Vergüenza se escribe con F: ¿por qué nos molesta tanto la vida de los demás?
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Vergüenza se escribe con F: ¿por qué nos molesta tanto la vida de los demás?

'Fit shame', 'food shame' y 'fat shame': las tres nuevas formas de vergüenza ponen de manifiesto que la vida de los demás nos molesta... siempre.

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Vergüenza se escribe con F: ¿por qué nos molesta tanto la vida de los demás?

Muchos dicen que la vergüenza se ha perdido, pero lo cierto es que está más presente que nunca.El troll de internet, el hater de toda la vida, está dispuesto a hacernos sentir mal con sus comentarios. Los medios también contribuyen a esta shamemanía: aunque en un principio la crítica a los cuerpos de las celebrities, en tono jocoso, se planteó como una forma de hacer sentir mejor a la lectora consigo mismo, ha terminado por hacernos creer que, si no somos perfectas, tenemos que avergonzarnos. Porque si no lo haces, tranquila: alguien lo hará por ti.Fat Shame, Food Shame y Fit Shame son nuevas tipologías de la vergüenza. Prepárate para sonrojarte.

VERGÜENZA 1: FAT SHAME

Según Urban Dictionary, fat shaming es "el término que emplean los obesos para eludir responsabilidad alguna y no preocuparse por su figura.En lugar de hacerlo, se sienten víctimas discriminadas. Evitan escuchar cualquier dato acerca de las consecuencias nocivas que la obesidad tienepara la salud y sienten que son el foco de unaconspiración social".

Sin embargo, el fatshame se trata de una crítica constante a aquellas que superan la talla que los que critican consideran aceptable. Los enemigos del sobrepeso creen que están ayudando a los sujetos con sus críticas. Consideran que les están haciendo un favor con sus lecciones nutricionales y el recordatorio constante deldaño que están haciendo a su salud. Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Yale señala que el 79% de las 2.400 mujeres consultadas reconocen que, ante estos ataques, la respuesta es comer más. Otro estudio de Minessota afirma que los atacados por estos mensajes negativos son más reacios a hacer ejercicio.

Lo mismo les ocurre a los niños que reciben críticas sobre su peso. Strong4Life lanzó una campaña contra la obesidad infantil en la que niños con sobrepeso tenían sobrescritos mensajes que indicaban que estaban condenados al ostracismo social. La campaña tuvo diversas críticas y se convirtió en un claro ejemplo de que el fat shame no solo ataca a las mujeres, sino también a los más pequeños. También había otra lectura:¿los niños gordos no son felices? Mientras que las fotos infantiles están llenas de niños sonrientes vestidos con alegres colores, esta campaña retrataa sus protagonistas en blanco y negro, revestidos de un halo de tristeza y seriedad.

Mientras que en la vida real la gente suele tener más delicadeza a la hora de hacer comentarios acerca de la gordura, en internet la crueldad llega a límites insospechados. Echad un vistazo al Instagram de Kim Kardashian, muy especialmente durante su embarazo: los haters no paraban de llamarla gorda. Su reacción fue comenzar a subir fotos del pasadoy las críticas continuaron por otro lado. ¿Se avergonzabade su nuevo cuerpo y necesitaba refugiarse en su reflejo anterior? A los seis meses de dar a luz, quiso, a su vez, avergonzar a sus haters subiendo una foto en bikini que mostraba que había recuperado su figura. Ojo por ojo... ¿y vergüenza por vergüenza?

VERGÜENZA 2: FOOD SHAME

Un sketch puso en el candelero este término. En Inside Amy Schumer, en medio de una comida, una de las presentes afirma haberse tomadouna bola de mozzarella del tamaño de un melocotón. "Soy TAN mala", añade después. Sus interlocutoras comienzan a equiparar cosasterribles con haber ingeridosemejante porción de calorías. Alguna de ellas es "aparecer con una máquina de humo en la unidad de quemados". Se trata de una brillante crítica a la estigmatización que las mujeres hacemos al fast food y al mundo que existe más allá de la quinoa. Los psicólogos afirman que el problema a la hora de considerar que un alimento es malo, es que terminamos por etiquetar a quien lo ingiere como maloigualmente. Prueba a presentarte en el comedor del trabajo con una pizza.

Otra forma diferente de food shaming tiene forma de Instagram. La cuenta You did not eat that postea imágenes de celebrities delgadas posando junto a suculentos platos plagados de calorías. El autor no cree posible tomar comida rápida con una talla 36. El problema es que cuando una persona delgada come sano, también es señalada, como si, al negarse a comer comida rápida, pusiera de manifiesto el hecho de que otras no se cuidan tanto. Una espiral peligrosa que puede llevar a la llamada liarexia, que consiste en ingerir copiosas comidas en público para luego dejar de comer en la intimidad.

VERGÜENZA 3: FIT SHAME

Maria Kang es una de las que más críticas ha sufrido por estar en forma,y por presumir de ello. Si hay algo que los trolls odian especialmente es la perfección (he aquí una de las razones por las que Gwyneth Paltrow es la más odiada de América). Maria se ha convertido en la conocida como "madre sin excusas" por postear, pocos meses después de dar a luz, una imagen en la que presumía de tipazo junto a sus hijos preguntando: "¿Cuál es tu excusa?". El odio no se hizo esperar y Facebook tuvo que cerrar su perfil durante tres días por la cantidad de denuncias que recibió la imagen.

Los numerosos perfiles de Instagram de mujeres en forma demuestran que los comentarios no son, contra lo que cabríaesperar, siempre positivos. Algunos señalan quesi dedicaran menos tiempo a su cuerpo, tendrían más amigos. Otros dan por hecho que son cabezas huecas solo por entrenar. ¿Por qué odiamos tanto la perfección?

"Los que comentan se ven legitimados para la crítica, ya que todos nos sentimos más igualados en la red",afirma la psicóloga Isabel Larraburu. "La envidia se manifiesta en su esplendor. No es necesario que exista una superioridad real del envidiado, ni tampoco la posesión de algo que le haga aparecer de inmediato como superior. Solo hace falta que el envidioso, que se siente inferior al envidiado, lo perciba así. Por esta razón, no está dispuesto a reconocerlo ni siquiera ante sí mismo. He ahí la razón por la que laenvidia se oculta y se niega tenazmente. La envidia es una pasión cobarde y vergonzosa, que nadie se atreve nunca a admitir. Sería como admitir la propia inferioridad", asegura Larraburu.

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