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Maribel Verdú, como el buen vino

A punto de cumplir 42 años, Maribel Verdú se encuentra en plena madurez profesional y personal. La actriz que tanto debe a Guillermo del Toro, el

A punto de cumplir 42 años, Maribel Verdú se encuentra en plena madurez profesional y personal. La actriz que tanto debe a Guillermo del Toro, el 'fauno' que la despertó de su adormecimiento cinematográfico hace seis años, acaba de cumplir sus 'bodas de plata' con el cine. Para celebrarlo, un libro y un papel que dará mucho que hablar, el de la madrastra de una arriesgada versión de Blancanieves, muda y en blanco y negro, que ha triunfado en Toronto y que es una de las candidatas para ir a los Oscar. Tras numerosos reconocimientos, desde 2006 su nombre es sinónimo de éxito. Y además, está más guapa que nunca. Maribel Verdú es, a todos los efectos, como el buen vino, mejora con los años.

"Me cuesta menos desnudarme a los 40 que a los 20", asegura a Vanitatis la actriz, que acaba de presentar una biografía a partir de sus conversaciones con la escritora Nuria Vidal. "Mi cuerpo ha ido cambiando y me encuentro mejor en él, y también es algo que se siente por dentro... Bueno, y es que ahora voy al gimnasio", añade divertida. "Tú antes pensabas que todo eso se quedaba así siempre, y no, hace unos añitos fue la Maura la que me dijo 'nena, ya, hay que empezar ya', y ahora hasta tengo los abdominales marcados, ¡me hace una ilusión!".
Su belleza actual es en realidad un reflejo de su esplendor profesional. Consciente de ello, confiesa que entre sus ambiciones no se encuentran ni dirigir, ni triunfar en Hollywood... y tampoco convertirse en chica Almodóvar. "La verdad es que trabajar con Almodóvar jamás me ha quitado el sueño. Me gustaría actuar para muchos otros directores, como Campanella o Rodrigo García. Supongo que no debo ser su perfil, pues no soy ninguna desconocida para él". Sin embargo, sí hay algo de lo que se arrepiente: "Nunca debí cortarme el pelo. Me lo dejé como un chico y de repente estuve dos años sin hacer ninguna película".
Trabajo y humildad
Según comenta, el mejor consejo que le han dado a lo largo de sus 25 años de carrera, fue de Alfredo Landa. "Me dijo: 'trabajo y humildad, que no se te olviden nunca esas dos palabras'. Ser humilde no significa ser imbécil, uno puede tener carácter, pero siempre hay que tratar bien a la gente". Precisamente, son esas dos palabras las que mejor definen su carrera y su personalidad.
Metida de lleno en la promoción de su nueva película, Blancanieves, Maribel Verdú no tiene miedo a que The Artist reste atención a esta producción. "Todo lo contrario, nosotros ya estábamos rodando cuando esa cinta revolucionó Cannes. Una peli muda y en blanco y negro... Pablo (Berger) se llevó un disgusto, estaba desolado porque se le habían adelantado. Pero ha tenido mucho éxito, y eso nos va a abrir las puertas. Ahora sabemos que se puede disfrutar viendo una peli de estas características. Si llegamos a aparecer los españoles los primeros con algo así nos hubieran dicho que de qué vamos". Y es que esta Blancanieves ha pasado nueve años de cajón en cajón esperando a que alguien confiara en ella. Razón por la cual a Maribel le gustaría que funcionara en taquilla. "Quiero que le vaya bien por el amor que le tengo a Pablo Berger. Ha luchado tanto por sacar una película muda y en blanco y negro... Nunca ha habido un sueño tan hecho realidad para alguien como esta peli para él".
Una biografía a los 40
Con más de sesenta películas a sus espaldas y después de haber trabajado con los mejores directores dentro y fuera de España, esta polifacética actriz que ha protagonizado alguna de las secuencias más sensuales de nuestro cine, tiene cuerda para rato. Algo que ha sabido ver la escritora Nuria Vidal, quien se ha embarcado en la aventura de contarnos quién es, en realidad, esta bella actriz. "No es una biografía al uso, es una conversación que sigue el hilo de su vida introduciendo cosas de la vida cotidiana, en paralelo con la historia del mundo y algunos acontecimientos importantes", aseguraba la autora durante la presentación del libro en Madrid esta misma semana. "Cuando la conocí me di cuenta de que tenía que explicar cómo era, porque Maribel es tan abierta como una casa sin paredes".
Cuando iba a nacer, Nixon estaba en la Castellana y su padre intentaba atravesar Madrid para llegar al hospital. La misma actriz asegura que su vida siempre ha estado muy unida a la historia del mundo: la caída del muro de Berlín, la tragedia de las Torres Gemelas, el 15M... Así, su libro se encarga de descubrirnos dónde estaba ella en fechas tan señaladas, a la vez que nos descubre a la Verdú más íntima, la que se muestra tal como es: una mujer de su tiempo, con una personalidad arrolladora y una gran simpatía, comprometida con su profesión y cuya actitud ante la vida se basa en la franqueza.
Pero echar la vista atrás no fue sencillo. Maribel es una persona que mira hacia adelante, y como ella misma explica, no ha sido fácil recordar ciertos momentos de su vida. "En mis charlas con Nuria hubo lágrimas, emoción, recuerdos a gente que no está... Bucear en el pasado es algo que cuesta, pues yo soy de las que no llevan la mochila a cuestas". No obstante, en este libro ha querido contar solo lo 'bonito'. "Cuando tenga 70 no me cortaré y soltaré todo lo malo", bromea.
En lo personal, todo en calma
Verdú, que confiesa que si no hubiera sido actriz hubiera sido piloto de rallies, "a lo Carlos Sainz", se encuentra en un momento de calma a nivel personal. "Ahora creo que montaría un local tranquilo con un patio, biblioteca, floristería y stand de cosmética. Mis tres vicios juntos". En lo que respecta a su vida sentimental, la actriz se encuentra felizmente casada con el productor Pedro Larrañaga. "Casarme con Pedro ha sido lo mejor que he hecho en mi vida. Carlos Larrañaga fue el primer padre que tuve en el cine. Después conocí a Luis, que se convirtió en mi íntimo amigo, y más tarde a Amparo. Me casé con toda la familia antes de conocer a Pedro".
Sin embargo, sobre la maternidad no quiere ni oír a hablar. "Debo ser yo la rara, porque parece que lo normal es casarse, tener hijos, bautizarlos y todo eso... Siempre me dicen lo mismo pero yo pienso, ¿por qué nadie les pregunta a ellos que por qué tienes hijosquot;.
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