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Chiringuitos de lujo: cinco beach clubs en España que no te puedes perder

El chiringuito de siempre se ha quitado años de encima y se ha mezclado con la discotecas de veraneo de toda la vida, de Pachá a Penélope, en la coctelera más chic. El resultado, estos clubs de playa

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Nos vuelven locos el tinto de verano, el pescaíto frito y la ensalada mixta sobre el mantel de papel, a la sombra del techo vegetal, al aire más libre y mirando el mar. Lo llevamos en la sangre. Pero esto que viene es otra cosa. Podríamos decir que el chiringuito de siempre se ha quitado años de encima, se ha hecho un corte de pelo pixie o se ha afilado el tupé. Que se ha mezclado con la discotecas de playa de toda la vida, la Pachá o la Penélope, en la coctelera más chic; se ha emborrachado de fiestas salvajes en las que siempre manda la electrónica, ha viajado por el mundo y ha vuelto cargado de recuerdos y souvenirs.

Los beach clubs son ahora el exotismo de nuestras playas, como si Marbella o Estepona, o la propia Zahara de los Atunes y hasta la onubense Islantilla fueran Bali o Miami. Y no digamos las islas, sobre todo las Baleares, que han llenado de camas balinesas la arena en un canto africano al sol. Estos clubes de playa han cogido el testigo de los multiespacios urbanos para ofrecer no lo uno o lo otro, sino todo, y lo demás también. Se apuntan a la música trepidante y al juego de los djs con el mismo entusiasmo con el que abrazan el yoga, el masaje y la meditación. Lo mismo miran al sol que a la luna. Y dan muy bien de comer: langosta, pescado de la lonja, sushi. Y de beber: cócteles mayúsculos. Tal vez el beach club sea el abanico que tanta falta hace en verano, aunque haya quienes vean en él al aire acondicionado. Desde luego, no falta la sombra de las palmeras y mucho verano azul (sin comillas).

USHUAÏA BEACH CLUB, EN IBIZA

En realidad, la isla entera es un beach club. Estos chiringuitos de ultradiseño son a Ibiza lo mismo que la moda tan blanca y ad lib. Hemos elegido el Ushuaïa, con su promesa de música house, ambiente selecto y oferta gastronómica de calidad para las noches y los días del verano, pero hay tantos (pensamos en el Sunset Ashram, cuyo saludo es: "Bienvenidos al paraíso", en la cala Conta, cómo no).

La fiesta es total y el ambiente, zen. Sí, lo opuestos se atraen y también se necesitan. Pide y se te dará: langosta y cigala real en el restaurante, pasta y arroces llevados a la playa, y cócteles para tomar en las camas balinesas a la hora en que se pone el sol (antes y después también).

Dónde: en Playa d’en Bossa, 10. Sant Jordi de Ses Salines (Ibiza).

PURO BEACH, EN MALLORCA

No son marca registrada, pero poco les falta. Lo que venden estos clubes no es tanto un producto -que también (y muchos)-, como un concepto o una experiencia. Esta, por ejemplo, se llama Puro Beach, y se ha exportado desde Mallorca a Marbella, Villamoura (en el Algarve, Portugal), el Mar Negro, Dubai y la Toscana (Scarlino, Italia).

En Palma es una minipenínsula con panorámica de 180º grados en la que se puede comer, beber, darse un masaje, tomar el sol, abandonarse al muy dulce 'no hacer nada', mientras el sol se esconde o sale, y a la que se puede arribar en barco. La noche es para las fiestas temáticas y los djs. El diseño, muy étnico.

Dónde: Carrer de Pagell, 1. Palma de Mallorca.

EL BOO, EN BARCELONA

Este edificio blanco con forma de barco que está anclado en el espigón de Bac de Roda solo puede sorprenderte: conciertos en la puesta de sol, sesiones de spinning, pasarela de moda, talleres de coctelería, catas selectas, showcooking de degustación, la hora de la siesta en sus hamacas, djs y yoga matutino.

En El Boo, la gastronomía es mediterránea con los toques orientales que son ya el pan nuestro de cada día, y los sofás, puro chill out. Como atracción, dos barcas: una llena de marisco vivo, la otra con la brasas para cocinar al momento el pescado de la lonja.

Dónde: Playa de la Nova Mar Bella. Barcelona.

MAR I VENT BY JAVIER DE LAS MUELAS, EN LA COSTA BRAVA

Nada que ver el resto con el restaurante y cocktail bar del Parador de Aiguablava, que se deja caer salvajemente desde lo alto del acantilado hasta una cala espectacular, que ya es en sí una fiesta. Esta lo es con cócteles, pues tiene la denominación de origen de uno de los grandes del arte del combinar, Javier de las Muelas, y un ambiente premeditadamente chill out, sembrado de terrazas.

En este llamado "espacio gastronómico" hay, claro, cocina para la gente de mar: por ejemplo, pescado de la lonja de Palamós a la brasa de carbón. Y para tapear, anchoas de L’Escala.

Dónde: Cala de Aiguablava, en Begur (Gerona).

NIKKI BEACH CLUB, EN MARBELLA

El Nikki Beach es ya una leyenda entre los correligionarios del club, que saben que aquí se ofrece "lo cool, lo sexy, lo glamouroso" para un día de playa, más allá de la pamela, la gorra o la toalla. O sea, cocina internacional, las fiestas más calientes del caliente verano, camas de bambú, hamacas de talla grande, terrazas, mucho baile y terreno abonado para los djs.

Cuidado con sus famosos Amazing Sundays, porque tiran a dar: congregan hasta 1.000 personas. Está tan subido de tono el ambiente de este beach club que hay rollitos de verano que se pueden comer (se llaman Bali y tienen gambas, menta y mango), ensaladas sexys (con bogavante, cangrejo, gambas, pepino y mango; afrodisiaco marisco) y banquetes de rey. Hemos atracado en el de la Costa del Sol, pero tienes Nikki Beach Club en Bali, Mallorca, Marrakech, Miami o Phucket (Tailandia).

Dónde: Playa Hotel Don Carlos, Carretera de Cádiz, km 192. Marbella (Málaga).

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