10 razones por las que Wes Anderson no es un cineasta sino un 'trendsetter'
  1. Estilo

10 razones por las que Wes Anderson no es un cineasta sino un 'trendsetter'

A punto de estrenar en España 'El Gran Hotel Budapest', hacemos un repaso de todas las obsesiones 'fashion' del cineasta texano.

Foto: No, no vamos a hablar de recogidos con trenzas.
No, no vamos a hablar de recogidos con trenzas.

Decir que Wesley Wales Anderson es un esteta por la dirección artística y el vestuario de sus obras es pura obviedad. Poco menos que decir que Scorsese es un melónamo por las bandas sonoras de sus filmes (eso, sin entrar en si El último vals es la mejor película musical de la historia; que lo es, sin duda). Lo realmente arriesgado es demostrar que este texano de 45 años es en realidad un trendsetter disfrazado de cineasta. Nuestra tesis va más allá de si la ropa define mejor a sus personajes que cualquier línea de diálogo. Apunta a que este espigado pelirrojo con melena de paje medieval y aspecto de dandy geek es quien secretamente impone las tendencias al mundo. Hemos descubierto su peculiar forma de hacer proselitismo fashion, las razones que indican que su relación con la moda es mucho más estrecha de lo que parece a simple vista. Se nos ocurren diez (aunque podrían ser muchas más), sin un orden cronológico particular, simplemente lo primero que nos ha venido a la cabeza.

1. Se inventó el Normcore en Bottle Rocket allá por 1996. El concepto ‘vestirse de padre’ estará empezando ahora a convertirse en tendencia de obligado cumplimiento, pero los hermanos Wilson lo establecieron como credo estilístico en el primer largometraje de Anderson.

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2. El festival de bigotes de El Gran Hotel Budapest es solo un preludio de que las barbas tienen los días contados. EnEsquireAmérica han contado hasta 13 estilos distintos a lo largo de la película.El mostacho decimonónico está a punto de convertirse en el símbolo ‘in’ de estatus masculino. Y si no, démosle tiempo.

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3. Los iconos de la modernidad fashion son recurrentes en sus filmes. Con El Gran Hotel Budapest acaba de incorporar a esa nómina, vestida de Fendi, a Tilda Swinton, la carismática y andrógina actriz británica que lo mismo presta su imagen a una campaña de Chanel que a una performance en el Museo Galliera de París. Ya contaba con Anjelica Huston, la mujer que mejor definió la elegancia chic en los 70. Y con Waris Ahluwalia, diseñador de joyas, dandy sij e impenitente de la noche neoyorquina.

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4. Le van los tríos… masculinos y perfectamente conjuntados: como los tres hermanos de traje sudado de vendedor de quinta fila en Viaje a Darjeeling o el conjunto en chándal de Adidas y permanente en la cabeza que forman padre (Ben Stiller) e hijos en Los Tenenbaums.

5. Inspira a las pasarelas internacionales. A muchos niveles. Un ejemplo: Margot Tenenbaum. Es el cruce perfecto entre Edie Sedgwick y Kim Gordon. Y Hedi Slimane duplica su look sin ambages en sus desfiles de otoño-invierno 2013 yprimavera-verano 2014 para Saint Laurent Paris. En realidad, se podría diseccionar en clave de moda a cualquier personaje de Los Tenenbaums. Desde los trajes de cuadros de ladrón de poca monta que viste Royal (Gene Hackman) al look cowboy de medianoche de Eli Cash (Owen Wilson), pasando por los gorros de astracán de Pagoda (Kumar Pallana)o el afro sal y pimienta de Henry Sherman (Danny Glover). Pero Margot tiene una peculiaridad: es, probablemente, el personaje que salva a Gwyneth Paltrow de ir al infierno de las actrices insoportables y la única verdadera ocasión en que la americana aparece realmente guapa en una película. Le sienta infinitamente mejor el smoky eye emborronado, el gesto de angustia adolescente, el abrigo de pieles de segunda mano y fumar a escondidas con un dedo de menos en una azotea que cualquiera de los modelos de Anthony Vaccarello con los que enseña carnecilla en las alfombras rojas.

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6. Tiene pasión por los uniformes. Del uniforme de colegio privado de Academia Rushmore al botones de El Gran Hotel Budapest; del kit marinero estilo Cousteau de Life Aquatic (momento impagable de la historia del cine: Willem Dafoe en pantalones cortos y gorrito rojo con borla) a los boy scouts de Moonrise Kingdom. La equivalencia en el mundo real es que, gracias a Anderson, a la gente le gusta vestir exactamente igual que a los demás. ¿Por qué si no todavíahay tantos señores jóvenes disfrazados del Garth Hudson de 1976 por la calle ahora mismo?

7. Ha sacado la reválida de sus credenciales fashion con Prada. Con Castello Cavalcanti, el fashion film que dirigió para la firma italiana el año pasado. El protagonista es uno de sus habituales: Jason Swartzman.

8. Rescató el concepto de elegancia sartorial a pesar de las adversidades en Fantástico Mr. Fox. Su zorro elegante, con trajes cortados a medida, no pierde la compostura ni cuando le arrancan la magnífica cola.Se la sigue pegando con cinta adhesiva y sobrevive a todas sus desventuras.

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9. Despertó la obsesión por el estilo retro technicolor con Moonrise Kingdom. La búsqueda en google arroja resultados infinitos de blogs, bodegones y silueteados inspirados en el film. Y tiendas web como Mod Cloth o Ruche siguen viviendo de ese tirón.

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10. La última razón que se nos ocurre es él mismo, un personaje creado a su imagen y semenjanza, con su uniforme nerd chic de americanas de tweed y de pana que confiesa comprarse por lotes y usar hasta que es necesario remendar los codos o tirara la basura para pasar a la siguiente.

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