24 horas en Glasgow: descubre la Escocia más acogedora
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24 horas en Glasgow: descubre la Escocia más acogedora

Forja de la armada británica que tiñó de rosa el mapa mundi, enamorada del diseño de Mackhintosh y con una de las mayores concentraciones de talento musical.

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Forja de la armada británica que tiñó de rosa el mapamundi, enamorada del diseño de Mackintosh y con una de las mayores concentraciones de talento musical por metro cuadrado que se pueda uno imaginar: todo eso es Glasgow, la cariñosa gran ciudad escocesa a la que llamaban -muy merecidamente- "la segunda capital del imperio"y que nosotros vamos a descubrir en solo 24 horas.

SÁBADO POR LA MAÑANA: HAGGIS Y ARQUITECTURA DE LA BUENA

Como hemos llegado hambrientos a la ciudad, nos vamos a regalar un auténtico desayuno de los campeones en uno de los locales de moda del barrio más cool de la ciudad: ¡tenemos que comenzar nuestra escapada por Glasgow del mejor modo! En el Gandolfi Café (64 Albion St.) nos van a tratar de maravilla, acostumbrados como están a ser parada y fonda de la beautiful people de la ciudad, perotambiénde los habitantes del barrio y de los viajeros europeos que han hecho de él uno de los bares más cosmopolitas de la ciudad. El Gandolfi es un café íntimo y de aires bohemios, con guiños acertados a la cocina internacional -del Mediterráneo a Centroamérica- donde hay que coger el toro por los cuernos y meterse entre pecho y espalda el plato tradicional escocés, el haggis, que tiene fama de ser el mejor de la ciudad.

¿Que de qué está hecha esta morcilla dulzona? Y... ¿qué más da? Bueno, te lo diremos: asaduras de cordero u oveja -pulmón, hígado y corazón- mezcladas con cebollas, harina de avena, hierbas y especias, todo ello embutido dentro de una bolsa hecha del estómago del animal y cocido durante varias horas.¡De verdad que es un manjar delicioso!Si no te atreves, dale al Gandolfi's Breakfast, más 'normal',pero no mucho menos calórico: salchichas, morcilla, beicon, tomate, puré de patatas casero, champiñones, huevos y tostadas.

Para reposar el desayuno, tienes que ir al Riverside Museum (100 Pointhouse Place. Abierto toda la semana de 10h a 17h, jueves y sábados, desde las 11h, y con entrada gratuita), la maravilla de Zaha Hadid levantada sobre un muelle del río Clyde y que es un museo consagrado al transporte que alberga más de 3.000 automóviles, motos, trenes y maquetas navales. Como broche, tienes al bellísimo Tall Ship, un carguero victoriano de tres palos, homenaje a cuando Glasgow era el puerto más laborioso del imperio británico, atracado en la puerta. El museo se ha convertido en el icono más reconocible de la ciudad, robándole el galardón a ese armadillo de metal que ves al lado y que no es más que el precioso Centro de Exposiciones de la Ciudad, obra de Norman Foster.

SÁBADO POR LA TARDE: TÉ, SHOPPING Y MACKINTOSH

Nada más británico que el té de las cinco y nada más de moda en Glasgow ahora mismo que las teterías donde las bandejas de scones y sandwiches parecen no acabarse nunca.El Cup Glasgow (311 Byres Road), en el corazón del barrio más cool de la ciudad, el West End, es un lugar estupendo para disfrutar de un afternoon tea como manda la tradición: una generosa tea pot, sandwiches, tartas y scones. Más de cuarenta tipos de té en la carta, bullicio y camareros trendies: no le falta de nada al Cup Glasgow. Muy cerca está uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad, la célebre Glasgow School of Art (167 Renfrew St. Abierto toda la semana de 10h30 a 19h, y con entrada gratuita), donde la impronta del hijo predilecto de la ciudad, Charles R. Mackintosh, está en cada rincón.

Porque Barcelona tiene a Gaudí, Chicago a Lloyd Wright y Glasgowa Charles R. Mackintosh. La huella del genial arquitecto y diseñador se aprecia por toda la ciudad,pero es su obra maestra, esta eléctrica y vibrante Glasgow School of Art (cuna de seis ganadores del Turner Prize), donde su talento se siente más protagonista: todo el edificio -incluso el mobiliario- lleva su firma.

Y para rematar la tarde, deshazte del complejo de culpa por tu excesos calóricos del día sacando a pasear a la tarjeta de crédito por The Style Mile, la prueba evidente de por qué Glasgow es considerada, después de Londres, el mejor lugar para ir de compras en el Reino Unido. En Sauchiehall Street, dentro de las galerías Buchanan o Princess Square te esperan desde Vivienne Westwood a Cos, pasando por Kurt Geiger o Ralph Lauren y, naturalmente, todas las marcas británicas.

SÁBADO POR LA NOCHE

Antes de salir a quemar la muy animada y musical noche de Glasgow, hay que hacerlo con el estómago lleno, y ningún sitio mejor para eso en la ciudad queThe Corinthian Club (191 Ingram Street), tan elegante y exclusivo como te parecerá según te acercas a él, pero no por ello alejado de nuestra realidad de viajeros de escapada. Como está abierto las 24 horas del día, los precios y los platos están ajustados a todas las necesidades. Hay de todo en el Corinthian: desde un restaurante abierto hasta las 3h;un bar -el Bootleg-, que te recordará a los speakeasy de la Ley Seca, una discoteca en el sótano y, last but no least, muchas mesas en las que intentar ganar una mano de Texas hold’em a futbolistas de los Rangers y los Celtics, y demás miembros de las élites de la ciudad.

A muchos te los encontrarás saliendo por la noche: Glasgow es una de las capitales musicales europeas por locales como el inmensoO2 ABC(300 Sauchiehall Street. Precio de la entrada: 5£), una histórica sala de conciertos -inaugurada en 1875, se convirtió poco después en el primer cine de Escocia- con dos escenarios y cinco bares. Una garantía de que, cualquiera que sea la noche que vayas, encontrarás siempre una banda o undeejayde los que hacerte devoto fan.

Y para que el nivel de tu escapada intensa a Glasgow no decaiga, regálate el dormir en el mismo sitio donde lo hacen, cuando visitan la ciudad, Bill Gates o Van Morrison: en el Hotel du Vin (1 Devonshire Gardens), una maravilla no excesivamente cara -hay habitaciones desde 160 libras la noche-,que se reparte por una hilera de cinco casas victorianas en la mejor zona de la ciudad, el barrio del West End. Un hotel repleto de charme británico. Ya sabes: maderas nobles, cortinones, escaleras suntuosas y, ejem, un salón de whisky del que nadie en su sano juicio querría salir jamás...

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