Las menorquinas conquistan a las "fashion victims" de medio mundo
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Las menorquinas conquistan a las "fashion victims" de medio mundo

Mientras que las surcoreanas prefieren los modelos glitter, las honkonesas los estampados leopardos y las americanas los acabados metalizados; las francesas, al igual que las españolas

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Las menorquinas conquistan a las "fashion victims" de medio mundo

Mientras que las surcoreanas prefieren los modelos glitter, las honkonesas los estampados leopardos y las americanas los acabados metalizados; las francesas, al igual que las españolas se decantan por colores lisos más tradicionales y menos llamativos. En pocos meses, mujeres de medio mundo han caído en la tentación de las menorquinas, unas sandalias baleares que han abandonado el territorio nacional para conquistar mercados internacionales e impulsar de este modo el sello “Made in Spain”.

Después de calzar los pies de personajes tan dispares como Joan Manuel Serrat, Eugenia Silva, Iñaki Gabilondo o las infantas Leonor y Sofía, las menorquinas abandonan España para hacerse con nuevas clientas, fascinadas por la variedad de colores y sobre todo la comodidad de un calzado ideado por y para la gente del campo menorquín. Atrás quedaron los infinitos tacones o las incómodas plataformas, las fashion victims de medio mundo se han rendido ante el sencillo diseño.

“Somos la tercera generación de fabricantes de menorquinas. La empresa la fundó mi abuelo José Riudavets Pons y en los años 60 mi padre José Riudavets Rotger cogió el relevo. Después de una estancia en Londres, volví a Menorca y me di cuenta del potencial que tenía este calzado entre los turistas que veraneaban en la isla. Incluso la representante de Yves Saint Laurent en España, de vacaciones en la isla, en, en una entrevista ya comentó que era el calzado más cómodo del mundo. Por eso, a finales del año 2000 decidimos poner un plan en marcha para empezar a presentar el producto fuera”, comenta Amalio, responsable de Riudavets, una de las firmas pioneras y más importantes del sector de las menorquinas.

En estos últimos años, gracias a su esfuerzo, dedicación y continuos viajes y contactos, Amalio ha conseguido que las Riudavets estén presentes en mercados tan dispares como el francés, chino, surcoreano, estadounidense o inglés y por supuesto el nacional.

“Cada verano intentamos adaptar la paleta de colores a lo que se va a presentar en las ferias, pero es curioso ver como nuestros modelos se adaptan en función de los gustos de las mujeres de cada país. En Hong Kong por ejemplo las usan con calcetines, algo que jamás haríamos nosotros en España. En Asia gustan muchos los colores brillantes, mientras que en Francia, como en España se utilizan más colores que combinen con todo y lisos. En Baleares por ejemplo, las que más se venden son las tradicionales, de color natural”, explica el empresario.

En el caso francés, las menorquinas llegaron en 2011 gracias a la tienda online Minorquines.fr . Pese a ser un calzado sencillo, el mercado galo ha recibido con los brazos abiertos este calzado, que al igual que en España, no entiende de sexo, edad o clase social. Todo el mundo puede calzarlas.