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Viena, un paraíso cultural en el centro de Europa

La ciudad de Viena se convirtió el año pasado en el centro de mira de todos los españoles. Por poco tiempo, pasó de ser la capital

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Viena, un paraíso cultural en el centro de Europa
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La ciudad de Viena se convirtió el año pasado en el centro de mira de todos los españoles. Por poco tiempo, pasó de ser la capital de Austria a la capital del fútbol, donde se disputaba la final de la Eurocopa de la que salimos victoriosos. Los que se desplazaron para apoyar a la selección se percataron de la maravilla de la ciudad de Mozart y sobre todo se dieron cuenta del poco tiempo que tenían para apreciarla. Y es que Viena ha sido y es uno de los centros culturales del mundo en todos los aspectos.

 

Para los amantes de la música clásica, Viena es la ciudad. Esto no es de extrañar porque en la capital austriaca es donde nacieron y vivieron los compositores Mozart y Haydn, cuyos hogares se pueden visitar hoy en día. También por la cantidad de espléndidos edificios, como la Ópera del Estado de Viena, la Ópera popular, el Teatro an der Wie, o el teatro de Schönbrunn, que hay para deleitarse no sólo apreciando su arquitectura sino escuchando los quadrilles, polkas y valses de Beethoven, Schubert, Strauss, Lanner, entre muchos otros.

 

Otro edificio simbólico que uno no se puede perder es el Palacio de Hofburg donde se encuentra la escuela española de equitación, el coro de los niños cantores de Viena, y la oficina del Presidente de Austria. La espectacular catedral gótica de San Esteban, que se encuentra en la Stephanplatz, la plaza más importante y antigua de Viena, también es un must en cualquier recorrido turístico.

 

Por la Viena imperial

 

Es imprescindible admirar la belleza del barrio judío donde se ubica la Stadttempel, que es la sinagoga más antigua de Viena, inspirarse con un paseo por el barrio de los museos, donde residen mayoritariamente artistas y universitarios, y sumergirse en la época del emperador Francisco José I con un paseo por las calles de la Viena Imperial. Esto es más fácil gracias a la gran cantidad de zonas peatonales que hay en la ciudad. Aunque, si uno se cansa, también está la entretenida opción de pasear en coche de caballos.

 

Alguno de estos medios se emplean para ir al conocido hotel y restaurante Do & Co, al que sólo se puede llegar a pie y que destaca por su bar del sexto piso, el Onyx Bar, donde uno se puede tomar una copa con las impresionantes vistas de la catedral de San Esteban de fondo. Otro hotel emblemático de la ciudad es el Sacher, que se encuentra en frente de la Ópera del Estado de Viena. Desde su construcción en 1934 se ha convertido en un punto de referencia para la nobleza, los intelectuales, políticos y artistas de todo el mundo. Es famoso por su auténtico escalope a la vienesa y sobre todo por su tarta Sacher de chocolate.

 

El punto culminante en cualquier visita a Viena es el prater, una de las numerosas zonas verdes de Viena. Éste alberga el Wurstelprater,  el parque de atracciones más antiguo del mundo con su famosa noria que eleva a los visitantes de Viena por encima de la ciudad, garantizando unas vistas indescriptibles.

 

La ciudad del Danubio integra la herencia rica de un pasado glorioso con un acercamiento al mundo dinámico moderno. Una mezcla que uno debería considerar al hacer sus planes para este verano, o, por supuesto, para el otoño que se avecina.

 
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