Muere Franco Battiato: devoción a su madre, una enigmática vida y un castillo
  1. Celebrities
a los 76 años

Muere Franco Battiato: devoción a su madre, una enigmática vida y un castillo

El revolucionario de la música italiana se ha ido llevándose muchos de sus secretos a la tumba. Su aureola mítica tiene mucho que ver con la especial relación que mantuvo con su progenitora

placeholder Foto: Battiato, durante un concierto en 2015. (EFE)
Battiato, durante un concierto en 2015. (EFE)

Una larga enfermedad, según palabras de su propia familia, ha acabado con uno de los emblemas de la canción de autor en Italia: Franco Battiato. El artista (también fue pintor, guionista y hasta director de cine) ha muerto a los 76 años en su hogar, un castillo situado en Milo, Sicilia. El que fuese una de las estrellas absolutas de la canción italiana llevó una vida misteriosa, llena de incertidumbres. Pocos o muy pocos accedieron al territorio más personal del autor de obras como 'Centro de gravedad permanente', 'Yo quiero verte danzar', 'Bandera blanca' o 'La cura'.

Nacido en Riposto el 23 de marzo de 1945, sus primeros años estuvieron marcados por la muerte de su padre, que hizo que tanto él como su madre se trasladasen a Milán, lugar elegido por muchas familias de la época para prosperar, tal y como reflejaban películas como 'Rocco y sus hermanos'. En el cabaret Club 64, donde tocaba y cantaba, fue donde conoció a Paolo Poli, Enzo Jannacci, Renato Pozzetto, Bruno Lauzi y Giorgio Gaber, personas fundamentales en su futura carrera y con las que entabló una gran amistad. Enseguida destacó gracias a la música experimental y psicodélica, electrónica y con elementos de rock progresivo.

placeholder Battiato, en 2013. (EFE)
Battiato, en 2013. (EFE)

La nariz, las gafas, el pelo rizado se acabaron convirtiendo en el sinónimo de su éxito. También las letras de sus canciones, llenas de filosofía y dobles sentidos. Vegetariano, solitario y errabundo, la prensa siempre lo dejó en paz y consideró su genialidad razón suficiente como para preservar el misterio que rodeaba a su vida. Nunca se casó ni tuvo hijos, y su poesía vanguardista fue el único modo de acceder a sus sentimientos más recónditos. Obras musicales tan complejas como 'Gilgamesh', que tuvo una impresionante puesta en escena en la Ópera de Roma, o la sonata para piano 'Egipto antes de las arenas' se convirtieron en una especie de espejo de su alma. Además, Battiato ganó el festival de San Remo de 1981 como autor gracias a 'Por Elisa'.

Toda esa música acabó desvelando más sobre sí mismo que sus propias palabras. Se sabe, por ejemplo, que su madre significaba mucho para él. Cuando compró el castillo Moncada en Milo, su más preciada posesión y el lugar en el que ha fallecido, restauró la capilla que formaba parte del complejo en honor a su progenitora. Se cuenta que un sacerdote le dedicaba una misa cada mañana. Para hacer realidad la restauración del castillo, Battiato ordenó convertir los sótanos en un enorme salón de baile, una de sus grandes pasiones. Así, más de 200 metros cuadrados del lugar fueron dedicados a tal fin, con un suelo elaborado a partir de madera de roble.

Siempre se dijo que pudo comprar aquel enorme castillo gracias a su cambio de rumbo a partir de los 80, cuando fichó por la discográfica EMI y se lanzó al pop. En 1981 publicó el disco 'La voce del padrone', gracias al cual se convirtió en el primer italiano que vendió más de un millón de copias. Ahí estaban ya éxitos superlativos como 'Centro de gravedad permanente', 'Bandera blanca' o 'Cuccurucucu', reflejos de un arte que este martes se ha apagado para siempre.

Música
El redactor recomienda