Steve McQueen, la estrella canalla y 'cool' que se casó con la tía de Isabel Preysler
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falleció hace 40 años

Steve McQueen, la estrella canalla y 'cool' que se casó con la tía de Isabel Preysler

Rememoramos la extensa carrera del actor y algunas de las anécdotas de una vida que finalizó demasiado pronto cuando murió a los 50 años de un cáncer fulminante

Foto: Steve McQueen, la estrella canalla y 'cool' que se casó con la tía de Isabel Preysler
Steve McQueen, la estrella canalla y 'cool' que se casó con la tía de Isabel Preysler

Fue un dandy canalla, un nuevo tipo de estrella de cine para la convulsa década de los 60. Steve McQueen murió un 7 de noviembre de hace cuarenta años de un cáncer de pulmón fulminante. Aquel día, todo el mundo lloró al protagonista de 'El coloso en llamas', 'Bullit' o 'La huida'. El mundo, dijeron, se había quedado sin su carisma.

Nacido en Indiana en marzo de 1930, McQueen siempre arrastró el trauma de haber sido el hijo de un marino mercante que ahogaba sus penas en alcohol. Disléxico y con problemas de audición, el pequeño Steve no lo tuvo nada fácil en sus primeros años por culpa de una familia claramente disfuncional.

Foto: La noche que Steve McQueen perdió los papeles con la tía de Isabel Preysler

A causa de esa falta de amor, McQueen vivió una adolescencia rebelde, con numerosos arrestos y una estancia larga en un reformatorio. Siguiendo el ejemplo de su padre, encontró refugio en la marina mercante. Su ingreso en el órgano le hizo pasar una temporada en la República Dominicana, donde atemperó parte de su rebeldía. También ayudaron los tres años que pasó en el ejército tiempo después.

Steve McQueen y Neile Adams. (Cordon Press)
Steve McQueen y Neile Adams. (Cordon Press)

Ya de vuelta en Estados Unidos, el adolescente Steve evitó volver al infeliz nido familiar por todos los medios. Decidido a valerse por sí mismo, se instaló en Nueva York y allí se volcó en el mundo de la interpretación. Por aquellos años, tampoco era excesivamente disciplinado. Las noches de juerga, marihuana y alcohol fueron habituales en su juventud incluso después de conocer a Neile Adams, filipina y tía de Isabel Preysler, con la que se casó el 2 de noviembre de 1956, después de salir unos meses juntos.

Tras su debut en el musical 'Kismet', la joven filipina conoció a Steve McQueen y acabaron enamorándose. Aunque ejerciese de eterna secundaria en muchas películas, su trabajo como intérprete le sirvió para intimar con él y vivir 16 años de un matrimonio que acabaría siendo un tormento.

En unas memorias publicadas hace unos años, Neile hablaba de lo que ocurrió el día que confesó a su marido, preso de los celos como en otras tantas ocasiones, que había tenido un breve affair con el también actor Maximilian Schell. Pese a que los dos hijos de la pareja dormían plácidamente en el dormitorio de al lado, McQueen empezó a gritar como un loco, la amenazó con una pistola que estaba descargada y le dio un golpe con ella en la cabeza. "¿No podías haberlo hecho con un electricista o un fontanero al menos? ¿Por qué has tenido que hacerlo con una estrella de cine", le gritaba él.

Heredero de los 'rebeldes' que van de Brando a Dean pasando por Monty Clift, McQueen empezó a dejar huella en el cine con papeles pequeñitos como los de 'La masa devoradora' (1958). Dos años más tarde, participó en 'Los siete magníficos' y su carrera acabó despegando definitivamente. Cuentan las biografías del actor que, pese a la fama y la gloria, siempre buscó una figura paterna en la que confiar, alguien que ejerciese el rol de padre. Pat E. Johnson, su entrenador de artes marciales, fue uno de esos hombres, su padre putativo cuando, cual adolescente, arriesgó sus huesos en carreras de motos y coches. Coleccionar coches fue, de hecho, una de sus grandes pasiones.

McQueen y Ali MacGraw, en 1974. (CP)
McQueen y Ali MacGraw, en 1974. (CP)

McQueen tampoco se libró de los escándalos. A principios de los 70, recién divorciado, osó poner sus ojos en Ali MacGraw mientras él y la actriz rodaban 'La huida' a las órdenes de Sam Peckimpah. Nada que objetar excepto que MacGraw era por entonces la mujer del productor más joven, talentoso y poderoso de Hollywood: Robert Evans. Una vez pasado el escándalo, Steve y ella se casaron el 13 de julio de 1973, cuando al actor todavía le quedaban grandes éxitos como 'El coloso en llamas' en la recámara. Esa fue, de hecho, su última película antes de tomarse un descanso que duró cuatro años. En el 78 el actor volvió a ponerse ante las cámaras y sorprendió a sus fans con barba y nuevo look en 'El enemigo del pueblo'.

Poco tiempo después de rodar 'Cazador a sueldo', a McQueen se le diagnosticó un cáncer de pulmón. Él lo achacó a la exposición al asbesto durante el rodaje de esa película. Religioso convencido en los últimos compases de vida, el actor probó diferentes terapias: del uso de enemas de café a las inyecciones de células vivas de vacas y ovejas. Su lucha contra la enfermedad le hizo buscar desesperadamente una sustancia que solo estaba disponible en México pero que era ilegal en Estados Unidos. En el país vecino se llegó a gastar 40.000 dólares al mes para engañar a la muerte.

Steve McQueen. (CP)
Steve McQueen. (CP)

Durante aquel año infernal también tuvo varias alegrías. En enero del 80 se casó con Barbara Minty, de la que dijo que era la mujer de su vida. Meses después de aquella boda, siguió confiando en la medicina alternativa para superar un nuevo tumor abdominal en el hígado que sus médicos consideraban inoperable. Cabezota hasta el final, él se empeñó en operarse y lo hizo. Para ello se registró con un nombre falso, Sam Shepard, en una clínica de Ciudad Juárez donde no le pidieron excesivas explicaciones para pasar por quirófano. Pocos meses después de aquella intervención, y tal como habían previsto sus doctores, falleció. Tenía 50 años y una pasión por la vida como pocas veces se había visto en cualquier actor. “Creo en mí. Estoy un poco jodido pero soy guapo”, dijo una de las veces en las que escuchó halagos acerca de su elegancia, su pelo rubio y sus ojos azules. Cuatro décadas después de su muerte, nadie se ha olvidado de ellos.

Isabel Preysler
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