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Cinco años sin Mandela: la guerrillera que le robó el corazón a los 80
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Cinco años sin Mandela: la guerrillera que le robó el corazón a los 80

Despreciada por algunos de sus hijos, Graça Michel ha tenido que batallar por cuestiones de la herencia y demostrar que su amor por el líder era auténtico

Foto: Mandela y Graça Michel en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Mandela y Graça Michel en una imagen de archivo. (Cordon Press)

El día que Nelson Mandela murió, algunos lo llamaron la 'última leyenda del siglo XX'. El 5 de diciembre de 2013 se fue un símbolo de esperanza, el primer presidente democrático de Sudáfrica, la persona que puso fin a una segregación social intolerable. Tras ciertas tensiones sobre su herencia, fue su viuda, Graça Michel, la que acabó cortando el bacalao de una herencia valorada en 3 millones de euros. Sin embargo, las tensiones sobre su patrimonio hicieron que, a mediados de este año, la viuda tuviese que abandonar la casa que ambos compartieron en Johannesburgo.

A Michel nadie se lo puso fácil nunca. Nació en la costa de Mozambique, jamás conoció a su padre y tuvo que estudiar codo a codo con blancos en Maputo, siendo la única adolescente negra de su clase. Es normal que, creciendo en un lugar tan conflictivo y sintiéndose el verso suelto de su comunidad, se acabase convirtiendo en guerrillera, uniéndose al Frente de Liberación de Mozambique. Gracias a este movimiento también conocería a su líder, Samora Michel, con el que se acabó casando.

placeholder Graça Michel durante las exequias de Nelson Mandela. (Cordon Press)
Graça Michel durante las exequias de Nelson Mandela. (Cordon Press)

Michel se convirtió en presidente casi a la par que ella se casaba con él. Su participación en el Frente de Liberación (y su matrimonio, claro está) la convirtió en ministra de Educación y Cultura. Cuando pocos años después se quedó viuda, el primero en escribirle desde la cárcel fue Nelson Mandela. La excusa era compartir 'su lucha' pero acabaron saliendo juntos. El amor creció a tal velocidad que Mandela apadrinó a los hijos de Graça. Esa fue su primera gran prueba de amor.

En 1998 se celebró una boda íntima que, además, casi coincidió con el fiestón por el 80 cumpleaños del mandatario. Esta segunda fiesta, mucho más multitudinaria, sirvió para celebrar ambas cosas: enlace y cumpleaños. Al evento acudió hasta el mismísimo Michael Jackson. Para Mandela este era su tercer matrimonio pero, quizá por la edad a la que le tocó celebrarlo, fue el más especial de todos.

Graça y Mandela siempre iban juntos a todas partes cuando él, como presidente, conocía a personalidades que iban desde la reina de Inglaterra hasta Naomi Campbell. Más allá del tándem que formaban como marido y mujer, individualmente compensaban los déficits que pudiesen tener el uno u el otro. Cuando Mandela iba apagándose, Graça quiso evitarle sufrimientos. Cada vez que se publicaban informaciones que podían hacerle daño, ella escondía los periódicos. Según declaró en una entrevista, la estrategia evitaba que “lo pasase mal” porque estaba “viejo y cansado”.

placeholder Graça Michel junto al presidente Barack Obama. (Cordon Press)
Graça Michel junto al presidente Barack Obama. (Cordon Press)

También le evitó enterarse de polémicas con sus propios hijos. Cuando Mandela ingresó en prisión, estos apenas eran unos niños. Cuando crecieron sin él, ya volaban libres y no era posible que el mandatario recuperase ninguna autoridad sobre ellos. Las disputas con trasfondo económico fueron bastante habituales en el clan. También la duda en torno a quién le sucedería como jefe del clan.

Graça trató de sortear estas disputas como pudo. Muchos fueron los hijos de Mandela que incluso la ignoraron con desprecio cuando tuvieron lugar los funerales. Lejos de amilanarse, ella ha seguido conservando sus ideales y defendiendo el amor que tuvo por él durante todos estos años. Incluso cuando una de sus exmujeres, Winnie, la ha llamado 'la concubina'. La mejor prueba de amor que Graça dio a Mandela fue renunciar al 50% de la herencia a la que tenía derecho por haberse casado con él en régimen de bienes gananciales. Lo hizo para evitar conflictos, algo que no ha impedido que muchos descendientes de Mandela se la sigan teniendo jurada. Cosas de familia. Y está claro que esta no es una familia cualquiera.

El día que Nelson Mandela murió, algunos lo llamaron la 'última leyenda del siglo XX'. El 5 de diciembre de 2013 se fue un símbolo de esperanza, el primer presidente democrático de Sudáfrica, la persona que puso fin a una segregación social intolerable. Tras ciertas tensiones sobre su herencia, fue su viuda, Graça Michel, la que acabó cortando el bacalao de una herencia valorada en 3 millones de euros. Sin embargo, las tensiones sobre su patrimonio hicieron que, a mediados de este año, la viuda tuviese que abandonar la casa que ambos compartieron en Johannesburgo.

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