Fuego y cruces en Los Realejos, el pueblo más festivo de España
  1. Estilo

Fuego y cruces en Los Realejos, el pueblo más festivo de España

Escondido en ese vergel que es el norte de la isla de Tenerife y el valle de la Orotava, el municipio de Los Realejos es un

Foto: Fuego y cruces en Los Realejos, el pueblo más festivo de España
Fuego y cruces en Los Realejos, el pueblo más festivo de España

Escondido en ese vergel que es el norte de la isla de Tenerife y el valle de la Orotava, el municipio de Los Realejos es un lugar consagrado a las fiestas populares. Más de 80 se celebran a lo largo de todos los meses del año, pero sin duda alguna la que más atrae a autóctonos y foráneos es la de las Cruces y los Fuegos de Mayo. La primera fiesta declarada como de interés turístico de Canarias por el gobierno del Archipiélago se celebra, un año más, entre este domingo y el lunes: es el momento perfecto para descubrir Los Realejos.

Son casi 300 las cruces que en capillas, fachadas, templos o casas particulares hay repartidas por Los Realejos. El tres de mayo todas amanecen engalanadas con exuberantes enrames florales, ya estén en una ermita o una pared de la calle. Ese día miles de visitantes pasean por calles como la de El Medio y El Sol, en el Realejo Alto, o por el núcleo de la Cruz Santa, donde se encuentra el núcleo de las celebraciones.

 

Los voladores (fuegos artificiales) son una parte fundamental de las fiestas y el elemento que las diferencia de otros eventos similares que se celebran estos días en las islas y el resto de España. Desde primera hora de la mañana se nota el aroma de la pólvora. El estruendo recorre el valle y al mediodía, justo cuando haya terminado la primera procesión de la Cruz, una impresionante traca atronará a todos los que se encuentren cerca de la iglesia de Santiago Apóstol.

De todos modos, el gran momento de los fuegos artificiales tiene lugar con la caída del sol. Entonces comienza una de las mayores exhibiciones pirotécnicas de Europa que dura casi tres horas.

Todo tiene como origen el pique entre las calles de El Sol y de El Medio, que se remonta a finales del siglo XVIII. En esta última –conocida también como la calle de los Marqueses– vivían históricamente los terratenientes, mientras que la de El Sol era hogar de medianeros, jornaleros y pequeños campesinos. Cada una de estas calles organiza su celebración por separado y se pasan los 12 meses del año preparando acciones espectaculares que destaquen sobre las de los rivales.