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ESCAPADAS

En plena ciudad: cinco hoteles que pecan de urbanitas

Eres más urbano que el asfalto, no necesitas callejero porque tienes tu propio radar y te gusta estar en todo el centro. Como estos palacios convertidos en hotel

Foto: Habitación del H10 Urquinaona, en Barcelona
Habitación del H10 Urquinaona, en Barcelona

Eres más urbano que el asfalto y no necesitas callejero porque tienes tu propio radar. Estos hoteles, entre museos, cafés, teatros, tiendas y callejas -pura civilización-, están pensados para peatones como tú. Siempre con ganas de perderse en el laberinto de la gran ciudad. Como La Maga y Oliveira en el París de Cortázar. Jugando a la rayuela y dando en el centro. Como dentro de un sueño en el interior de un palacio en el que, aunque parezca mentira, te puedes alojar de verdad. Y que te quiten lo bailado.

URSO, EN MADRID

El Madrid más aburguesado enriquecido por una arquitectura de padre y muy señor mío, tan bien avenido con lo decimonónico como con todo lo que ha traído a la postre el siglo XXI. No hay quien le tosa a este hotel-boutique de cinco estrellas porque está entre Chamberí, Tribunal y Chueca (C/ Mejía Lequerica, 8). La 'belle époque' del chotis. Y con historia: un edificio de 1915, obra de José María Mendoza Ussía, que fue en tiempos la compañía vizcaína Papelera Española. El Urso es un palacio, y su estética, neoclásica. Y el arquitecto e interiorista Antonio Obrador lo ha vuelto elegante, coqueteando con el lujo, la sofisticación y la vanguardia. Desde las habitaciones 'deluxe', se ven los antiguos jardines del Palacio Villagonzalo. Las suites se suben al ático y tienen terraza privada.

TE GUSTARÁN: su luminoso patio central que abre las puertas a la luz natural que luego pasa por las vidrieras, los azulejos del histórico ceramista de Talavera Ruiz de Luna que visten la fachada y el Spa by Natural Bissé (piscina con distintos tratamientos y 'hammam' turco), que promete experiencia ultrasensorial. 

H10 URQUINAONA, EN BARCELONA

Estás rodeado: el teatro Tívoli, el Palau de la Música, la plaza de Cataluña, el paseo de Gracia, las Ramblas, no lejos de la Casa Batlló, en pleno centro (Plaza Urquinaona, 2). Otro insigne edificio para ti, para que te pasees a tus anchas, en clave novecentista esta vez y otra vez disfrazado de vanguardia. Porque más allá del amarillo estridente y las ganas de trascender artísticamente del H10 Urquinaona, está su gran y muy cinematográfica escalinata, su techo artesonado y sus molduras y pinturas originales.

TE GUSTARÁN: el jardín interior de puro diseño en un patio de isla con palmera al centro, que es propio del Eixample barcelonés, la terraza sobre la ciudad condal a vista de pájaro y un restaurante que tiene nombre de película inolvidable, Novecento, al servicio de la cocina contemporánea, mediterránea e internacional.

HOTEL CORT, EN PALMA DE MALLORCA

En la isla pero también en el casco antiguo y con la ciudad a su alrededor y a sus pies. Esta vez no nos hemos ido a Deià ni a ninguna otra revuelta de las muchas de esa sierra noble que es la Tramontana, ni a ningún paraíso virgen e isleño de los que aún quedan. Nos hemos quedado en el corazón urbano (Plaza de Cort, 1). Donde hubo un banco hoy está el Cort, obra de los arquitectos Vicente Alcover Ripoll y Luis Moranta, y del diseñador e interiorista Lázaro Rosa-Violán. Un edificio centenario que hace juego con el ayuntamiento de Palma de Mallorca, al otro lado de la plaza y del siglo XVII. Los colores de la isla están en las habitaciones en tonos de verde pino, azul turquesa, azul petróleo y terracota. En las suites hay biblioteca privada, terraza y chimenea. Tiene azotea y, atención, porque se apellida The Island.

TE GUSTARÁN: los suelos de mosaico, los techos originales de madera, las sillas de azul intenso y los elementos de la historia marítima escandinava. A saber: mapas enmarcados en las paredes, tablones de madera y algún que otro barco.

HOSPES PALAU DEL MAR, EN VALENCIA

La Valencia más vanguardista se merecía un hotel así, como el Palau del Mar, tan lejos y tan cerca del centro histórico, en el distrito del Eixample (Avda. Navarro Reverter, 14). Una casa patricia de finales del siglo XIX desde la que visitar la ciudad del Turia más contemporánea, jardines del río y aledaños incluidos. Por no sacar a relucir ese entorno modernista del obligado Mercado de Colón. En el restaurante Ampar podrás homenajearte con una de pescado fresco y alguna receta tradicional (de la huerta valenciana). Y en el spa Bodyna, ¡qué te vamos a decir!: ¿un masaje ayurveda quizá?

TE GUSTARÁN: su arquitectura romántica, de zaguán señorial y escalera de mármol, leída a la luz de la vanguardia, y con jardín de plantas aromáticas. Son fascinantes estos palacios con wifi.

CORRAL DEL REY, EN SEVILLA 

Una casa-palacio del siglo XVII en la Sevilla mayúscula del barrio antiguo de la Alfalfa (C/ Corral del Rey, 12), a un tiro de piedra de la catedral, que ha sido restaurada y transformada en esa modalidad hotelera que tanto nos gusta: el hotel-boutique. El Corral del Rey es pequeño y con todo lujo de detalles. Para estar en el meollo de la ciudad de la Torre del Oro y olé, y en habitaciones decoradas por Kuky Mora-Figueroa. Es antiguo y moderno a la vez. Casi un riad a este lado del Estrecho

TE GUSTARÁN: su patio interior, sus columnas romanas de mármol y sus vigas originales en madera tallada. 

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