Los coches de lujo aparcan en el armario
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Los coches de lujo aparcan en el armario

Dice un estudio que las mujeres prefieren a los hombres con coches de gama alta. ¿La razón? Se sienten más seguros. ¿Y con los complementos de la misma marca?

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Dice algún estudio por ahí que las mujeres prefieren a los hombres con coches de gama alta. Y no solo porque conduzcan coches caros (¡quetambién!), sino porque ellos se sienten más seguros al volante de esos bólidos y esa seguridad atrae a las féminas. Quizá por eso, las firmas de lujo de la automoción y de la moda se alían para lanzar productos con la impronta de ambas marcas. El resultado: complementos, ropa y otros objetos cotidianos con un diseño e incluso materiales similares a los utilizados por escuderías de Fórmula 1 y automóviles de lujo. Dandys del mundo, tomad nota si queréis mostraros irresistibles a los ojos de las mujeres.

Algunos modelos de la colección de zapatos de Jaguar y Oliver Sweeney están hechos de fibra de carbono, como el deportivo Jaguar F-Type. Y lucen idéntica elegancia (los desearás nada más verlos). A veces solo se trata de un complemento con el logo y otro distintivo (por ejemplo, el color) del cochazo. Eso sí, siempre con acabados deluxe y las mejores pieles y telas. Ferrari y Tod's, Porsche y Adidas, Aston Martin y Hackett, Lamborghini y Car Shoe (de Prada), Mini by Puma... La lista es interminable. La última unión, Land Rover y Barbour. Lanzarán una nueva línea de ropa (también para mujer) el próximo otoño.

"Tanto Land Rover como Barbour son dos marcas de prestigio británicas que han sabido reinventarse a lo largo de los años y son verdaderos iconos en lo que a diseño inconfundible se refiere. En este caso particular, además, son dos marcas relacionadas con el disfrute de la naturaleza y con la polivalencia (belleza y funcionalidad) por lo que la afinidad es total. En nuestro caso, la colaboración con otras marcas se basa en la existencia de valores comunes y, en consecuencia, compartimos bases de clientes similares. Esto es lo que hace que cobren sentido este tipo de maridajes", apunta Oscar Oñate, director general de marketing de Jaguar Land Rover.

Y como se trata de atraer las miradas (no, lo primero en lo que nos fijamos las mujeres de los hombres no son los zapatos), los acuerdos abarcan mil y un accesorios. Bufandas, gorras, cinturones, mochilas, maletas, gafas, carteras y hasta smartphones (Ferrari con Vertu o Porsche con BlackBerry). Aunque en ocasiones sean objetos solo aptos para yummies, como el cinturón diseñado por Roland Iten en colaboración con Bugatti. Su hebilla de titanio, zafiros y oro blanco, una obra de arte, vale 84.000 dólares. Esa variedad se refleja a la perfección en Porsche Design (empresa de Porsche dedicada exclusivamente al diseño, creada en 1972) con infinidad de productos (una especie de merchandising de lujo). "Porsche es una marca que se define por su pasión por la conducción. Porsche significa entender la vida de una manera apasionante. No es solo fabricar vehículos, sino que todo acompañe a esta pasión por la conducción y entender la vida. Eso engloba ayudar a nuestro cliente aportando esos complementos tanto para mujer como para hombre. Maletas que se ajustan perfectamente con el vehículo, ropa adecuada para conducir, etc.", explica José Antonio Ruiz Escudero, responsable de RRPP y Comunicación de Porsche Ibérica.

¿Pero por qué les gustan tanto a los hombres los coches y la velocidad? ¿Cuestión de testosterona y adrenalina? "El consumo de automóviles ligados a marcas remiten a prácticas estratégicas de consumo claves para afirmar una cierta identidad social, y concretan de manera sintética aspectos definitorios de un cierto estilo de vida", afirma Ángel Zurdo Alaguero, profesor de Sociologíade la Universidad Complutense de Madrid. En los últimos años están en auge las explicaciones biologicistas, que ligan el consumo de automóviles, sobre todo los deportivos, a factores hormonales, a instintos o a la naturaleza del sujeto. Pero es una vinculación miope y desenfocada para entender las dinámicas sociales complejas, dice el sociólogo.

"La masculinidad prototípica y dominante (si bien coexisten socialmente otros arquetipos de masculinidad), sigue asimilándose con una imagen de virilidad que se expresa a través de valores como la agresividad, la asertividad, la actividad, el agonismo, la dominación, la fuerza, el poder etc., siendo estos referentes que casan muy bien con la definición social del automóvil como objeto de consumo (y en especial, en el caso de los coches deportivos) asociado a la potencia, la velocidad, el riesgo, la sensación de dominio, la aventura, etc. Es ahí donde tenemos que buscar preferentemente el vínculo entre masculinidad, automóvil y velocidad", añade.

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