El milagro de las dietas ricas en proteínas
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El milagro de las dietas ricas en proteínas

¿Quién lo iba a decir? Resulta que un nuevo estudio publicado en la edición de marzo de la revista titulada Journal of Nutricion, realizado por un

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El milagro de las dietas ricas en proteínas

¿Quién lo iba a decir? Resulta que un nuevo estudio publicado en la edición de marzo de la revista titulada Journal of Nutricion, realizado por un varios científicos de la Universidad Estatal de Pennsylvania, ha vuelto a alabar los beneficios de las dieta rica en proteínas tras compararla con la dieta recomendada por la USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos). Y tan importante ha sido el descubrimiento que el portavoz de tal hallazgo, Donald Layman, ha calificado a esta dieta como la mejor de todas cuantas existen.

 

En líneas generales, las personas que siguen esta dieta no sólo consiguen bajar de peso y mantenerlo sino que asimismo logran reducir el nivel de colesterol en sangre e,  incluso, rebajar el consumo de ciertos alimentos prohibidos como los dulces y los aperitivos salados que tanto engordan.

 

La opinión de Layman, en este sentido, es clara. "Los estudios que se han hecho sobre el tema señalan que no hay diferencias entre ambas dietas ya que no se sabe si los sujetos la siguieron a pies juntillas. Es muy importante ver la diferencia entre la dieta y el cumplimiento de la misma”, comenta.

 

Para llegar a tal conclusión, los investigadores llevaron a cabo un experimento con dos grupos formados por 130 personas. El grupo A, si bien tomó el mismo número de calorías que el B, siguió durante un largo período de tiempo una dieta moderada en proteínas (40% carbohidratos, 30% proteínas y 30% materia grasa). En cambio, el grupo B apoyó el plan que recomienda la USDA (55% carbohidratos, 15% proteínas, 15% grasas).

 

A fin de garantizar el cumplimiento de lo pactado, los participantes tuvieron que reunirse todas las semanas con el equipo para controlar su peso y darles instrucciones sobre lo que debían ingerir. También les recomendaban tiendas y lugares donde poder adquirir los alimentos que debían consumir así como la forma de cocinarlos.

 

Curiosamente vieron que el grupo A (dieta rica en proteínas), a los cuatro meses de ponerla en práctica, consiguió reducir en 22% la grasa corporal, mientras que el  grupo B (pirámide de la USDA) necesitó casi seis meses para llegar a los mismos niveles.

 

Por el contrario, y aunque en los primeros meses la dieta B sea más efectiva en la rebaja del colesterol, al cabo de un año ambas dietas conseguían equilibrarse. Claro que para Donald Layman este no es uno de los principales indicadores que han tenido en cuenta ya que “este es el primer estudio que demuestra que los cambios a corto plazo en los niveles de colesterol no se mantienen a largo plazo como la pérdida de peso”, señala.

 

Por otro lado y frente a lo que suele ocurrir normalmente cuando iniciamos una dieta, el régimen con mayor índice de proteínas no crea ansiedad en el individuo. Es más los sujetos del grupo A dejaron de tomar “postres o aperitivos salados, apenas tenían antojos ya que se sentían completamente satisfechos”.

 

De ahí que no les fuera nada difícil seguirla a largo plazo. Al final del experimento el 31% de las personas del grupo A terminaron la dieta, reduciendo un 23% de grasa corporal. Sus rivales tan sólo perdieron el 10%.

 

 

 

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