Logo El Confidencial

Así no se afronta una ruptura: manual gif de supervivencia amorosa

Tenemos los gifs y los consejos necesarios para que esa inminente ruptura sentimental no te arruine el verano. Avisados quedan, lectores.

Foto: Así no se afronta una ruptura: manual gif de supervivencia amorosa

Las estadísticas dicen que las rupturas se multiplican en verano, pero si logras superar este ligero bache, prepárate para el que puede ser el preludio de la ruptura definitiva. Esta es una guía de lo que NO puedes hacer cuando vas a discutir con tu pareja, firmada por una experta en la materia. También dicen que de los errores se aprende, así que tomad nota de lo que no hacer para evitar un drama de dimensiones épicas en una estación en la que deberías estar disfrutando del mar, no llorando sobre la almohada con la persiana bajada y el hastío existencial anclado en tu mente.

TENEMOS QUE HABLAR

Estas palabras son, por sí mismas, dramáticas. Si lleváis un tiempo en crisis, intenta no adelantar sus argumentos y sus palabras para no atacar como una fiera. Quizás te quiera pedir matrimonio (disculpad, me ha entrado la tos tonta y he tenido que parar esta absurda frase) o simplemente quiera decirte el clásico "creo que deberíamos ir más despacio". Una frase que, para el 90% de las mujeres, es ya el preludio del fin. O el fin en sí mismo, para qué engañarnos.

EL ANTES

Por supuesto, llamas a tu amiga. Es más, creas tres grupos de WhatsApp con diferentes amigos para contarles EL DRAMA. Ese que todavía ni siquiera ha acontecido, pero que en tu cabeza ya ha tomado dimensiones épicas. Y no hagas caso de tu amiga/botica, esa que te ofrece una pastillita que te hará que vayas "relajada a la conversación". En serio, a este tipo de charlas hay que ir bien lúcida, no obnubilada por la química.

Como era de esperar, no me has hecho caso, y no solo te has tomado ese misterioso tranquilizante ("¿desde cuándo laten tanto los corazones?", te preguntas mientras correteas hacia tu destino), sino que decides tomarte unas cervecitas para calmarte. "A mí el alcohol me tranquiliza", le dirás a tu amiga, que intenta que esa quinta caña no termine en tu burbujeante estómago. Es el equivalente al "yo conduzco mejor borracho". 

Cuando quedes con tu pareja (o, a este paso, futura expareja), la situación real será parecida a esta:

Y EL SHOW EMPIEZA

Te dirá que tú no eres el problema, que hay algo raro en su cabecita y que está perdido en la vida. "¿Y quién no?", te preguntas mientras esas cervezas bailotean por tus entrañas y todo parece nublarse. O espera, ¿te has desmayado ya?

Intenta NO sobreactuar, no gritar y apoyarle. Nada de empezar a gritar como una fiera. Sí, crees que sabes cómo solucionar todos sus problemas, y SÍ, crees que TÚ eres la solución, pero amiga, escúchame: trágate tus palabritas antes de que tu ogro salga a la luz…

...y termines diciéndole lo que ambos sabéis:

 

DE MOMENTO AGUANTA EN LA MISMA MESA QUE TÚ

No se ha ido (este chico vale su peso en oro o planea decirte otra cosa), pero el paso dos del proceso de ruptura (o del proceso de las dudas, que las mujeres tendemos a equiparar con lo anterior creando un problema que haría que Bárcenas pensara que su lío de cuentas ha sido un errorcillo de Monopoly). Nada de humillarle, de decirle que te mereces a alguien mejor (que es cierto, probablemente), ni de soltarle que no vale para nada.

Y EMPIEZA TU SOLILOQUIO

Le has escuchado durante 3 minutos sin gritar (aunque has resoplado y has hecho muecas que harían a Jim Carrey parecer víctima de un bótox agresivo) y empiezas a hablar sin mesura ni filtro.

Saldrá tu peor ser.  Y cuando tu peor yo sale… cada palabra que salga de su boca será criticada, fusilada y aniquilada por tu maldad renovada por la ira.

CONSEJOS DE UNA BOCACHANCLA

En serio, por mucho que en ese momento le desprecies con todo tu ser, no le insultes. No le digas nada. Mejor vete o dile que ya hablaréis en otra ocasión, pero no dejes que tu lengua viperina entre en acción.

  Vete como una señora…

 

...o apechuga con lo que vas a hacer.

Y MUY ESPECIALMENTE, NO RUEGUES

Hay que darle a las cosas tiempo que o cura las heridas o, para qué negarlo, las araña aún más. Pero no supliques por su amor ni te humilles más.

POR ÚLTIMO, CUIDADITO CON LAS DESPEDIDAS

Si no la has liado mucho, intenta huir de las, digamos, despedidas románticas. De los apretones románticos, al fin y al cabo. A la mañana siguiente te vas a sentir como una escoria y él habrá dado por hecho que te ha parecido bien su plan de pasar de todo.

Estilo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios