La grandeza del Monte Rushmore
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La grandeza del Monte Rushmore

Ya sabemos que el patriotismo de los estadounidenses es exagerado. Celebran con orgullo el 4 de julio (Día de la Independencia de Estados Unidos), no tienen

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La grandeza del Monte Rushmore

Ya sabemos que el patriotismo de los estadounidenses es exagerado. Celebran con orgullo el 4 de julio (Día de la Independencia de Estados Unidos), no tienen problemas en lucir sus banderas como un complemento más de su vestuario, intentan exportar su modelo de vida a todo el mundo...Y, pese a lo que creamos, esto no es algo nuevo. Ya en los años veinte proclamaron su patriotismo con un impresionante monumento en honor de los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosvelt y Abraham Lincon que representan los primeros 150 años de la historia de los Estados Unidos. Se trata de las famosas esculturas que se pueden contemplar en el Monte Rushmore ubicado en Keystone, Dakota del Sur. Dicho estado se encuentra en la región medio oeste de Estados Unidos y, gracias a estar formado por importantes llanuras, es una de las zonas más fértiles de todo el país, teniendo como principales actividades la agricultura y la ganadería. Su nombre proviene de las tribus ameríndias que habitaron la zona, Lakota y Dakota (Sioux).

Historia de un monumento

El monumento se empezó a construir tras la genial idea que tuvo el abogado y escritor Doane Robinson. Durante los años veinte fue nombrado historiador oficial de Dakota del Sur y, tras comprobar que el turismo no era muy boyante en la zona, propuso la creación de este colosal monumento esculpido en las rocas. Para tal fin escogió el Monte Rushmore, un enorme precipicio de 120 metros de alto y 150 metros de ancho. El trabajo fue encargado a Gutzon Borglum, famoso escultor estadounidense. Pese al pensamiento inicial de esculpir efigies de héroes como Kit Carson y Buffalo Bill, finalmente se decidieron por el actual monumento.

Las esculturas son impresionantes y todos los visitantes coinciden en afirmar que es uno de los mayores reclamos turísticos del país aunque para visitarlo haya que viajar hasta el corazón de Estados Unidos. Cada rostro tiene una altura de 18 metros y, para que se hagan una idea, sólo la nariz mide 6 metros. Se calcula que, de haber hecho los cuerpos en escala, los mismos medirían 140 metros. Para esculpirlas, los cuatrocientos operarios que trabajaron en el proyecto tuvieron que retirar 450.000 toneladas de roca con explosivos, taladros neumáticos y cinceles.

Borglum decidió tallar cabeza por cabeza y para guiarse hizo un modelo de yeso de 1,5 metros de altura de cada una de las figuras. Este sistema tuvo sus problemas y es que, la cabeza de Jefferson tuvo que destruirse tras comprobar que se había colocado en un estrato de roca de mala calidad. Así, de estar situada a la izquierda de Washington, pasó a la derecha. Además, su cabeza tiene el único parche usado en la obra. Para hacer más humanos los rostros, Borglum introdujó en los ojos una columna de granito de 56 centímetros de largo a modo de pupila, que la luz del sol hace resaltar contra la sombra que ésta forma.

Los alrededores

El monumento que se empezó a construir en 1927, quedó terminado en 1941, apenas unos días después de que muriera su creador. Pese a ser la principal atracción, las instalaciones que lo rodean también son dignas de admiración. Antes de llegar a los miradores, hay un enorme paseo bordeado por columnas sobre las que figuran los nombres de los diferentes estados y su fecha de creación. También hay un teatro semicircular donde en verano se organizan todo tipo de espectáculos.

Además para los amantes de los animales y las plantas, la escultura se halla en el Parque Nacional Monte Rushmore, cuya superficie de 5,17 kilómetros cuadrados alberga varias especies animales y plantas representativas de la región. Sin duda, un lugar a visitar aunque represente el espíritu norteamericano.