Eric Clapton: 30 años de la tragedia que motivó la canción más bonita del pop
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TEARS IN HEAVEN

Eric Clapton: 30 años de la tragedia que motivó la canción más bonita del pop

En 1991 un accidente congeló la vida del cantante y de su pareja por aquel entonces. Meses después compuso una de las baladas más tarareadas durante décadas

Foto: Eric Clapton. (Getty)
Eric Clapton. (Getty)

“¿Sabrías mi nombre si te viese en el cielo? ¿Sería lo mismo si te viese en el cielo?”.

Hemos empezado esta historia por el final. Lo que has leído es la letra de una de las baladas del pop más bellas que se han escrito nunca. 'Tears in heaven', el tema de Eric Clapton al que pertenecen esas líneas, ganó en 1993 tres Grammy (canción del año, grabación del año y mejor interpretación vocal pop masculina) y fue incluida por la prestigiosa revista musical 'Rolling Stone' entre las mejores 500 canciones de todos los tiempos. Pero esa no es la historia que queremos contar.

La nuestra incluye un rascacielos de 53 pisos, una ventana abierta y una vida malograda. Ya pueden imaginar que el final no es nada feliz. "Escuché un grito desgarrado que no era de Conor. Era la niñera. Corrí a la habitación gritando de forma histérica: ¿Dónde está Conor, dónde está Conor?".

Lory y Eric

Probablemente sea esta la peor de todas las preguntas que haya tenido que formular a lo largo de su vida la italiana Lory del Santo. Actriz y modelo, Lory conoció a Clapton cuando este hacía suya aquella canción de los 70 que acabaría convirtiéndose en un estilo de vida para muchos artistas: ‘Sex, drugs and rock and roll’. De hecho, en su autobiografía de 2007, el inglés describió las dos décadas de adicción a las drogas y el alcohol que llevo a gastar unos 16.000 dólares a la semana en heroína en los setenta. Sin embargo, la peor de sus pesadillas estaba aún por llegar y, de alguna manera, fue también la que le redimió. El dolor puede curar.

“Encontraré mi camino cruzando la noche y el día, porque sé que no puedo quedarme aquí en el cielo”.

Clapton conoció a Lory cuando él aún estaba casado con Pattie Boyd. Poco tiempo después se quedó embarazada aunque el cantante seguiría oficialmente en matrimonio durante un tiempo. Corría el año 1985. En ese momento lo de ser padre, al cantante se le hacía bola: su vida de excesos, giras, groupies y fiestas estaba en el polo opuesto a la nada glamurosa tarea de la paternidad. Aunque dejó claro que jamás recibiría el galardón a ‘padre del año’, Eric decidió que era el momento de dar un pequeño giro de guion a su vida.

placeholder Eric Clapton y Pattie Boyd. (Getty)
Eric Clapton y Pattie Boyd. (Getty)

Algo parecido a la felicidad

El 21 de agosto nacía Conor Clapton. La pareja se trasladó a una casa de campo en Inglaterra, el frenesí se ralentizó y Eric entró en una etapa de rehabilitación vital. Así pasaron dos años. Cuando el pequeño tenía tres, la pareja se rompió. Lamentablemente, el lado más oscuro del músico volvió a reflotar y no entendió que las necesidades de un niño no siempre estan en sintonía con las de un artista. Del Santo se volvió a Italia con el pequeño y Clapton volvió a sus andadas etílicas.

“El tiempo puede hacerte caer, el tiempo puede hacer que te arrodilles, el tiempo puede romperte el corazón, tenerte suplicando por favor, suplicando por favor”.

Y llegamos a aquel fatídico 20 de marzo de 1991. Aunque ya no estaba juntos, Lory y Eric planearon pasar las fiestas de Pascua en Nueva York. Justo la jornada anterior los tres habían disfrutado “el día más feliz de sus vidas”, según recordaba la modelo en una entrevista. Las cosas parecían reconducidas y los tres fantasearon con la idea de volver a intentar ser una familia al uso.

El día D, la hora H

Conor se levantó contento aquella mañana porque el plan incluía una visita al zoo de la ciudad. Mientras, el niño y su madre esperaban a Eric en la habitación del apartamento en el que se alojaban situado en la planta 53 de uno de esos interminables rascacielos de la Gran Manzana.

En la biografía de Eric Clapton ,’Slowhand: The Life and Music of Eric Clapton’, el autor Philip Norman relataba así la tragedia: “Por la mañana, mientras madre e hijo esperaban a que Clapton recogiera a Conor del apartamento, llegó un conserje para limpiar las ventanas. Lory estaba en el baño y el niño estaba bajo el cuidado de una niñera, pero avanzando en un estado de gran emoción, impaciente por ver a su ‘papá’ de nuevo. El conserje había estado trabajando en las ventanas en voladizo de la sala de estar, una de las cuales todavía estaba abierta. Llamó a la niñera para que cuidara a Conor pero, antes de que ella pudiera reaccionar, Conor se lanzó hacia ella y cayó al vacío”.

“Más allá de la puerta, hay paz, estoy seguro y sé que no habrá más lágrimas en el cielo”.

Lo que vino después fue lo más cercano al infierno. Lory y Clapton devastados. El músico sintiendo de nuevo la llamada del alcohol y las drogas como refugio del dolor. Los silencios. El llanto. El desconsuelo. “Cualquiera que sea el daño físico que sufrió Conor en la caída, cuando lo vi, habían restaurado su cuerpo todo lo que pudieron. Recuerdo haber mirado su hermoso rostro en reposo y pensar: Este no es mi hijo. Se parece un poco a él, pero ya se ha ido”.

La muerte de Conor de una manera tan abrupta supuso la bajada a los infiernos del artista pero también la redención y el inicio de su recuperación. Entre las cuerdas encontró el consuelo y la inspiración para escribir una de las baladas más hermosas: ‘Tears in heaven’ fue la canción que salvó a Eric Clapton. Le salvó de sí mismo, de la bebida y las adicciones. Le dio fuerzas para seguir sobrio, para ser mejor persona y para conectar con sus otros hijos.

“Debo ser fuerte, y seguir adelante, porque sé que no encajo aquí en el cielo”.

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