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'Normcore': la moda se rebela contra los hipsters y apuesta por la normalidad

Adiós al estilismo más histriónico y llamativo. Piensa en tu madre con las míticas Adidas, en el típico turista alemán e incluso en el 'gris' Steve Jobs. Y acertarás

Foto: Imagen promocional de la serie Seinfeld
Imagen promocional de la serie Seinfeld

Si se piensa en la cantidad de tiempo que lleva elegir ropa, no cuesta mucho concluir que todos deberíamos vestirnos igual. Eso, en definitiva, es lo que va a suceder a la larga: fíjense que en todas las películas y programas de televisión que transcurren en el futuro, o en otro planeta, todos están vestidos igual.

Con estas palabras explicaba Jerry Seinfeld, en uno de sus monólogos, la magia de la uniformidad a la hora de vestir, esa que en los 90 cautivó a los hogares y a las series. Eran tiempos en los que bastaba con un armario de doble puerta (los vestidores eran ámbito exclusivo de los artistas más extravagantes) y en los que Sexo en Nueva York todavía no había irrumpido para tirar por tierra la tranquilidad de vestir para pasar desapercibidos. La fiebre por el street style fue la responsable de promover looks histriónicos y llamativos, esos que los anglosajones han tildado como estética peacock ('pavo real'). Como respuesta a esta tendencia nace el NORMCORE, un movimiento que aboga por la normalidad estética. Una normalidad que tiene mucho que ver con los mom jeans (literalmente, 'los vaqueros de mamá'), con la estética de la serie Seinfeld y con el look y filosofía del mismísimo Steve Jobs.

Fotograma de Seinfeld
Fotograma de Seinfeld
Ser 'normcore', según los estándares fashionistas, no quiere decir, en realidad, ir contra las reglas de la moda o pasar absolutamente de ella. Serlo implica que el look del clásico turista germano se convierte en tendencia, es decir, se trata del ejercicio irónico de revisionar los looks que antes tildábamos de antimoda. De ahí el auge de las New Balance, de las sandalias Birkenstocks o de los pantalones de talle infinito. Es una subcultura que adopta las prendas de uso masivo, pero como una pose. El pistoletazo de salida se dio el 19 de octubre del 2013, cuando el colectivo cazatendencias K-Hole habló de una nueva estética que implicaba ropa funcional y cómoda, así como una actitud que abrazaba la igualdad y la magia de formar parte de un todo frente a la exaltación de la individualidad. El lema de esta filosofía es que, para ser realmente 'normcore', has de entender que lo normal no existe ni es casualidad. Los looks de esta estética son los típicos para ir al centro comercial. Siguiendo esta máxima, el desfile de Chanel, centrado en conjuntos ideados para recorrer el súper, pertenecerían a esta corriente. 

Barack Obama, icono 'normcore' (foto: IC)
Barack Obama, icono 'normcore' (foto: IC)

Hace un año, la revista Hot and Cool incluía un editorial de moda compuesto por pantallazos de la aplicación Street View, de Google Maps. 

Deja tu revista de tendencias sobre el sofá, cierra los ojos y echa la vista atrás. Recuerda el look de tu madre para ir a pasear, sus omnipresentes deportivas Adidas blancas (sí, de ahí viene el auge de las clásicas Stan Smith de la marca) y sus jeans desgastados con dobladillo y talle alto. No olvides el look del turista que avanza por la ciudad con sus sandalias (no olvides, tampoco, las palas que proponen Chloé o Céline esta temporada) y sus calcetines (Prada apuesta por este mix en sus propuestas primavera/verano 2014) mientras no despega la mirada de su mapa desplegable.

Y cuidado, porque el 'normcore' se ha colado, incluso, en asuntos políticos. Sarah Palin cree que Obama es demasiado 'normcore'. "Cuando la gente ve a nuestro presidente, ve a un señor que lleva mom jeans", contó a Fox News, compungida. Parece que una cosa es vestir normal en la calle, y otra hacerlo cuando la Casa Blanca es tu centro de operaciones y has de convertirte, precisamente, en el pavo real al que hacíamos alusión al comienzo del texto.

Steve Jobs y su uniforme (Foto: I.C)
Steve Jobs y su uniforme (Foto: I.C)
Steve Jobs, otro de los iconos del 'normcore', presumía precisamente de no diferenciarse del resto con su vestimenta. Tras averiguar que, a comienzo de los 80, todo el mundo llevaba uniformes en las industrias japonesas porque, tras la guerra, nadie tenía ropa, creó un uniforme para sí mismo. Comprendió que los trabajadores se sentían parte de un colectivo gracias a lo que llevaban. "Decidí que quería ese tipo de unión en Apple", aclaró Steve Jobs. Por eso, hizo a Issey Miyake diseñarle cientos de jerseys de cuello vuelto, todos idénticos y todos negros. Así que Jobs fue uno de los pioneros del 'normcore', aunque él mantuvo el espíritu de esta corriente pura, ajena a tendencias, y fiel a la filosofía de tomar conciencia de que somos uno entre 7 billones.

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