Volver a una dieta adecuada tras las navidades
  1. Estilo

Volver a una dieta adecuada tras las navidades

Una dieta equilibrada es uno de los pilares fundamentales para mantener el cuerpo saludable, prevenir determinadas enfermedades y así mejorar la longevidad. Los malos hábitos alimentarios,

Foto: Volver a una dieta adecuada tras las navidades
Volver a una dieta adecuada tras las navidades

Una dieta equilibrada es uno de los pilares fundamentales para mantener el cuerpo saludable, prevenir determinadas enfermedades y así mejorar la longevidad. Los malos hábitos alimentarios, el humo de los cigarrillos, la polución ambiental, el alcohol, el estrés o la ausencia de ejercicio son los principales enemigos de una vida saludable y un cuerpo joven.

Las Navidades son una época del año mágica; sin embargo, los excesos que conlleva pueden producir estragos en nuestra salud. El consumo elevado de alcohol y las comidas hipercalóricas, el “picar” entre comidas, comportan desequilibrios nutricionales y, en algunos casos, consecuencias graves para nuestra salud como por ejemplo colesterol.

Aunque el cuerpo tiene mecanismos para regenerarse y desintoxicarse, es recomendable ayudarlo con una dieta adaptada a las necesidades de cada persona. Pero no hay que confundir términos: no hay alimentos malos, sino hábitos poco saludables. Por eso, debemos tener precaución con diseñar nosotros mismos nuestra dieta puesto que una dieta desequilibrada puede producir peores efectos para nuestra salud que los excesos de la Navidad. Por este motivo, resulta fundamental visitar al médico especialista para que realice un estudio de las necesidades alimentarias de cada uno y posteriormente desarrolle una dieta específica para cada persona. Y es que según la edad, las medidas corporales, las medidas la  constitución, la distribución de músculo, grasa, agua, y el sexo, se tiene unas necesidades distintas: no puede comer igual una mujer embarazada que un hombre joven deportista.

Debemos recordar que para mantener una dieta equilibrada no hay que comer menos, sino mejor. Después de las navidades hay que recuperar unos hábitos de alimentación equilibrada y lo que no debemos hacer en ningún caso es saltarnos ninguna comida. Lo primero, será acudir al especialista que nos guiará en el proceso. Es necesario no obsesionarse, no pesarse cada día y no pretender perder esos kilos en una o dos semanas, pues lo que no hay que perder en ningún momento es la salud, sino mejorarla.

Dentro del amplio espectro de los alimentos, los hay que inciden directamente en nuestra salud, favoreciéndola especialmente: se trata de elegir aquellos alimentos que sean capaces de infundirnos altas dosis de salud. Los antiguos hablaban de cuatro básicos para mantenerse sano: ajo cebolla, limón y miel. Desde el Departamento de Nutrición de la Clínica Planas hemos elegido algunos alimentos para ayudar a purificar el cuerpo después de la Navidad.

Las crucíferas: Col, coliflor, brécol, coles de bruselas Desde tiempos antiguos se han empleado para depurar y desintoxicar el organismo, con una elevada concentración de calcio y también de fibra, ideal para un adecuado tránsito intestinal así como para prevenir la hipertensión.

Berros: es una excelente fuente de minerales, betacarotenos y vitaminas C y E. La forma más eficaz es licuarlo en un zumo.

Alcachofa: diurética, aumenta el flujo de orina, favorece la desintoxicación hepática atenuando el impacto de los tóxicos sobre este órgano.

Perejil: es una hierba medicinal, rica en vitamina C, hierro, calcio y antioxidantes.

Apio: Ayuda a la disminución del ácido úrico y los residuos tóxicos, tiene un efecto protector sobre las vías urinarias y contiene mucha fibra, útil para acelerar el tránsito intestinal.

Los cítricos: Son la primera defensa contra el ataque de los radicales libres, ya que protegen las lipoproteínas de la oxidación. Además, regulan los niveles de glucosa sanguínea e incide sobre la masa grasa corporal reduciéndola.

Aceite de oliva virgen: es antioxidante, reduce el colesterol malo y el azúcar en la sangre. Tiene efectos antineoplásicos, a nivel cardiovascular, digestivo, hepático, etc… y en los procesos ligados a la depuración.

El ajo y la cebolla: Alimentos ricos en principios activos antioxidantes, ayudan a reducir el colesterol y los triglicéridos. Además, el ajo es un purificador muy poderoso. Limpia los intestinos, depura la sangre y renueva todo el sistema interno.

El pescado azul: Portador de grandes cantidades de Omega 3, mejora la producción de energía del corazón, mejora la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de la glucosa. Además, los ácidos grasos esenciales juegan un papel muy importante en nuestro equilibro biológico ya que constituyen los fosfolípidos de las membranas de las células.

Las legumbres y los cereales integrales: Por su concentración en fibra ayudan a combatir la obesidad ya que reducen la absorción de grasas y azúcares. Además, algunas fibras captan el agua produciendo una sensación de saciedad.

Ejercicio físico: además de cuidarse en la alimentación, es conveniente sino indispensable hacer algo de ejercicio físico. De entre todos los ejercicios o deportes que se pueden elegir, lo mejor para empezar sería nadar y andar a paso rápido para que nos permita hablar mientras lo hacemos.