Sin embargo, más allá de esta faceta profesional, también deja un importante imperio económico. Sin hijos ni familia cercana, su testamento podría beneficiar a diferentes causas sociales y culturales, a sus ahijados y amigos íntimos. Una herencia que está valorada, según la prensa italiana, en unos 1.400 millones de euros.
Un patrimonio que no deriva exclusivamente de las ventas de moda, ya que incluye un amplio portafolio de inversiones inmobiliarias, arte y bienes personales. De hecho, entre los activos más conocidos se encuentran varias residencias de lujo, como su casa en Roma, un château cerca de París y propiedades en Londres, Nueva York y Suiza.
A ello hay que sumar una gran colección de obras de arte, con nombres como Pablo Picasso, Mark Rothko, Andy Warhol o Jean-Michel Basquiat. Además de piezas como su gran yate millonario. Además, aunque vendió su marca en 1998 por alrededor de 300 millones de euros, siguió beneficiándose económicamente de la firma a través de licencias y participaciones.
Unos activos multimillonarios que gestionaba junto a Giancarlo Giammetti, su expareja, socio personal y profesional durante décadas. De hecho, se cree que él será la persona de gestionar esta herencia, con la que también se buscará dar continuidad en proyectos culturales y filantrópicos, entre ellos la Accademia Valentino y la Fondazione Valentino Garavani e Giancarlo Giammetti, que promueven la formación, la cultura y el arte; según se informa desde Italia.
Por ello, según los medios italianos como 'Vanity Fair Italia', más allá de legados personales, buena parte de su fortuna se mantendrá bajo estructuras que gestionen los activos a largo plazo, posiblemente destinando esos recursos a las mencionadas actividades culturales y educacionales vinculadas a la moda y las artes.