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Juan Amador abre un hotel suite en Fráncfort con el mejor sabor español

Juan Amador, el cocinero español más famoso de Alemania, con tres estrellas Michelin en su haber, cuenta ya con un hotel-suite en Fráncfort del Meno (oeste),

Foto: Juan Amador abre un hotel suite en Fráncfort con el mejor sabor español
Juan Amador abre un hotel suite en Fráncfort con el mejor sabor español
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    Juan Amador, el cocinero español más famoso de Alemania, con tres estrellas Michelin en su haber, cuenta ya con un hotel-suite en Fráncfort del Meno (oeste), un hogar de lujo con todos los servicios incluidos "para que el cliente se sienta como en casa". 650 euros (877 dólares) cuesta la noche en este ático con vistas sobre los rascacielos de Fráncfort que se encuentra sobre su laboratorio gastronómico.

    El precio no incluye la cena en su restaurante, cuya comida tecno-emocional, heredera de Ferrán Adriá, del que se declara deudor, le ha valido ya numerosos reconocimientos. Este hijo de inmigrantes granadinos, que dirige dos prestigiosos restaurantes cerca de la metrópolis a orillas del Meno -en las localidades de Langen y Wiesbaden- no deja de cocinar nuevos proyectos y sobre todo de trabajar.

    Aparte de dos nuevos establecimientos -uno en Abu Dhabi, otro más en Alemania- Amador echa a andar la suite de lujo 001-001 para "descansar y disfrutar de todos los servicios": desde recogida en una limusina Maserati hasta una excursión a su restaurante. A sus 39 años, Amador dice tener una "mentalidad muy alemana a la hora de trabajar" -sobre todo porque lo primero para él es "la disciplina y la perfección"- pero "soy español de corazón", ya que "arriesgo y trabajo muy duro mirando hacia delante, sin importarme lo que piensen los demás", prosigue.

    Hace casi un año que el germano-español, que fue a nacer en un pueblecito de la Selva Negra alemana (sur) con un nombre como Strümpfelbach, entró en el olimpo de los dioses de la cocina, haciéndose con la tercera estrella en la guía Michelin. No parece pesarle tanta responsabilidad, al contrario. "Es el sueño de todo cocinero", explica el chef que inició su carrera en los fogones tras un aprendizaje en el Restaurante Lamm de Weinstadt.

    "Es como participar en las Olimpiadas", explica el hostelero-empresario. "Si puedes conseguir el oro, no te vas a contentar con la plata o el bronce", añade. Su Restaurante Amador ocupa un histórico edificio de finales del siglo XVIII en Langen y sus creaciones fusionan la cocina francesa, española y japonesa, por ese orden. Su creatividad le ha valido también ser elegido como el chef más innovador de Alemania.

    La base es gala "porque el producto y el sabor son lo más importante", explica, pero "no pueden faltar las nuevas técnicas españolas, ni tampoco la estética japonesa". Entre sus dioses personales de la cocina cita a los españoles Martin Berasategui, Juan Mari Arzak y Ferran Adrià, y es que "un cocinero no deja nunca de aprender".

     

    Jamón, vino y lujos

    Casado con una alemana, Viktoria, que lleva el servicio de sus restaurantes, confiesa que en casa no falta nunca "jamón Joselito, queso español, panes alemanes y una buena botella de vino". De hecho su restaurante cuenta con la carta de vinos españoles más generosa de Alemania, que también pueden comprarse por internet. Entre sus denominaciones de origen favoritas están los caldos catalanes del Priorato o Montsant, pero también se confiesa devoto de "un buen Ribera del Duero o un Rioja".

    Este fuera de serie entre los fogones, que es el séptimo español en incorporarse al elenco de tres estrellas Michelin, y el más joven de todos ellos, no teme los efectos de la crisis financiera. "Vivimos en una sociedad de clases, en la que siempre habrá gente con dinero", explica sin ambages.

    Y para estos -los más acaudalados- está pensada la suite de 80 metros cuadrados sobre su taller gastronómico en Fráncfort, donde experimenta con carabineros, con foie de pato y mango, con cecina de León, pero también con productos tan alemanes como la patata.

    El precio del menú en el restaurante que lleva su nombre en Langen (a diez minutos de Fráncfort), oscila entre los 119 y los 189 euros, ya sea el menú de tres o siete platos respectivamente. Después de semejante cena, quien sí lo desee -y disponga de lo necesario- podrá seguir disfrutando de la ‘hospitalidad’ de Amador y mimar el paladar con las exquisiteces del refrigerador de la suite 001-001. En otras palabras, todo para uno... o para dos.

     

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