consejos para sobrevivir a la cena de la oficina

Las 10 cosas que no deberías hacer jamás en la fiesta de Navidad de la empresa

Si eres inteligente y nos haces caso, este ágape es un regalo: una nueva oportunidad para que tus compañeros olviden tu conducta indefendible durante el banquete anterior

Foto: Imagen de la serie 'The Office'
Imagen de la serie 'The Office'

A todos los jefes del planeta Tierra y a alguno de Marte les gusta reunirse a final de año con sus empleados. Se encuentran bajo los efectos del mismo sentimiento que anima a sus mujeres con cardados a organizar rastrillos: la solidaridad con el que más (les) sufre.

A estas alturas del mes ya habrás recibido el correspondiente e-mail (o carta lacrada si trabajas en casa de un embajador) firmado por el capo en el que 'personalmente' te informa de cuándo y dónde se celebrará la cena de empresa. Sorprendido ante la llegada de esa misiva habrás mirado a tu alrededor y habrás visto cómo toda la oficina cruza su empañada mirada contigo y finge una sonrisa de emoción que esconde un ataque de pánico.

No seas negativo, ante ti tienes una nueva oportunidad para borrar la imagen desastrosa que diste en la anterior gala. Si sigues estos 10 mandamientos, nada malo te puede pasar. 

1. No ir no es una opción

Aunque sepas que el e-mail lo ha escrito su secretaria (no con la que se pasea en Lamborghini y se hospeda en hoteles en horas de trabajo, sino la otra), debes tener en cuenta que ha sido él, tu jefe, el que te ha invitado –me reitero– 'personalmente'. 

2. No te disfraces

La ausencia de 'dress code' no es lo mismo que ir en chándal. Si eres hombre, basta que rescates del armario la camisa rosa cuarzo que te regaló tu madre cuando todavía no existía ese color y que no has estrenado, mal hijo. Si eres mujer, es suficiente con que te pintes los labios de rojo. Elegante y loca. Una vieja compañera lo hacía año tras año y todos coincidíamos en que Teresa estaba muy favorecida, muy distinta, 'mu-arreglá'. También tenía la tradición de morrearse con algún insensato tras la primera ronda de chupitos. Creo que los del departamento de informática la siguen llamando 'la Olvido Hormigos'. Un beso, Teresa.

3. No llegues tarde. O te tocará bailar con la más fea

Sé puntual si no quieres que te toque al lado de Charo, la administrativa de 50 años, divorciada, con sobrepeso, dos nietos y una hija embarazada que tiene ganas de hacerte partícipe de todas sus desgracias. O peor, te verás obligado a sentarte entre Caín y Abel, los gemelos pelirrojos del área de mantenimiento que han cambiado el mono de faena por la pajarita porque para ellos esta es su gran noche, la noche en la que pretenden perder su virginidad.

4. Evita ciertos temas

Antes era suficiente con evadir todo parlamento relativo a la religión y a la política (ardua tarea estando a las puertas de las elecciones generales) pero dada la cantidad de vegetarianos, veganos, pescetarianos, ovolactovegetarianos, crudívoros y alérgicos a la lactosa que hay en cada esquina no te recomendamos que comentes el menú. Tampoco es buena idea preguntar dónde van a ir en Navidad porque probablemente te reafirmes en la idea de que eres el que menos cobras y tampoco es cuestión de pasarte el resto de la noche encabronado.

5. No lleves a tu pareja

No es un buen momento para presentársela a nadie. Además, qué quieres demostrar. Ellos van a seguir pensando que eres homosexual

Este consejo es especialmente recomendable si tu pareja es guiri: tienes que evitar que el resto de la empresa se cosque de que el jefe no tiene ni papa de inglés. No es el trabajo de tu vida pero quieres conservarlo. Más en estas fechas que conllevan tantos gastos.

6. Ve merendado

No porque tu jefe sea un rata, que lo es, y haya negociado y rebajado el menú más escueto de la carta, que lo ha hecho, sino para evitar quedar como un zampabollos o un tragatortillas

En el hipotético caso de que tu mano y la de tu amado amo se choquen en busca de la última croqueta debes renunciar a ella. No es peloteo, es supervivencia. Además, si vas con el estómago lleno tienes una disculpa real para no probar los 'muffins' que ha hecho tu compañera Laura, una tipa a la que considerabas normal hasta que ha sacado esas masas rosas decoradas con purpurina.

7. No bebas alcohol

No te confundas con el punto anterior y vayas bebido y sin comer. Aunque pienses que controlas, nadie es el mismo el lunes a las 8 de la mañana que con dos/cuatro/ocho/1.722.391 copas encima. Esto te evitará que cometas los errores a evitar en los siguientes tres consejos. 

8. No vayas al karaoke

No cantas bien, el 'Como una ola' solo te hace gracia a ti. El caso del Fary es único y tú no vas a poder dejar el mundo del taxi por el de la canción. Recuerda que una retirada a tiempo es una victoria, y aunque animado por el calor que la ronda de digestivos ha hecho florecer en tus mofletes, evita ir a bailar a la discoteca. Haz memoria: tu profesora de ballet te diagnosticó arritmia a los seis años

9. No te enrolles con nadie

No seas la Teresa de tu empresa. Al día siguiente todo el mundo hará que no lo ha visto, pero tú sabes que sí. Recordarás que hicieron un corro a vuestro alrededor y cómo daban palmas mientras os besabais al ritmo del 'Heeeey, Macarena, ahá'. Solo hay una cosa más vergonzosa que tener que buscar tus bragas entre las sábanas de Víctor, el chulito de marketing, a la par que descubres que usa alzas, o arrebatarle tu corbata de Gucci de su boca a la gata de la hija de Teresa (la Olvido Hormigos de la que hablábamos antes): saber que el resto de la oficina se acabará enterando.

10. No vayas al día siguiente a trabajar

Si lo haces, vas a ser el único. Este año, este día libre es tu cesta de Navidad.

 

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