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Arte, pintxos y buena vida: 24 horas en Bilbao

Bilbao mira de igual a igual a cualquier otra ciudad europea. Y como decir Bilbao es decir arte pero también gastronomía, allá que nos vamos, ¡pues!

Foto: Arte, pintxos y buena vida: 24 horas en Bilbao

Le sacudimos la pereza a la primavera a golpe de arte en Bilbao, que mira de igual a igual a cualquier otra ciudad europea. Y como decir Bilbao es decir arte pero también gastronomía y buena vida, allá que nos vamos, ¡pues!

POR LA MAÑANA: EN EL GUGGENHEIM CON YOKO ONO

Imposible no parafrasear a Monterroso y gritar a los cuatro vientos que, afortunadamente, "cuando el viajero se despertó, el Guggenheim estaba allí". Apenas unos años han bastado para que la suave mole de titanio de Frank Gehry se haya convertido en una seña de identidad sin la que no se entiende la ciudad -a la altura de cualquier otra, ya sea el puente Zubi Zuri de Calatrava o los Marianitos- pero, sobre todo, en un imán para miles y miles de viajeros y turistas de todo el mundo, sobre el que se ha regenerado, con unos resultados espectaculares, una ciudad apasionante que estaba ahí -y nosotros sin saberlo. La ciudad exporta además un modelo de éxito -institución cultural de prestigio + edificio icónico + ciudad adormilada- que, aunque se clona una y otra vez a lo largo del mundo, es irrepetible: ninguno a la altura de Bilbao.

Da igual el momento en que lo visitemos: siempre podremos disfrutar de propuestas expositivas de auténtica Champions League. Ahora, por ejemplo, y hasta el 4 de septiembre, es el turno de Yoko Ono: Half-a Wind Show. Retrospectiva, una exposición tan mediática como imprescindible en esta primavera cultural que ya está aquí. La integran casi doscientas obras en las que cabe de todo, desde instalaciones a fotografías pasando por dibujos y objetos de lo más diverso, y que nos recuerdan -porque a más de uno se le había olvidado- que, antes de pasar a la historia por ser mujer de Lennon, Yoko Ono era una de las artistas contemporáneas más destacadas, y lo sigue siendo. ¿Lo mejor de la expo? Pues formar parte de ella: hasta el 29 de junio, durante tres horas al día, personal del Museo dinamizará algunas de las obras. Y sin la participación de nosotros, espectadores, no será posible...

¿Y después? A estas horas toca comer, y para ello no hace falta salir del museo. Hace apenas unos días que el chef Josean Alija ha sumado a su estrellado restaurante Nerua dos nuevas propuestas, también diseñadas por Gehry: el Bar Guggenheim Bilbao y el Bistró Guggenheim Bilbao. El bar, al que se puede acceder desde el exterior del museo, aguarda con fabulosos pintxos y tapas vistos desde la vanguardia, y el diseño, a la altura: esas sillas Navy están fabricadas con viejas botellas de coca-cola. El bistró, que ya lleva tiempo dando muy bien de comer, ha doblado su capacidad, mientras que los precios de la carta siguen contenidos: ¿quién puede pedir más?

POR LA TARDE: SALTANDO EL MURO DE BERLÍN

En 2014 se cumplen veinticinco años de la caída del Muro de Berlín, y en la Fnac lo conmemoran con Berlín: Die Mauer, una exposición producida por Tu Gran Viaje que podrá visitarse en la Fnac Bilbao (Alameda de Urquijo, 4) hasta el 20 de mayo. La expo cuenta, en 25 imágenes inéditas en España, la historia de una de las construcciones más infames de los anales de la Humanidad y, al mismo tiempo, uno de los momentos más emotivos de nuestro pasado más reciente. Las imágenes provienen de archivos estatales alemanes y estadounidenses, y por ellas desfilan desde personajes como JFK o George Bush Jr a fogonazos de auténtica Guerra Fría -esos tanques soviéticos encañonando al espectador-, pasando por berlineses comiéndose a besos el día de la caída o esos otros que, martillo en mano, se ganaron el sobrenombre de pájaros carpinteros del muro, los mauerspetcher.

Hacerse con un hueco para verla entre todos los visitantes que la contemplan requiere energía. Y para recuperarla, nos vamos a hacer la precena a la calle Ledesma, por donde el Bilbao más chic se deja ver come rain or come shine todos los días del año y donde cuesta elegir entre la docena y media larga de bares de pintxos. Por algo es uno los mejores lugares de la capital vizcaína para dedicarse, sin prisa, a ese bendito dolce far niente que es el arte del poteo con clase. Apuestas seguras son todas las de la calle, pero como hay que elegir, ahí va la nuestra: El Molinillo (en el número 5), donde el hojaldre de foie y boletus o el pintxo de plátano frito, jabugo y roquefort saben como se imagina uno. Celestiales.

POR LA NOCHE: ARTE EN CASA

Estos pintxos, en lugar de quitarnos el apetito, nos lo han abierto, así que volvemos sobre nuestros pasos para cenar en el Nerua, el restaurante del Guggenheim, al que la estrella Michelín le hace poca justicia -no somos los únicos que le creemos merecedores de la segunda-. Cabal es la propuesta de su menú degustación de seis platos por 70€; si no, asomarse a la carta es hacerlo a las cortezas de bacalao con pimentón de la Vera, el lomo de atún con caldo de ajos silvestres y alcaparras de Ballobar con hierba limón, el foie gras asado en parrilla, zanahorias y makil-goxo... Para qué más.

Y la última propuesta artística cierra nuestro día en la que es nuestra casa bilbaína, justo enfrente del museo: se trata del Hotel Miró (Alameda Mazarredo, 77), que, además de ser uno de los mejores hoteles del norte de España, alberga una colección de arte que por sí sola merece la visita: este hotel boutique diseñado por Antonio Miró y Pilar Líbano se viste de creación por todos sus rincones. Por ejemplo, en la planta 2 nos esperan las obras irreverentes y provocadoras de Ana Laura Aláez o las imágenes de la Serie Carretera, de Juan de Sande, y en la planta 4, las que integran la Serie Pensadores, de Ana Teresa Ortega. Y es que por esta combinación de arte y gastronomía, entre otras muchas virtudes, es por lo que Bilbao es la "capital del mundo". ¡No lo olvides!

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