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de actualidad gracias a 'hollywood'

Hattie McDaniel: drama, racismo y polémicas de la primera afroamericana con un Oscar

La Mammy de 'Lo que el viento se llevó' murió de cáncer a los 57 años y convivió con el racismo de una época en la que no pudo demostrar lo suficiente su valía como artista

Foto: Hattie McDaniel, en los últimos años de su vida. (Cordon Press)
Hattie McDaniel, en los últimos años de su vida. (Cordon Press)

"Prefiero interpretar a una criada por 700 dólares que ser una por 7". Esa es la frase con la que Hattie McDaniel, la inolvidable Mammy de 'Lo que el viento se llevó', engrosará las páginas de citas famosas. De actualidad gracias a la interpretación (algo exagerada) que hace de ella Queen Latifah en la serie 'Hollywood', McDaniel ha pasado a la historia del cine (y de la cultura pop) por mucho más que aquel 'señorita Escarlaata' del añejo doblaje de la película más popular de todos los tiempos.

'Lo que el viento se llevó' la convirtió en la primera actriz afroamericana en ganar un Oscar, pero también la encasilló en personajes de criada sarcástica e hizo que muchos de su raza la tuviesen en el punto de mira. Para ellos, no era aceptable que un negro se plegase a las necesidades de un Hollywood que solo los veía como apéndices humorísticos; complementos inocuos de los protagonistas de sus historias. Pero Mammy, una especie de madre postiza para la egoísta Escarlata O'Hara, era mucho más que eso. Y Hattie McDaniel también.

Nacida en Kansas en 1893 e hija de antiguos esclavos, McDaniel siempre tuvo clara una cosa: prefería usar su desparpajo que fregar suelos. Siendo una adolescente, empezó a subirse al escenario para formar parte del grupo de vodevil formado por dos de sus trece hermanos. Aquella era la forma de espectáculo favorita de la Norteamérica de principios del siglo XX y McDaniel no dudó en sacarle partido para llevar dinero a casa. El espectáculo no duró mucho y la pobreza, sumada al crack del 29, la hizo mudarse a Milkwakee. 'El País' recogía hace unos meses las declaraciones que la actriz ofreció en 1947 al 'Hollywood Reporter' recordando su llegada a esa ciudad. "Aterricé allí rota. Alguien me dijo que en el hotel Suburban Inn de Sam Pick buscaban una asistente para el baño de mujeres. Salí corriendo y cogí el trabajo. Una noche, cuando todos los artistas se habían ido, el gerente pidió que algún voluntario se subiese al escenario, pedí una canción a los músicos y comencé a cantar. No volví a trabajar en los baños. Durante dos años protagonicé el espectáculo del local".

Junto a Olivia de Havilland y Vivien Leigh en 'Lo que el viento se llevó' (1939).
Junto a Olivia de Havilland y Vivien Leigh en 'Lo que el viento se llevó' (1939).

A principios de los 30, Hattie aterrizó en un Hollywood tan segregado como el resto del país. Las películas no podían sugerir relaciones interraciales, los actores de color jamás eran protagonistas y hasta los besos tenían una duración estipulada. Antes de que el mismísimo David O'Selznick la eligiese para su producción más ambiciosa, 'Lo que el viento se llevó', McDaniel sí tuvo que fregar suelos en la meca del cine. Tras ser elegida para el reparto de 'No soy un ángel', película protagonizada por la explosiva Mae West, comenzó a fregarlos ante las cámaras. En los años 30, la actriz encarnó a docenas de criadas divertidas en películas tan dispares como 'La pequeña coronela' (con la diminuta Shirley Temple) o 'Sueños de juventud' (al lado de una jovial Katharine Hepburn).

Cantante, compositora y mujer de mundo, tuvo que conformarse con meterse en la piel de personajes que no estaban a la altura de su talento. Encarnando a 'Mammy' en 1939 demostró una sabiduría ante las cámaras imposible de olvidar. La escena en la que, rota de dolor, sube la escalinata de la casa de Rhett y Escarlata mientras le cuenta a Melania (Olivia de Havilland) lo mucho que estos sufren por la muerte de su hija es un ejemplo de calidad interpretativa.

Junto a Clark Gable en 'Lo que el viento se llevó'. (Cordon Press)
Junto a Clark Gable en 'Lo que el viento se llevó'. (Cordon Press)

Pocos meses después de su complicado rodaje, 'Lo que el viento se llevó' se estrenó a bombo y platillo en Atlanta, ciudad sureña y foco de racismo y del Klu Klux Klan. Cuando Clark Gable, protagonista de la superproducción, descubrió que McDaniel no había sido invitada a la première, amenazó con no asistir él tampoco. Fue la propia Hattie, siempre conciliadora, la que lo convenció de lo contrario. Durante aquellos meses en los que 'Lo que el viento' batía récords de taquilla (sigue siendo la película más vista de la historia en número de espectadores), Hattie sorportó los ataques de organizaciones afroamericanas que veían indigno el personaje de Mammy. La NAACP y otros grupos liberales afroamericanos presionaron a Hollywood para que pusiera fin a los roles estereotipados. La Academia, sin embargo, le dio un Oscar a la mejor actriz secundaria en febrero de 1940. Aquella fue una noche histórica, pues era la primera de su raza en recibirlo.

"Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, miembros de la industria cinematográfica e invitados de honor: este es uno de los momentos más felices de mi vida y quiero agradecer su amabilidad a cada uno de ustedes que participó en seleccionarme para uno de sus premios. Me ha hecho sentir muy muy humilde; y siempre lo sostendré como un faro para cualquier cosa que pueda hacer en el futuro. Sinceramente espero ser siempre un crédito para mi carrera y para la industria cinematográfica. Mi corazón está demasiado lleno para deciros cómo me siento, y puedo daros las gracias y que Dios os bendiga", dijo entre lágrimas. Algunos medios han asegurado que el discurso ni siquiera pudo escribirlo ella y fue algo impuesto. Lo cierto es que se tuvo que sentar, como una paria, en los asientos de atrás del teatro, alejada de estrellas como su compañera Vivien Leigh o James Stewart, también nominados aquella noche. En la California segregada no se podía permitir otra cosa. Mientras muchas de su clase estaban limpiando aquel lugar, ella acudía allí en calidad de invitada. Y con eso se tenía que conformar.

Conforme pasaron los años, Hattie siguió haciendo historia. Años después de su Oscar, fue la primera afroamericana en tener su propio programa de radio. Su vida sentimental, además, dio lugar a historias de superación. En 'Hollywood' se insinúa que mantuvo una relación íntima con Talullah Bankhead y en libros como 'Safo va a Hollywood' se la incluye en el célebre Círculo de la Costura, expresión que sirvió para catalogar al grupo de lesbianas de la meca del cine. Ni una cosa ni otra están documentadas pese a que, con toda probabilidad, Hattie fue una mujer libre y desprejuiciada en su sexualidad. Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que tuvo cuatro maridos. El primero de ellos, Howard Hickman, la dejó viuda con apenas 24 años. El segundo, George Lanford, murió de un disparo. Después vino un tercero, James Lloyd Crawford, con el que sufrió un falso embarazo que la llevó a sufrir una depresión severa. Y el cuarto, un decorador de interiores llamado Larry Williams, no tuvo piedad a la hora de intentar boicotear su trabajo en la radio. Solo estuvieron casados cinco meses.

Hattie McDaniel en 1944. (Cordon Press)
Hattie McDaniel en 1944. (Cordon Press)

En la época de su cuarto divorcio, Hattie sufrió un infarto que la llevó de urgencia al hospital. Corría el año 1950 y, aunque se libró de aquel bache de salud, no pudo hacer lo mismo cuando le detectaron un cáncer de mama. Su programa radiofónico, 'The Beulah Show', se canceló a los pocos meses de comenzar su emisión. La actriz murió el 26 de octubre de 1952, con apenas 57 años y sin un centavo. Pese a que dejó escrito su deseo de ser enterrada en el famoso Hollywood Forever en el que reposan docenas de estrellas, el cementerio no lo permitió, ya que no aceptaba a personas de color. Décadas más tarde, en 1999, en ese mismo lugar se erigió una placa para homenajearla y el Gobierno estadounidense le dedicó un sello postal para reconocer su valía. Aunque murió sin ver los avances en los derechos de los afroamericanos, los que alguna vez la conocieron o vieron sus películas constataron un hecho: pese a sus personajes de criada, Hattie McDaniel contribuyó a hacer del cine un espacio más inclusivo y de su país un lugar mucho mejor.

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