Logo El Confidencial
HOTELES

Hotel du Palais: un destino de película

Hay sitios que parecen no pertenecer a la realidad, tanto, que la ficción cinematográfica se fija en ellos con insistencia. Es el caso de un lugar

Foto: Hotel du Palais: un destino de película
Hotel du Palais: un destino de película
Autor
Tiempo de lectura2 min

Hay sitios que parecen no pertenecer a la realidad, tanto, que la ficción cinematográfica se fija en ellos con insistencia. Es el caso de un lugar que se ha convertido en todo un emblema de la bella ciudad costera de Biarritz desde que el director Sthephen Frears lo utilizara como escenario para su película Cherí, protagonizada por Michelle Pfeiffer. Se trata del Hotel du Palais.

No es la primera vez que le ocurre a este, en su origen, Palacio de verano que Napoleón III regaló a su esposa Eugenia de Montijo a mediados del siglo XIX. Su mobiliario de la época -no todo original, eso sí- y su buena ubicación le convirtieron en escenario cinematográfico desde que en 1957 Ava Gardner y Tyron Power rodaron a las órdenes de Henry King Fiesta. A partir de ahí se convirtió en un lugar dispuesto a acoger las más variadas historias. Alain Resnais filmó a Jean-Paul Belmondo en la Belle Epoque de Biarritz en Stavisky, y André Téchiné hizo lo propio con Catherine Deneuve en Hôtel des Ameriques. Podemos además encontrar alguna de sus estancias en ejemplos más actuales, como Un ami parfait, de Francis Girod, o Un engaño de lujo, con Audrey Tautou.

Escenario 'real'

El lugar ha acogido a muchos visitantes desde que Napoleón III tuvo tan romántica idea. Y es que cuando la pareja se trasladaba allí atraía a personajes tan variados como la Reina Isabel II de España, el Rey de Wurtenberg, Leopoldo II de Bélgica, los soberanos de Portugal, el Príncipe Alberto de Baviera, el Príncipe Walewski, los escritores Próspero Mérimée y Octavio Feuillet. Los más variados fastos y celebraciones tienen allí lugar hasta que el Banque Parisienne lo convierte primero en Casino y después, en 1893, en un gigantesco hotel al que seguirá acudiendo la creme de la creme de la realeza europea.

Sufrirá un incendio -en 1903- y, posteriormente, una reconstrucción y una ampliación, y en los años veinte se dará un relevo en sus huéspedes: de la realeza pasa a alojar a celebridades de la época, especialmente relacionadas con el mundo de las artes: Cocteau, Chaplin o Hemingway. Ya en los 50 los grandes de Hollywood no olvidan pasar por allí, como Gary Cooper o Sinatra.

En la actualidad, el hotel ha sabido conservar todo su encanto y prestigio. Posee 132 habitaciones y 22 suites, clasificadas en Reales, Imperiales y las otras suites. Pero uno de sus mayores atractivos es su spa, de nada menos que 3.000 metros cuadrados y considerado uno de los mejores del mundo.

Estilo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios