El día que Enrique de Orleans lo dejó todo por amor (incluso a su mujer)
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El día que Enrique de Orleans lo dejó todo por amor (incluso a su mujer)

En una emocionante enrtevista con 'Paris Match', el fallecido conde de París recordó cómo superó todo tipo de obstáculos para casarse con el amor de su vida, una belleza de origen español

Foto: Micaela y Enrique, en 1975, en Biarritz. (CP)
Micaela y Enrique, en 1975, en Biarritz. (CP)

Enrique de Orleans, pretendiente al trono de Francia, falleció el pasado 21 enero a los 85 años. Irónicamente, en el aniversario de la ejecución de Luis XVI. Pero otro 21 de enero, concretamente en 1973, guardaba para él mucho mejor recuerdo. Fue el día en que se enamoró de la que sería su alma gemela hasta el fin de sus días: Micaela Ana María Cousiño y Quiñones de León.

“En el momento en que me enamoro locamente de quien ahora es la condesa de París, estoy casado con una princesa alemana. Tenemos cinco hijos. Trabajo en un banco en Ginebra y vivimos cerca de allí en una hermosa propiedad en Annemasse”. Así comienza una larga entrevista con el fallecido conde de París, que recupera ahora 'Paris Match'. En ella habla de cómo lo dejó todo por amor, pese a la oposición de su familia.

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Casado, prácticamente por obligación, con Marie-Thérèse de Wurtemberg, Enrique no era feliz. Hasta que su vida dio un vuelco al conocer en 1973 a Micaela. Así recordaba aquel momento: “Era una hermosa joven rubia con ojos verdes, perteneciente a una gran familia de la aristocracia española y trabajaba en una publicación de arte. Para mí, fue amor a primera vista”.

placeholder Enrique y Micaela, en la boda de su hijo Jean en 2009. (Getty)
Enrique y Micaela, en la boda de su hijo Jean en 2009. (Getty)

Decidido a divorciarse, se encuentra no obstante con la oposición frontal de su padre –quien, nueva ironía, acaba de divorciarse también–, que le ordena regresar con su esposa. Desafiante, Enrique renuncia a su posición y a sus posesiones y se muda al pequeño estudio de 28 metros cuadrados de Micaela. Así vivieron diez años de estrecheces económicas y rodeados de rumores y habladurías.

En 1984 llegó el divorcio y por fin ambos eran libres para casarse. Pero el padre de Enrique le reservaba una sorpresa desagradable. “El mismo día de mi boda en Burdeos, supe por los periodistas que mi padre le había transmitido el título de delfín de Francia y todos mis derechos a mi hijo mayor, Jean”, recuerda para afirmar después que el cariño que aún sentía por él hizo que le perdonara.

placeholder Jean de Orleans, su mujer Philomena y Luis Alfonso de Borbón. (Getty)
Jean de Orleans, su mujer Philomena y Luis Alfonso de Borbón. (Getty)

Posteriormente, en 2009, se casarían por la iglesia, en un matrimonio que ninguno de los cinco hijos aprobó. Esta familia reclama el trono de Francia al igual que los legitimistas, cuyo aspirante es Luis Alfonso de Borbón, y los bonapartistas, que apoyan a Juan Cristóbal Bonaparte.

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En su relato, publicado hace ya quince años por la revista francesa, reconoce que aún se lleva bien con su exmujer y afirma tener buena relación con sus nietos. Y termina diciendo “estoy en contra de las vendettas, solo ponen setas venenosas en la sopa familar”.

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