20 años de 'Moulin Rouge': la catarsis de Nicole Kidman tras el divorcio de Tom Cruise
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20 años de 'Moulin Rouge': la catarsis de Nicole Kidman tras el divorcio de Tom Cruise

Fue su mejor momento y también el peor. Como el ave fénix, la actriz resurgió de sus cenizas tras una separación demasiado pública y acabó logrando dos éxitos consecutivos que definirían su carrera

Foto: Nicole Kidman y Ewan McGregor, en 'Moulin Rouge'. (CP)
Nicole Kidman y Ewan McGregor, en 'Moulin Rouge'. (CP)

Hubo una época, a principios de los 2000, en la que casi todo el mundo de cierta edad (joven, por lo general) contestaba lo mismo cuando le preguntaban por su película favorita. 'Moulin Rouge' era la respuesta habitual. Parece mentira pero, como dijo Carlos Gardel, '20 años no es nada', y esta semana la cinta dirigida por Baz Luhrmann ha cumplido dos décadas. La que más lo ha celebrado ha sido Nicole Kidman, la Satine inspirada en la Margarita Gautier de Alejandro Dumas y en la Traviata de Verdi; la 'dama de las camelias' que fallecía tras perder a su Armand. "Estos son algunos de mis recuerdo favoritos de 'Moulin Rouge', cuyo 20 aniversario es mañana", dijo la estrella en sus redes, compartiendo algunas de las imágenes más emblemáticas del que ya es un clásico moderno del cine.

No es casualidad que Kidman sea la que más fiestas le hace a una película que, más allá de un musical renovador, videoclipero y barroco, fue fundamental en su vida. 'Los otros' y 'Moulin Rouge' fueron dos éxitos que dieron lugar a la época dorada de Nicole como actriz. Además, se rodaron en la época en la que ella firmaba los papeles de divorcio. La australiana acababa de salir de un rodaje infernal como el de 'Eyes wide shut', la última película de Kubrick que tardó años en filmarse y también contribuyó a desgastar su matrimonio con Cruise. Y nadie pone en duda que en esos meses lloró tanto o más que la famosa dama de las camelias. Un dolor que, en la pantalla, se convirtió en poesía visual.

La Nicole Kidman de finales de siglo XX todavía tenía que quitarse muchos sambenitos de encima. Hasta la llegada del testamento kubrickiano, todo el mundo la consideraba un apéndice de Tom, pese a que ya había mostrado su fiereza interpretativa en películas como 'Todo por un sueño' (1995). Cuando la pareja dorada del Hollywood de los 90 se divorció, las dos Nicole, la actriz y la mujer, volaron libres y demostraron que nada podía con ellas. Pero no fue nada fácil. "No era capaz de afrontar la realidad, y como actriz resultó maravilloso perderme en la vida de otras mujeres. De mi divorcio salieron una serie de trabajos muy aplaudidos, algo muy interesante para mí", aseguró en una entrevista.

placeholder  Nicole y Tom, en 'Eyes wide shut'.
Nicole y Tom, en 'Eyes wide shut'.

El rodaje de 'Moulin Rouge' fue largo, exigente y logísticamente complejo. A principios de 2000, en plena filmación en Australia, con un impresionante despliegue técnico por parte de Fox, Nicole se disponía a rodar su famoso número, 'Sparkling Diamonds', que mostraba a su personaje colgado de un columpio. El accidente no tardó en llegar: la actriz se rompió una costilla y se lesionó una rodilla que también le daría problemas cuando se trasladó a Cantabria para estar en 'Los otros'. Leamos, por ejemplo, este titular del 11 de octubre de 2000 publicado por 'El País': 'Una lesión de Nicole Kidman interrumpe el rodaje de 'Los otros'. El artículo narraba cómo la lesión, de la que no se había quejado "durante el mes y medio que ha trabajado en Madrid a las órdenes de Amenábar, se la produjo durante la filmación de su anterior película, 'Moulin Rouge', en los estudios de la Fox en Sydney (Australia). Este mismo problema, que ayer la productora calificó de 'leve', fue el que provocó que 'Los otros' empezase con retraso sobre las fechas previstas inicialmente".

placeholder El director Baz Luhrmann y la actriz Nicole Kidman, hablando durante el rodaje de la pelicula 'Moulin Rouge'. (CP)
El director Baz Luhrmann y la actriz Nicole Kidman, hablando durante el rodaje de la pelicula 'Moulin Rouge'. (CP)

Pese al publicitado accidente de la costilla, Luhrmann tuvo cuidado para que sus estrellas no se lesionasen. En las secuencias en las que Kidman y McGregor aparecen en la cabeza de elefante, ambos llevaban arneses para no caerse desde los 15 metros de altura a los que estaban. Nada se dejó al azar: el departamento de vestuario creó 300 trajes gracias a unas 80 personas que cosían y hacían patrones día y noche. Pese a la apariencia digital de muchos de los escenarios, también se utilizaron efectos especiales de carácter más artesanal. En el plano en el que los sombreros sobrevuelan la pista, todos estaban colgados de cañas de pescar.

Lesionada y fortalecida con un personaje que era un prototipo del romanticismo (la prostituta que muere por tuberculosis), Kidman salió de aquel rodaje con la certeza de que había hecho una película que sería amada y odiada a partes iguales. Y así pasó en Cannes, festival en el que se estrenó (un 9 de mayo de 2001) y en el que gran parte de la crítica reprochó a Luhrmann sus hechuras de videoclip. Términos como 'pastiche posmoderno' nunca fueron utilizados de forma tan despectiva.

Algo cegados por el ruido, los periodistas de cine no vieron que a otros muchos sí les gustaría la película. Y mucho. La Academia de Hollywood la elogió como una renovación del musical tradicional. 8 nominaciones al Oscar así lo demostraron. Una de las pocas canciones originales que sonaban en el soundtrack, 'Come what may', que cantaban a dúo los dos protagonistas, no pudo ser nominada por haber sido creada, pero no utilizada, para el 'Romeo + Julieta' protagonizado por DiCaprio. Pero, como era de esperar, Kidman sí fue nominada al Oscar ese mismo año en el que la crítica también elogiaba su interpretación de madre fantasmal en 'Los otros'. Se produjo entonces una asombrosa transformación: de ser la pelirroja alta que acompañaba a Tom Cruise en todos los estrenos (para los ciegos que aún no la habían visto en películas como 'Retrato de una dama', de 1997, no era más que eso), la actriz se convirtió en una especie de Greta Garbo del siglo XXI, en la encarnación moderna de la 'belleza del dolor' que proporcionaba tanto encanto a divas del cine clásico como Vivien Leigh.

placeholder Nicole Kidman, en el estreno de la película.(CP)
Nicole Kidman, en el estreno de la película.(CP)

Para la propia Nicole todo aquello significó una catarsis, el inicio de su mejor época laboral, que acabaría con un Oscar a la mejor actriz por su encarnación de Virginia Woolf en 'Las horas'. Pero la fortuna no siempre se tradujo en una mejora emocional, tal y como ella misma explicó: "Yo sujetaba una estatuilla y jamás he estado más sola en la vida". Dos décadas más tarde, Satine ya no está sola.

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