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ESTADOS UNIDOS

Ivanka Trump, el poder atolondrado de la 'hijísima' se hace peligroso

El vídeo compartido por el Elíseo en el que se ve la incomodidad de los mandatarios ante sus comentarios es solo la punta del iceberg de un nepotismo que ronda el escándalo

Foto: Ivanka Trump, en Corea del Sur. (Reuters)
Ivanka Trump, en Corea del Sur. (Reuters)

La primera hija de Estados Unidos, Ivanka Trump, ha estado en boca de todos estos días, precisamente, por su piquito de oro. La poco feliz idea de su padre de convertirla en su suplente en reuniones de alto nivel le ha costado más de un disgusto a la modelo reconvertida en asesora presidencial, pero la gota que ha colmado el vaso ha sido el pitorreo que ha generado un vídeo casero compartido por la cuenta de Instagram de la presidencia de Francia.

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En él se ve a la buena de Ivanka, estoica y divina como siempre, intentando decir algo con sentido al lado de mandatarios como el francés Emmanuel Macron, la británica Theresa May o el canadiense Justin Trudeau. Ante sus afirmaciones totalmente aleatorias (no deja de decir “eso es”, “exacto”) y su comentario feminista metido con calzador (sin venir a cuento recalca que vivimos “en un mundo dominado por hombres”), la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, no pudo evitar la cara de estupefacción. ¿Compartió este vídeo el Elíseo para recalcar lo incómoda e insultante que resultó la presencia de Ivanka en el G20? Es posible.

La trayectoria política de la hija mayor de Ivana y Donald Trump se puede resumir como un compendio del refranero español, pues el desempeño de la hijísima del presidente de Estados Unidos bien podría ser una mezcla de 'por la boca muere el pez', 'de tal palo tal astilla' o, quizá sobre todo, 'Manolete, si no sabes torear, pa’ qué te metes'. O si hubiera que llevarla al cine, probablemente se titularía como aquella comedia de Fernando Colomo llamada '¿Qué hace una chica como tú en una chica como este?'.

Mientras las redes se hacen adictas a la mofa e Ivanka sigue definiendo cuestiones de alta complejidad con calificativos como simplemente “es surrealista”, como se refirió a su experiencia como parte del primer Gobierno estadounidense que pisa suelo norcoreano, los analistas políticos intentan generar un diagnóstico serio sobre los peligros de un nepotismo tan descarado en puestos de tan alta responsabilidad.

Mike Pompeo e Ivanka Trump. (Reuters)
Mike Pompeo e Ivanka Trump. (Reuters)

Ya antes de andar en política, Ivanka Trump había sido polémica por su visión sesgada de la realidad desde el privilegio en el que siempre se ha movido. “Nunca he vivido en un edificio que no llevara mi nombre”, dijo en una ocasión, provocando risas e indignación a partes iguales. ¿Era honestidad naíf o era exhibicionismo millonario sin ningún tipo de empatía social? Lo mismo sucedió cuando le preguntaron qué recomendaba hacer con su primer sueldo y dijo que, según su experiencia, lo mejor era comprarse una buena pieza de joyería. En su caso fue un anillo vintage de 600 dólares.

Dos libros

Si alguien quiere explorar más esta vena de grandes citas de Ivanka Trump, es tan fácil como acudir a sus dos libros: 'La carta Trump: cómo jugar a ganar en la vida y el trabajo' o, ya desde los adentros de la Casa Blanca, 'Mujeres que trabajan', en el que reflexiona desde su peculiar pedestal sobre feminismo y conciliación laboral. Un banquete para sus detractores, claro. “Algunas de las mejores fotos de mis hijos las tomó la 'nanny' durante el día. Estoy segura de que en diez años estaré convencida de que fui yo quien las tomé”, fue una de sus perlas más 'celebradas'.

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Y es que la situación se ha agravado cuando su poder se ha extendido y el aparente atolondramiento de sus afirmaciones puede tener repercusión política grave. Así, aunque aseguran que tanto ella como su marido han intercedido ante Donald Trump para suavizar sus políticas contra, por ejemplo, los derechos de las parejas del mismo sexo, y es cierto que atacar a la hija rubia mimada del presidente es un recurso fácil en una legislatura que tiene en jaque a los historiadores y politólogos, sus respuestas a las acusaciones de ser cómplice de un Gobierno de poca sensibilidad social, por decirlo suave, y sus declaraciones ante los medios no han ayudado a que se le dé el crédito que a veces reclama.

Donald Trump saluda a Shinzo Abe en presencia de Ivanka. (Reuters)
Donald Trump saluda a Shinzo Abe en presencia de Ivanka. (Reuters)


“Si ser cómplice es querer ser una fuerza para el bien y tener un impacto positivo, entonces sí soy cómplice. Pero no sé muy bien lo que significa ser cómplice”, dijo en una entrevista con la CBS en 2017. Y de ahí a las declaraciones de Sofía Mazagatos sobre Mario Vargas Llosa falta el canto de un duro.

El 'Guardian', ya hace un año, publicaba un artículo que se preguntaba: “¿Es Ivanka la peor de los Trump?”. La reflexión venía después de que publicara una foto abrazando a su hijo en el momento en el que las políticas de su padre estaban (como todavía están) separando a niños de sus padres en la frontera de Estados Unidos. Su autora, Arwa Mahdawi, analizaba cuánto había de inconsciencia, de delirio y de malicia en su figura, y cuán peligrosas eran cualquiera de las tres cosas. Pero la cuestión quedaba abierta: ¿es Ivanka un ejemplo de cuán osada es la ignorancia o de cuán perverso y milimétrico es el plan de los Trump para sacar tajada hasta que dure su mandato?

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