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GHANA, MALAWI, KENIA Y EGIPTO

Las 'Memorias de África' de Melania Trump: arranca su viaje más difícil

La primera dama no suele dar discursos y mantiene un perfil bajo. Donald Trump dijo que las naciones africanas eran "países de mierda", lo que pone a su mujer en un aprieto

Foto: Melania Trump a su llegada a África. (Reuters)
Melania Trump a su llegada a África. (Reuters)

El reto no debe ser fácil para ella. Acostumbrada a caminar con stilettos de 10 centímetros, faldas tubo y melena impecable, Melania Trump ha emprendido este martes un viaje de cinco días en solitario a África y ha pisado tierra en Accra, Ghana, con un vestido de rayas de color rojo. Un viaje verdaderamente curioso, ya que no hace ni un año que su marido dijo que las naciones de África eran una "colección de países de mierda”.

Allí estará ella sola por primera vez como primera dama en un viaje de larga distancia (estuvo en Toronto) a un continente que su marido no solo ha insultado, sino que ni siquiera lo ha pisado como presidente de Estados Unidos. Melania tendrá que enmendarle la plana al presidente con algo más que sonrisas.

Una de las imágenes de los zapatos de Melania. (Reuters)
Una de las imágenes de los zapatos de Melania. (Reuters)

“Es la primera vez que viajo a África”, dijo la primera dama en agosto, cuando se anunció su visita, y se mostró "emocionada de educarme a mí misma en asuntos relaciones con la infancia del continente, mientras aprendo sobre su rica cultura e historia”.

Marcado acento eslavo

Los medios norteamericanos han destacado el perfil bajo de Melania desde que Donald ganó las elecciones. Siempre en segundo plano, ha sido protagonista por su falta de protagonismo. “Casi nunca habla en público”, destacan en la CNN, donde se pueden escuchar algunas frases de la primera dama, que casi no ha dado discursos. Con un marcado acento eslavo, hay incluso cuentas en Twitter que se mofan de su manera de hablar.

Melania, en una imagen a punto de embarcarse en el viaje oficial a África. (Reuters)
Melania, en una imagen a punto de embarcarse en el viaje oficial a África. (Reuters)

Así, este viaje a Ghana, Malawi, Kenia y Egipto servirá a Trump para demostrar que es algo más que una bella exmodelo. Lo señalan en CNN: “Es meticulosa mientras él es impulsivo, compasiva y él combativo”. En la cadena recuerdan su preocupación por la infancia, sobre todo de los niños más desfavorecidos, y por la drogodependencia, sobre todo al opio.

Su iniciativa solidaria

La primera dama lidera una iniciativa solidaria, Be Best, dedicada a ayudar a la infancia en más riesgo (desde víctima de bullying hasta falta de recursos económicos). En su web aparece rodeada de niños y se la puede oír (con su característico acento) comentar cuáles son sus valores. “Como primera dama tengo un objetivo: ayudar a los niños”.

Trump en una imagen de archivo. (Reuters)
Trump en una imagen de archivo. (Reuters)

Y en eso se centrará en África, donde su marido ha sido fuertemente criticado, hasta de manera oficial, por burlarse y llamarlo “países de mierda”. El viaje de la primera dama no será sencillo. “Tiene que hacer un intenso lifting en este viaje y eso no es justo porque no es de lo que debería tratar el viaje de una primera dama”, señala a la CBS Judd Devermont, director del programa de África en el Center for Strategic and International Studies.

Trump y sus errores

Hace unos días, durante la intervención del presidente de Estados Unidos en la ONU aseguró que él y su mujer quieren a África. Puede que quisiera ponerle las cosas fáciles a Melania ante el viaje. Pero quién sabe. Porque hace unas semanas, mientras veía un reportaje sobre Sudáfrica en Fox News, Trump tuiteó que es un país en el que se mata a los granjeros blancos.

Es cierto que los niveles de criminalidad en el país son altos, sobre todo en las zonas agrícolas, pero que el objetivo sean los blancos es algo que nadie asegura. Por lo que Trump volvía a hacer una afirmación arriesgada. Lo decíamos antes, ella es meticulosa mientras él es impulsivo.

El presidente y su esposa en una imagen de archivo. (Reuters)
El presidente y su esposa en una imagen de archivo. (Reuters)

Un modelito para subir y otro para bajar del avión

Como ya es tradición, Melania lució un modelito para subir del avión y otro igual de exclusivo para bajarse. Faltaría más. Que tantas horas de vuelo no hay plancha que las arregle y la foto de rigor a su llegada a África tenía que ser impecable.

Con su sempiterna sonrisa (casi congelada), la primera dama embarcó en Estados Unidos con un conjunto formado por un trench de Vince a la venta por 1700 dólares y unos Manolo Blahnik de leopardo de absoluta tendencia. Con un estilismo que nada tenía que ver, desembarcó en Ghana.

Para esta ocasión, se decantó por un vestido de rayas de Celine y otro par de Manolo Blahnik (debe tener 800 pares), es vez de color blanco. Ideal.

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