Recárgate las pilas: cuatro bares para llenarse de energía
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Recárgate las pilas: cuatro bares para llenarse de energía

Las barras ejercen ese efecto terapéutico sobre el común de los mortales, incluso entre los abstemios que jamás regalarían su alma al hada verde de la absenta.

Foto: Beriestain Concept Store, en Barcelona.
Beriestain Concept Store, en Barcelona.

Las barras ejercen ese efecto terapéutico sobre el común de los mortales, incluso entre los abstemios que jamás regalarían su alma al hada verde de la absenta. A los bares les debemos los trasnoches y los mediodías, los tragos largos y las horas cortas. A veces gozan de una solemnidad casi dramática y de una escenografía ídem. Nos gusta interpretar entre sus paredes nuestro papel en este gran teatro que es el mundo. Aquí van cuatro para recargar las pilas, revitalizar tu vida social y poder subir la cuesta de enero y la de febrero. Hay hasta una vieja botica y una nueva mansión.

JUANSE KAFE

Tomarse un café en lo que era la farmacia más señera de ese barrio madrileño engatusador que es Malasaña es más de lo que podíamos pedir para empezar al año. Era Juanse Especialidades, nada menos que en la esquina de San Vicente Ferrer (número 32) con San Andrés. Ese local de 1892 que engorda, para más inri, nuestro patrimonio histórico nacional con sus azulejos de finales del XIX, y en el que ahora se despachan exquisiteces vascas y navarras de las que también curan. No hay ni medicamentos ni frascos de laboratorio en sus vitrinas, sino patés Etxenike, repostería de Gorrotxategi y Casa Eceiza, y conservas de Olasagasti. Así son las tascas contemporáneas. Además de los panes del obrador de la Panotheca, los bizcochos, tartas y muffins de Home Cake y los cafés de La Mexicana, que es madrileña. ¿Más cosas? Yogures artesanos y zumos y batidos naturales, y una carta de degustación que incluye tostas, raciones, ensaladas y platos de temporada.

FÍJATE EN: el mostrador de madera o la báscula de peso de la antigua botica, las litografías de Zumeta o Dora Salazar, y los muchos recuerdos personales de las propietarias.

FOX COOK AND SOUND

No son dos plantas, ni un comedor principal con un reservado -ni con dos- ni un multiespacio. Esto es una casa con siete habitaciones que son siete ambientes, a los que ha dado vida el estudio de diseño de los exitosos Ten con Ten o el Paraguas (Cousi Interiorismo). Llamémoslo Restaurante Fox, que es la mansión (vestíbulo, pool bar, salón estilo british, la kitchen, el Oval Room, para estar con amigos; The Library, zona secreta, y The Conservatory, muy colonial), y Fox Bar, que es el garaje, con entrada independiente. Con un dj privado, en un 'viva la música' muy particular, y platos sobradamente sugerentes, como las croquetas de carabineros, el arroz de caza o el sushi recién hecho por una sushiwoman en directo, todo con el discreto encanto de lo exclusivo. Puro espectáculo. En Madrid: C/ José Abascal 44 y C/ Fernández de la Hoz 66.

FÍJATE EN: la distribución de la casa y en los detalles. Desde el billar antiguo hasta la barra de sushi moderna.

BEFOUR CLUB & WELOW RESTAURANT

Podéis echaros en brazos de lo último, dejaros arropar por la frialdad del minimalismo y quitaros el estrés a fuerza de diseño y entre rascacielos. El Befour Club y Welow Restaurante es algo así como colarse en un dibujo de Escher en las tripas financieras de Madrid (Paseo de la Castellana, 259B). También como un 'restaurante-robot' (256 metros de led, domótica y mobiliario icónico), pero con comida "saludable" y productos 100% frescos. ‘¿Seguro que son bravas?' o carabinero a baja temperatura con velo de lardo ibérico, polvo de gamba y nieve de cítricos. Lo uno y lo otro son dos entrantes. Muchos arroces y pescados y el toque asiático. Y para después: cócteles insólitos y combinados naturales.

FÍJATE EN: la arquitectura que se ha propuesto retar la agudeza de tus cinco sentidos. Así que ponlos a prueba con los juegos de asimetrías visuales y observa cada silla, cada mesa, cada lámpara.

JAIME BERIESTAIN CONCEPT STORE

El diseñador chileno Jaime Beriestain ha renovado su Showroom después de un año en danza y lo ha convertido en un rincón para los cócteles y las tapas de autor, y para la sesiones de música (del chill out al soft house). La idea del interiorista es rendir homenaje cada mes a la gastronomía de un país. Primero USA, para comer aquí al estilo americano, y después Japón, Italia y Francia. Inspirada en la cocina nipona, por ejemplo, está la caballa marinada, que aquí se marida con Edés Kincsem, un cóctel ahumado de nombre húngaro. En Barcelona: Carrer de Pau Claris, 167.

FÍJATE EN: todo lo que tienes a tu alrededor, porque te parecerá que estás en una clase de decoración.  

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