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'solo el cielo lo sabe'

El libro definitivo sobre Rock Hudson: abusos, chantaje sexual y sida

Sus 496 páginas ahondan no solo en el calvario del actor al ocultar su homosexualidad, sino también en aspectos poco conocidos como los abusos de su padrastro

Foto: Rock Hudson a principios de los 50. (Cordon Press)
Rock Hudson a principios de los 50. (Cordon Press)

“Mezcla el sueño americano con una pesadilla trágica. Este libro, exhaustivamente documentado, refleja la magnífica farsa de un ídolo cuya doble vida lo convirtió en un personaje inquietante”. Esa es una de las críticas que estos días ha recibido 'All that heaven allows', la llamada 'biografía definitiva' de Rock Hudson. A punto de publicarse (el próximo día 4), la repercusión de este libro que recoge el título homónimo de uno de los mayores éxitos de la estrella (la melodramática 'Solo el cielo lo sabe') ha sido extraordinaria. Tanto que ya se está transformando en un guion del que saldrá una película de Hollywood.

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Los adelantos de la obra, en la que han participado unas cien personas relacionadas con Hudson, están dando mucho que hablar en los medios estadounidenses. Sus 496 páginas ahondan no solo en el calvario del actor al ocultar su homosexualidad, sino también en aspectos poco conocidos incluso por sus fans: los abusos por parte de su padrastro o la humillante forma en la que fue chantajeado por sus propios compañeros de cama, sabedores del dinero que podían ganar haciendo pública su vida oculta.

Portada de la nueva biografía de Rock Hudson.
Portada de la nueva biografía de Rock Hudson.

Hudson creció en Winnetka, una pequeña localidad de Illinois que hoy día es más conocida por albergar el famosísimo hogar de 'Solo en casa' que por ser el lugar en el que él vino al mundo. Aquel fue el primer escenario vital de un niño llamado Roy Harold Scherer que creció pobre y abandonado por su padre. Pasados los años no le fue mucho mejor, ya que su padrastro, un alcohólico de tomo y lomo, no tuvo piedad a la hora de abusar de él, tal y como también refleja el libro. Su madre tampoco le sirvió de gran ayuda. Dominante y manipuladora, le insufló un sinfín de inseguridades que le acompañarían el resto de su vida.

Rock Hudson en 1962. (Cordon Press)
Rock Hudson en 1962. (Cordon Press)

Tras ingresar en los Marines, su gran empeño fue dedicarse a la interpretación. Aquel era el único pasaporte para escapar de la mediocridad de su pueblo y de lo que sentía. Mientras daba tumbos de casting en casting, fue captado por Henry Wilson. El orondo agente estaba especializado en captar jóvenes adonis y se rumorea que también se aprovechaba de ellos entre las sábanas. Así lo confesaba, por ejemplo, Tab Hunter, que recordó en un documental cómo Wilson trataba de acariciarle la rodilla de manera lasciva. Si bien convirtió a Hudson en el principal reclamo de su agencia, lo cierto es que le costó conseguirlo. Antes de exitazos como 'Obsesión' o 'Gigante', el joven Rock, alto guapo y con una planta espectacular, tuvo que pasar por mil películas de segunda en la Universal. Nadie parecía tomar en serio ni su gesticulación ni su aspecto de chico del medio Oeste americano.

Tal y como refleja Marc Griffin en su libro, a medida que el actor se convirtió en una estrella, crecieron las sospechas en torno a su vida sexual. Revistas como 'Confidential' siempre estuvieron dispuestas a pagar (y muy bien) a todo chico que hubiese pasado por la cama del bueno de Rock. Y fue el propio Wilson, harto de sobornar a jóvenes imberbes para que no abriesen la boca, el que obligó a Rock a casarse con su secretaria, Phyllis Gates. Por decirlo suavemente, la chica fue engañada vilmente. Solo pasado el tiempo llegó a descubrir que su marido era gay. Las visitas o las llamadas inesperadas de chicos guapos eran frecuentes. Cuando Phyllis los descubría, su marido le explicaba que solo se trataba de 'fans'. En 1959, harta de fingir sin recibir nada a cambio, acabó pidiendo el divorcio.

Lo más triste de la vida de Rock Hudson llegó años después, cuando enfermó de sida. Eso lo acabó convirtiendo en un símbolo de la lucha contra la enfermedad y reveló a los estupefactos espectadores, que era gay. Un mes después de ser diagnosticado con el virus, confesó abiertamente su sexualidad y destinó 250.000 dólares a la creación de la Fundación Nacional de Investigación contra el Sida.

Gracias a él, la enfermedad dejó de ser marginal. En el momento en que miles de enfermos vivían en el oscurantismo, el actor recibió el apoyo del entonces presidente Reagan, que ni siquiera había hablado del virus hasta entonces pese a que el número de afectados crecía como la espuma. La otra cara, la menos enternecedora, fue la de su último novio, Marc Christian, que recibió una indemnización tras su muerte porque el actor le ocultó que padecía la enfermedad mientras estuvieron juntos.

Hudson en 1966. (EFE)
Hudson en 1966. (EFE)

La nueva biografía revela lo mal que lo pasó Hudson cuando, ya enfermo, tuvo que fletar un avión privado desde París hasta Los Ángeles por miedo a que lo descubriesen. Fue a su llegada a California cuando su médico le recomendó hablar de la enfermedad públicamente. “Lo haré si tu crees que eso ayudará en algo”. Y así lo hizo mientras se iba apagando poco a poco. El que había sido uno de los rostros más perfectos de la historia del cine acabó convertido en un hombre que apenas pesaba 50 kilos y tenía aspecto cadavérico.

Algunos de los testimonios (presentes y pasados) reunidos por 'All that heaven allows' reflejan esa última etapa de forma conmovedora. El que más, sin duda, es el de Doris Day, compañera de profesión y amiga a la que nunca le llegó a decir que estaba enfermo. “Cuando nos despedimos, me dio un abrazo enorme y me sujetó un tiempo. Me eché a llorar. Fue la última vez que le vi”.

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