Sinéad O'Connor: una vida marcada por el éxito, el escándalo y la tragedia
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Sinéad O'Connor: una vida marcada por el éxito, el escándalo y la tragedia

Tras el reciente suicidio de su hijo con tan solo 17 años, recordamos la trayectoria de la cantante irlandesa, que ha estado siempre marcada por el dolor

Foto: Sinéad O'Connor, durante una actuación en Dublín en 2003. (Getty)
Sinéad O'Connor, durante una actuación en Dublín en 2003. (Getty)

Corría el año 1990 cuando se hizo mundialmente conocida por aquel icónico momento en que dos lágrimas se deslizaban por su mejilla mientras cantaba el tema que le había compuesto Prince, 'Nothing Compares 2 U'. Aquellas lágrimas, según confesaría más adelante Sinéad O'Connor, eran reales y fruto de las numerosas tragedias que ya entonces le había tocado sufrir.

La vida de la cantante ha estado siempre marcada por el dolor, la controversia, los matrimonios fallidos y las batallas con problemas de salud mental. Pero ahora acaba de sufrir el que quizá ha sido su golpe más devastador: la muerte de su hijo Shane a los 17 años. Tras dos días desaparecido, ella misma confirmaba en sus redes sociales el triste desenlace.

"Mi hermoso hijo, Nevi'im Nesta Ali Shane O'Connor, la luz misma de mi vida, decidió terminar su lucha terrenal hoy y ahora está con Dios. Que descanse en paz y que nadie siga su ejemplo. Mi bebé. Te amo tanto", ha sido el mensaje que la artista ha escrito y cuyas palabras rebosan de dolor y tristeza. Esta pérdida ha dejado completamente destrozada a O'Connor, que ha señalado a las autoridades irlandesas como las culpables del suicidio de su hijo.

La artista, que ahora tiene 55 años, lleva tres décadas tratando de equilibrar precariamente su papel de madre –tiene tres hijos más– con su fama y con sus demonios personales. No en vano su pasado ha estado marcado por las muertes de personas muy cercanas, el abuso infantil y los repetidos intentos de suicidio.

Recientemente, mientras vivía instalada en un modesto hotel de Nueva York, publicaba un desgarrador vídeo desde su habitación. "¿Por qué estamos solos? Las personas que sufren enfermedades mentales son las más vulnerables de la Tierra. Hay que cuidarnos. No somos como todo el mundo", aseguraba entonces.

placeholder Sinéad O'Connor, en una imagen de archivo. (Getty/Mike Coppola)
Sinéad O'Connor, en una imagen de archivo. (Getty/Mike Coppola)

Criada en Dublín, el matrimonio de sus padres acabó en un amargo divorcio que dividió a la familia y, con solo ocho años, O'Connor se quedó al cuidado de su madre que, según ella, la maltrataba física y sexualmente. Llegó a describir su vida como "una cámara de tortura", pero con el tiempo llegó a perdonarla, diciendo que ella también había sufrido graves problemas de salud mental.

De adolescente se escapó de casa para vivir con su padre, pero tras ser sorprendida robando en una tienda y faltando a la escuela, fue enviada a una 'institución para mujeres rebeldes' durante 18 meses. "Nunca experimentaré tanto pánico, terror y agonía por nada como lo hice en ese lugar", dijo en una entrevista de 1990.

Fue en esa época, en cambio, cuando descubrió su amor por la música y al salir formó su primera banda. Tras la muerte de su madre en un accidente de coche, la cantante se mudó a Londres, donde consiguió un contrato discográfico. Su segundo álbum, 'I Do Not Want What I Haven't Got', la colocó en el escaparate internacional y el single 'Nothing Compares 2 U' encabezó listas de éxitos en medio mundo.

Su nivel de estrellato le proporcionó una desahogada situación económica y nuevas amistades con estrellas de la música y de Hollywood. Pero la fama le resultaba difícil de soportar. Célebre sería poco después su aparición en 'Saturday Night Live' rompiendo una foto del entonces papa Juan Pablo II, en protesta por los abusos de la Iglesia católica.

Tras las críticas recibidas, tanto su carrera como su vida personal se resintieron. Envuelta en una amarga batalla legal por la custodia de su segunda hija, tras enterarse de que solo podría verla una vez al mes, intentó quitarse la vida con una sobredosis de pastillas. Entonces tenía 33 años.

Foto: El cantante brasileño Roberto Carlos, durante una actuación el el anfiteatro Gibson de Los Ángeles. (EFE)

Este trance hizo que se alejara de la música y la fama y se acercara a la religión. Se unió a la Iglesia tridentina latina adoptando el nombre de madre Bernadette Mary, trabajando con personas sin hogar en Dublín. También se casó por segunda vez con el periodista Nick Sommerlad en 2001 y volvió a encaminar sus pasos hacia la música. Pero dos años después dijo que se retiraba de nuevo.

"Ya no quiero ser una persona 'famosa', solo deseo vivir una vida 'normal', ¿podría la gente permitirme mi intimidad? Soy una persona muy tímida, lo creáis o no. Me alegra que os ayuden mis canciones. Así que ayudadme a mí también, dándome lo que es mejor para mí, una vida privada", escribió en un mensaje en las redes a sus fans.

placeholder La cantante, junto a Sean Penn durante un evento benéfico. (Getty/John Sciulli)
La cantante, junto a Sean Penn durante un evento benéfico. (Getty/John Sciulli)

Más tarde reveló que estaba luchando con un trastorno bipolar, al igual que la cantante Sia, y se separó nuevamente para casarse en 2010 por tercera vez con Steve Cooney. En esta ocasión, el matrimonio duraría solo un año. En sus redes sociales, la cantante mostraba continuamente sus tendencias suicidas, escribiendo cosas como "tengo tantas ganas de ir al cielo. No puedo más. Desearía mucho morir sin que eso arruine la vida de los niños". Preocupados, sus fans llamaron a la policía, que llegó a presentarse en su casa. O'Connor diría más tarde que los mensajes eran "un grito de ayuda".

Se casó de nuevo, en 2011, con el terapeuta irlandés Barry Herridge, pero tras un mes se separaron. Fue entonces cuando confesó que había intentado quitarse la vida dos veces durante una visita a Las Vegas.

Los siguientes años estuvieron marcados para la cantante por nuevos problemas de salud mental, numerosas disputas legales por la custodia de sus hijos y por su conversión al Islam en 2018, adoptando el nombre de Shuhada Sadaqat.

En 2020 volvió a cantar, pero el año pasado comunicó a sus fans que posponía todos sus conciertos para entrar en un programa de rehabilitación durante un año. "Si me tomo este tiempo para curarme, estaré en forma para toda una vida de giras. Si no lo hago, no lo haré", aseguró.

Tras la reciente muerte de un amigo, confesó haber caído brevemente en las drogas, pero hace pocas semanas enviaba un mensaje de optimismo en sus redes: "He pasado seis años muy traumáticos, pero ahora empieza la recuperación". Pero esta recuperación se ha vuelto a ver truncada por el nuevo y devastador golpe que para O'Connor ha supuesto el suicidio de su hijo. Una nueva tragedia en su ya complicada vida, de la que esperamos pueda recuperarse cuanto antes.

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