damas de apellido Bush se dividen entre el aura matriarcal y el humor seco de la recientemente fallecida Bárbara y el perfil conciliador de Laura, que ablandó su discurso e hizo buenas migas con su sucesora mientras George W. pinta cuadros de gatitos y vive del 'otros vendrán que grande te harán'. Otras primeras damas de presidentes poco populares se salvaron de la quema. Nancy Reagan, por ejemplo, se convirtió en una luchadora contra el imperio de la droga sin un perfil tan racial como el que abanderó su marido, y si bien el exactor hizo oídos sordos a la epidemia del sida durante años, cuando este fue diagnosticado con alzhéimer, Nancy se convirtió en una de las voces de concienciación más oídas.

¿Qué pasará entonces con Melania Trump? Quizá siga el ejemplo de Pat Nixon y simplemente desaparezca del mapa…, aunque su biografía tiene más carne de best seller que ninguna otra y quizá la propulsara a ser todavía más millonaria que su marido, cerrando el círculo de la primera primera dama, la millonaria Martha Washington, que estaba tan emancipada de George Washington y de la política en general que ni siquiera acudió a la investidura. Quizá, en ambos casos, ser primera dama era, en realidad, un descenso en su nivel de vida.

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