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GASTRONOMÍA

Se impone el after work, la alternativa glamurosa a las cañas de después del trabajo

Salir de la oficina y tomar algo en un bar como el Central Perk, el Martini Bar o el McLaren's Pub ya no es un privilegio de los

Foto: Se impone el after work, la alternativa glamurosa a las cañas de después del trabajo
Se impone el after work, la alternativa glamurosa a las cañas de después del trabajo

Salir de la oficina y tomar algo en un bar como el Central Perk, el Martini Bar o el McLaren's Pub ya no es un privilegio de los protagonistas de series norteamericanas como Friends, Ally McBeal o Cómo conocí a vuestra madre. Evadirse de la rutina laboral y echarse unas risas con los compañeros de trabajo es una costumbre que cada vez gana más adeptos en nuestro país. Estos lugares de reunión con estética fashion y vocación urbanita se llaman ahora after works (en inglés, ‘después del trabajo’), y ya son toda una tendencia en las grandes ciudades europeas.

“El after work es una moda importada del mundo anglosajón, especialmente representada y fácil de identificar con el ambiente neoyorquino que tanto hemos visto en la televisión y en el cine”, explica a Vanitatis Javier Jiménez, gerente de El Uno de Molina, un local que abrió sus puertas el pasado mes de diciembre en una de las zonas más privilegiadas de Madrid (el eje del Paseo de la Castellana - Barrio de Salamanca), con la intención de revolucionar el panorama capitalino aportando un establecimiento selecto y con estilo.
La base del after work ha estado siempre presente en nuestra sociedad, aunque el significado con el que actualmente se conoce a este tipo de locales comenzó a formarse en el año 2009. “Hasta entonces lo tradicional al salir del trabajo eran las cañas, los vinos, pero desde entonces se plantea un nuevo concepto de diversión o entretenimiento para la tarde, donde se ofrecen otras alternativas como los cócteles, el champagne, los gin tonics preparados...”, comenta Javier.
El mejor método antiestrés
Estos nuevos bares de copas empiezan a imponerse como ‘remedio’ para liberar tensiones en la ciudad, y cada uno ofrece su propia carta de servicios exclusivos. El Uno de Molina, por su parte, busca unificar todas las posibilidades u ofertas after work, como puedan ser coctelería (con su gran barra de hielo y barman especializado), carta de vinos, de champagnes, de aguas, combinados premium... con la posibilidad de acompañar la bebida de alguna delicatesen en forma de aperitivo y realizar actividades como el primer concurso The Gin Club, que hace unos días tuvo lugar en el local. Sin olvidar, por supuesto, la tradicional cerveza. “Hemos buscado dotar al local de todas las posibilidades para que la gente, después del trabajo, pueda optar por lo que más desee dentro de un mismo espacio, con una estética, decoración y ambiente distinto a lo que hasta ahora se encontraba en la capital”, aclara el gerente. “Al fin y al cabo, El Uno... no es un bar, ni tampoco un restaurante, es un espacio destinado al after work”.
En cuanto al tipo de clientes que acuden a estos locales, Javier lo tiene claro. Se trata de gente de la zona, de un nivel adquisitivo medio-alto, como trabajadores de bancos, oficinas, embajadas, hoteles o incluso estudiantes de máster. En sus propias palabras, “la edad media ronda los 35 años, y buscan un espacio para relajarse después del trabajo o las clases, donde poder comentar con sus compañeros o amigos la jornada laboral o los temas que más les interesen”. Y es que, en este after work, también se ofrece la posibilidad de seguir acontecimientos deportivos como partidos de fútbol, tenis o baloncesto, a través de una pantalla gigante, lo cual reúne a mucha personas.
En pocos meses, El Uno de Molina se ha convertido en uno de los lugares más elegantes y exclusivos para disfrutar del tiempo de ocio en la capital. Un local cosmopolita y moderno donde disfrutar de un cóctel con los colegas de la oficina al finalizar la jornada o de las primeras copas antes de continuar la marcha durante el fin de semana. Y es que aquí se puede optar entre consumir en la misma barra acomodándose en alguna de las modernas banquetas altas que la rodean, o en las mesas bajitas y sofás que se distribuyen por todo el espacio.
Una moda que crea tendencia
En Madrid, determinados locales catalogados como after works se han hecho con una importante reputación en pocos años. Teniendo en cuenta la tradición y el tiempo que llevan abiertos, el top podría de los mejores podría estar formado por Ramsés (Pl. Independencia, 4), Castellana Ocho (Paseo de la Castellana, 8) y O’Clock Pub (en el úmero 25 de la calle Juan Bravo), cada uno fiel a su particular estilo. Sin embargo, a Javier Jiménez no le asusta la competencia. Según explica a Vanitatis, no cree que exista realmente. “Los locales de la zona no tienen un carácter exclusivamente dirigido al after work, de hecho no vemos a estos sitios como competencia sino como apoyo; es interesante crear una zona donde además del nuestro haya otros espacios que ofrezcan posibilidades semejantes a los clientes. Cuantos más mejor, así se creara una zona que atraiga a más público”, afirma.
No obstante, en caso de que existiera tal competencia, El Uno de Molina la haría frente con la calidad de sus servicios, con productos y alcoholes de primera calidad y con la constante innovación en su carta de coctelería. “Nos adaptamos al cliente, no el cliente a nosotros”.

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