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cumple 60 años

Kristin Scott Thomas: la gran tragedia de su vida y una madurez con estilo

La actriz llega a la séptima década considerada un personaje hermético y un ejemplo de elegancia y saber estar. Su vida no ha sido tan fácil como pudiera parecer

Foto: La actriz, en 2018. (EFE)
La actriz, en 2018. (EFE)
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"He aprendido a no esperar nada". La frase de Kristin Scott Thomas, que soltó sin pestañear en una entrevista concedida a 'Mujer Hoy', resume gran parte de su laconismo y de su sofisticada discreción. La actriz fue elegida una de las mujeres mayores de 50 años más elegantes del mundo. Este domingo cumple los 60 y sigue conservando parte de esa aureola mágica de las viejas divas, de esa belleza que inmortalizó 'El paciente inglés' hace más de dos décadas. A estas alturas, ni siquiera le pesa una reputación de mujer difícil y con demasiado carácter en los rodajes.

Tal vez es una consecuencia de la lejana tragedia que la marcó en sus primeros años de vida. Tenía solo cinco años cuando su padre, un teniente comandante de la Fuerza Aérea Británica, murió en un accidente de avión. Su madre volvió a casarse y la vida le preparó otro golpe, ya que su nuevo marido, el padrastro de Kristin, murió de la misma forma.

Lo que vino después tampoco fue muy sencillo o fácil de asimilar. Siendo una jovencita tuvo que ir a terapia para superar las dos pérdidas y la adolescencia fue una etapa de desconcierto. Era una chica de buena familia que se negaba a seguir las directrices que le imponían; una mala estudiante que prefirió trabajar como dependienta para perseguir su sueño de ser actriz. Pero su familia no apoyaba la idea y ni siquiera su profesor confiaba en sus capacidades actorales, así que decidió que ya era hora de probar suerte en París, ciudad a la que se mudó con apenas 19 años. Esa larga estancia en la ciudad del Louvre ha hecho que muchos piensen que es francesa pese a la rotundidad 'british' de su apellido compuesto. Tras rodar una película con Prince ('Under the cherry moon') que fue un verdadero batacazo comercial, comenzó a llegar un éxito tardío que se materializó en películas como 'Cuatro bodas y un funeral' y, sobre todo, la oscarizada 'El paciente inglés'.

La actriz en 'Sarah's Key'. (EFE)
La actriz en 'Sarah's Key'. (EFE)

En Francia también encontró el amor de la mano de François Olivennes, ginecólogo especialista en fertilidad. También con él tuvo a dos de sus tres hijos y empezó a vivir una vida a caballo entre Los Ángeles, donde cada vez era más reclamada, y en París. Sin embargo, y según sus propias palabras, Hollywood nunca le dio lo que ella buscaba y acabó decantándose por París y por el cine europeo. El amor con Olivennes se acabó en 2006 y ese año decidió volver a Londres y al Reino Unido, que solo había pisado de forma tangencial desde hacía mucho tiempo.

Vista en mil y una alfombras rojas, considerada un summum de la elegancia femenina, Scott Thomas es una de esas mujeres que también derrochan inteligencia en su mirada y en sus declaraciones. Incluso cuando confiesa a los periodistas que su vida es muy aburrida y que lo que más le gusta hacer en Londres es darse un buen paseo por Regent's Park, que no le gusta hablar demasiado de Hollywood o de lo mucho que se frustró rodando 'El hombre que susurraba a los caballos' a las órdenes de Robert Redford. También como las viejas divas del cine, parte del encanto de Kristin Scott Thomas reside en un misterio que ella, consciente o inconscientemente, ha mantenido a lo largo de los años.

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