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protagoniza 'la casa de las flores'

Los millennials ya saben que Verónica Castro no es solo la madre de Cristian

En España, todo el mundo la conoció en los años 80, cuando protagonizó 'Los ricos también lloran'. Era guapa, sensual y tenía una voz aterciopelada. Ahora vuelve a ser actualidad

Foto: Verónica Castro en una imagen promocional de 'La casa de las flores'. (Netflix)
Verónica Castro en una imagen promocional de 'La casa de las flores'. (Netflix)

No todo va a ser Pau-li-na Mo-ra-les. Esta semana, en '¡Hola!' México, ha sido otra la protagonista de 'La casa de las flores' que ha ocupado su portada: Verónica Castro. La matriarca de la familia que ha hecho reír a medio planeta este verano a través de Netflix está viviendo un renacimiento que pocos hubiesen imaginado a sus 65 años. La publicación ofrece un reportaje con las 'locas' aventuras en Acapulco de la actriz. Y entre esas 'locuras' hablan de salto a la tirolesa, carrera en moto de agua o fiestas al lado de una amiga. Vamos, lo que casi nadie adjudica a una sexagenaria. Ahora, la reina del glamour se ha convertido en uno de los personajes estrella de la actualidad televisiva. También para las nuevas generaciones.

El reparto de 'La casa de las flores', al completo. (EFE)
El reparto de 'La casa de las flores', al completo. (EFE)

En México siempre la han llamado la Primera Actriz y el calificativo no es gratuito. De las fotonovelas, en las que sus poderosos ojos eran un reclamo visual de primer orden, saltó a las telenovelas en la época en la que estas cosechaban audiencias millonarias. En España, todo el mundo la conoció en los años 80, cuando protagonizó 'Los ricos también lloran'. Era guapa, sensual y tenía una voz aterciopelada que utilizó para cantar el tema principal, 'Aprendí a llorar'. El éxito del culebrón (se rodó en 1979 pero llegó varios años después a nuestro país) hizo que la llamasen para trabajar desde países tan dispares como Argentina.

Su estrellato no era ninguna tontería, ya que una de las telenovelas que protagonizó en ese país hasta llevaba su nombre: 'Verónica, el rostro del amor' (1982). Después llegarían 'Yolanda Luján', 'Amor prohibido' y muchas otras. Algunas, claro, con nombres imposibles. Pese a lo que pueda parecer, Castro no siempre ha contado con el favor de los críticos ni de los espectadores, aunque ella siempre se ha atrevido con todo. Incluso con la música. Algunos habrían jurado que cantaba como un gato mareado, pero en 1973, cuando empezaba a ser conocida, llegó a participar en el Festival Yamaha Music con la canción 'Nunca imaginé quererte tanto'.

Castro, con su estrella del Hall de la Fama de Las Vegas. (EFE)
Castro, con su estrella del Hall de la Fama de Las Vegas. (EFE)

Cuando en 2009 las descargas ilegales y el final de los formatos empezaba a condenar al LP de toda la vida al ostracismo, ella lanzó su último disco: 'Resurrección'. También anunció que se retiraba de ese campo. Ella misma admitió, con gran valentía, que su carrera musical tampoco había sido tan importante. “Aproveché mi éxito en las telenovelas”. Eso sí, no lo dijo hasta que lanzó el último disco.

A Verónica Castro también ha sido fácil verla en actos de lo más diversos, luciendo modelitos imposibles y haciendo ostentación impúdica de sus retoques estéticos. En México hasta han llegado a entrevistar a José Juri, su médico de cabecera en ese terreno. “Le hemos retocado el abdomen, los músculos, los senos, la nariz, los párpados, el cuello, la boca… Lo importante es que cada sector del cuerpo tiene sus secretos y su importancia, por eso la ves divina”, ha reconocido. Ella jamás le ha reprobado que hable en público ni ha ocultado sus (más que obvias) cirugías.

Justamente por ese carácter audaz del 'hago lo que me da la gana', cuesta trabajo pensar que la diva mexicana se resistiese a 'La casa de las flores'. La matriarca que interpreta en la serie tiene que encajar a un hijo que sale del armario, un marido que le pone los cuernos y recurrir a la venta ilegal de marihuana. Todo lo que una diva jamás haría, pero que a ella le ha servido para conquistar a las nuevas generaciones. “Me voy con los millenials y eso que yo soy del siglo pasado”, dijo hace poco en una entrevista para 'Vanity Fair'.

En su lista de fans también figuran nuevos fieles de su misma edad. Su regreso también ha enamorado a sus contemporáneas, las mismas que hace décadas no se identificaban con su pétrea belleza y ahora envidian o comparten su amor por la vida y por ese 'do what you want' que la ha llevado a una de las series del año. No nos extraña: los 65 han dejado de ser una edad para retirarse ni para llevar una vida sosegada o aburrida. Y Verónica siempre fue mucha Verónica.

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