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OBITUARIO

La muerte de Jayne Wrightsman, cisne de Truman Capote, es el fin de una era

Coleccionista de arte y joyas y benefactora del Metropolitan Museum of Art, la íntima amiga de Jackie Kennedy reinventó ha fallecido esta semana a los 99 años

Foto: Jayne, junto a Jackie Kennedy. (Cordon Press)
Jayne, junto a Jackie Kennedy. (Cordon Press)

Ricas, educadas, elegantes y hermosas. Así eran los 'cisnes' de Truman Capote. Mujeres de la alta sociedad de los años 50 como la hermana de Jackie Kennedy, Lee Radziwill, Babe Paley, Slim Keith, Marella Agnelli o Jayne Wrightsman, que acaba de fallecer en su casa de la avenida 820th de Nueva York a los 99 años.

Wrightsman, viuda del millonario petrolero Charles B. Wrightsman, pudo ser una nueva rica pero su gusto refinado y su estilo fueron un calculado homenaje a una aristocrática forma de vida que ella reinventó y a la que sobrevivió.

Amasó junto a su marido una impresionante colección de arte con cuadros de Delacroix, El Greco, Rubens o Vermeer, que donaron al MET, del que fue una de sus más grandes benefactoras. El matrimonio también fue mecenas del Museo Británico, el Louvre o el Hermitage de San Petersburgo.

Su muerte significa el final de un noble linaje de poderosas mujeres, aunque sus orígenes irónicamente no tuvieron nada de nobles y sí de humildes. Nacida Jane Kirkman Larkin en Flint, Michigan, de joven trabajó como modelo hasta que en 1938 conoció a un recién divorciado barón del petróleo de Oklahoma que se acabaría convirtiendo en su marido.

[Leer más: Adiós a la hermana de Jackie Kennedy: una vida marcada por la muerte de su hijo]

Los Wrightsman se mudaron a Nueva York decididos a dejar su huella en la alta sociedad de Manhattan y el coleccionismo de arte fue su billete de entrada a ese elitista grupo. Charlie jugó a ser Pigmalión con su esposa contratando tutores que le enseñaran francés, protocolo, decoración y arte.

Autorretrato de Rubens, una de las obras donadas por el matrimonio al MET.
Autorretrato de Rubens, una de las obras donadas por el matrimonio al MET.

Durante los años 50 el tesoro artístico que fueron acumulando creció hasta convertirse en una de las mayores colecciones de cuadros y muebles franceses del mundo. Jayne elegía y Charlie negociaba el precio. Para 1966 un inventario de sus posesiones registraba que algunas habían pertenecido a Luis XIV, María Antonieta o Renoir. Pero su riqueza no les había garantizado el respeto que tanto buscaban.

Sería su amistad con Jackie Kennedy, a la que ayudó a buscar casa donde instalarse tras el asesinato de su marido, la que por fin les introdujo en el máximo nivel de la alta sociedad del momento.

Jayne paseando a su caniche en NY. (Cordon Press)
Jayne paseando a su caniche en NY. (Cordon Press)

Cuando su marido murió a los 90 años en 1986 ella heredó su fortuna al completo y por fin pudo brillar en solitario. En parte gracias a ella, miembro ya la junta directiva junto a Anette de la Renta, en los noventa el MET era el Versalles de Nueva York.

Además de destacar en su faceta de coleccionista –guardaba en casa el último diario de María Antonieta– y en su exquisito gusto a la hora de vestir –para el recuerdo queda su sesión vestida de Balenciaga para 'Vogue' en 1966–, Jayne destacó también por las exclusivas joyas que adquirió a lo largo de los años. En 2012 Sotheby's subastó algunas de ellas y el total de la venta ascendió a casi 60 millones de euros, un récord entonces para la casa de subastas.

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