John Galliano se lanza él solo a los leones
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John Galliano se lanza él solo a los leones

Podría pasar de cero al infinito; de unas tímidas aproximaciones a la vida social fashion y un par de paseos por Nueva York con Grace Coddington, la directora creativa

Podría pasar de cero al infinito; de unas tímidas aproximaciones a la vida social fashion y un par de paseos por Nueva York con Grace Coddington, la directora creativa de Vogue América, a contarlo absolutamente todo ante las cámaras de televisión. John Galliano empezó el año asomando ligeramente la cabeza. Primero, porque Oscar de la Renta anunció que trabajaría en sus oficinas en una especie de colaboración que ya ha concluido sin pena ni gloria. Después, porque la escuela de diseño Parsons, la más prestigiosa de Nueva York, anunció que el llanito iba a participar en un curso. Aunque, cuando Galliano explicó a los responsables de la conferencia que iba a impartir que no tenía intención de responder a preguntas sobre su sórdido pasado reciente, la charla fue cancelada.

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Quizá se lo pensó mejor. O simplemente ya tenía apalabrada la exclusiva. Porque John Galliano va a ser el plato fuerte de la edición de julio de la revista norteamericana Vanity Fair. A ellos les ha concedido la primera entrevista tras el escándalo antisemita que le apartó fulminantemente de la moda, de las pasarelas y de su espectacular oficina en Dior. Pero la cosa no se queda ahí. Una vez que ha cogido carrerilla, parece que no hay quien le pare. Según anuncia WWD, Galliano se está pensando la posibilidad de sentarse frente a las cámaras de televisión a entonar el mea culpa o simplemente, a contar su versión de los hechos. Según esta publicación especializada, Galliano y sus representantes podrían estar entablando conversaciones con Charlie Rose, un entrevistador norteamericano de la televisión pública que ya ha entrevistado a Tom Ford y a Marc Jacobs.

Por si alguien no lo recuerda, el gibraltareño tuvo sus más y sus menos con un par de copas de más y una pareja multicultural en un café del barrio parisino de Les Marais. Y acabó enfrentándose a un juicio por antisemitismo (una acusación particularmente seria en Francia) que perdió y por el que le ha tocado pagar una multa de 6.000 euros. Aunque contraatacó con una demanda por despido improcedente contra su antigua empresa.