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CUMBRE INTERNACIONAL

La otra cosa que tienen en común Donald Trump y Kim Jong-un: sus mujeres florero

Ambos mandatarios utilizan a sus esposas como arma propagandística, pero no les dan un rol institucional. De Ri Sol-Ju no se sabe ni la edad. Melania es la reina de los desplantes

Foto: Donald Trump y Kim Jong-un, en la isla de Sentosa. (Gtres)
Donald Trump y Kim Jong-un, en la isla de Sentosa. (Gtres)

Hoy tenía lugar el encuentro más inesperado de la política internacional: Donald Trump, presidente de EEUU, y Kim Jong-un, mandatario norcoreano, se daban la mano en una cita que aseguraría la estabilidad y paz militar tras un acuerdo en el que el país asiático se comprometía a la desnuclearización de su país. En el otro lado, Trump prometía aportar garantías de seguridad a Pyongyang. Habrá que ver cómo se desarrollan las promesas.

Y en un discreto segundo plano -por supuesto no presencial en el trato-, el apoyo de sus esposas, Melania Trump y Ri Sol-Ju. Figuras poco representativas que a duras penas logran emular lo que es entendido como un rol de primera dama, no sabemos si por decisión personal o por mandato de sus poderosos maridos. Ambas, en un vago intento de simpatizar con el pueblo, se limitan a enaltecer las labores de sus esposos delegados. Este es, sin duda, el punto en común que une en lo personal y representativo a ambos portavoces de dichas naciones antagónicas. En su casa no se habla del empoderamiento de la mujer.

Donald y Melania Trump, hace unos días en Washington. (Gtres)
Donald y Melania Trump, hace unos días en Washington. (Gtres)

Ellas aportan poco al feminismo tan en boga, sobre todo si comparamos sus cometidos con los de anteriores damas como las norteamericanas Michelle Obama o Hillary Clinton.

De hecho, es tan discreto el papel de ambas esposas que en numerosas ocasiones se ha denostado el pasado de ambas en una tentativa de enterrar sus días vividos. En el caso de Melania, hablamos de la callada por respuesta a su pasado como modelo y, en especial, al shooting que esta protagonizo desnuda para la revista masculina 'GQ' allá por el año 2000, cuando no había absorbido el apellido de su esposo actual. Ella era Melania Knauss, una sensual joven eslovena que poco después conocería al magnate más afamado de EEUU. Su carrera quedaría enterrada de forma concluyente. La tarea actual de la exmodelo es la de acompañar a su cónyuge y aportarle la estabilidad que América necesita ver, aunque detrás de bambalinas los rumores de infidelidad por parte de Donald se cuentan por decenas. De hecho, en varias ocasiones se han hecho virales los desprecios e incluso manotazos que la eslovena le ha dedicado al mandatario.

Y en el otro lado del Pacífico, el caso casi calcado de Ri Sol-Ju, pero con un factor añadido: un velo de censura notorio. De hecho, esta primera dama ha sido tachada de 'supuesta' esposa hasta hace más bien poco, lo que ha rodeado de un halo misterioso todo lo que tiene que ver con ella. La relación de ambos comenzaba en una fecha incierta, aunque un popular rumor afirma que pudo ocurrir en 2009. Fuera como fuese, Ri no era presentada de forma oficial hasta julio de 2012. Anteriormente se comentaba que podía ser una hermana o amiga del representante, ya que nunca fue oficialmente relacionada, pero sí se la veía acompañándolo de forma esporádica.

Así las cosas, a Sol-Ju es difícil verla en un acto público y no suele aparecer en la agenda oficial. De hecho, en 2016 sus apariciones públicas pudieron contarse con los dedos de una mano.

¿Su cometido cuando da la cara? Sonreír de forma educada y no articular palabra. Nada puede opacarlo a él. De su matrimonio se sabe por el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur que tienen tres hijos, aunque siempre fue apartada del ojo público cuando se encontraba embarazada, por lo que no existe una imagen de ella en estado de gracia.

Ri Sol Ju (de rosa), junto a su marido Kim Jong-un. (Gtres)
Ri Sol Ju (de rosa), junto a su marido Kim Jong-un. (Gtres)

Sus outfits destacan por ser sobrios y de tonalidad pastel, color amable que la acerca a su pueblo a través de una personalidad dulce, aunque poco o más bien nada se sabe realmente de ella. Según Michael Madden, experto que publica asiduamente en la web ‘North Korea Leadership Watch’, se cree que nació en 1984, por lo que tendría 34 años. De su pasado sin embargo ni rastro, aunque los rumores de los que se hace eco el medio CNN afirman que pudo ser animadora y que también proviene de familia militar.

Un secretismo que recuerda lo mucho que queda por andar en cuanto a igualdad de género, sobre todo en un campo tan hermético y reservado para varones que ven en sus compañeras un simple artilugio propagandístico.

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