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Doña Tecla, Perrachica, Hevia... No te despidas de las terrazas: las hay calentitas

Este otoño y este invierno te parecerán más veraniegos si te dejas caer por una de estas terrazas que siguen insistiendo en el espíritu más ibicenco, chic y callejero

Foto: Doña Tecla
Doña Tecla

Si ya no hay verano, porque el calendario manda, nosotros se lo pondremos. Queremos decir que nos vamos a tomar algo (o mucho) rodeados de plantas, a toda luz y sin dejar de ver el cielo. Es lo que tienen las terrazas: ese 'no sé qué' que atrae las risas, el buen rollo y el sol. Este otoño seguimos terraceando.

Doña Tecla: ¿Ibiza en la Castellana?

Bambús, olivos, palmeras, nísperos. No se puede pedir más. Sobre todo porque este paraíso con ínfulas ibicencas está en medio del follón, en pleno paseo de la Castellana, donde los atascos, la muchedumbre y la aglomeración. Nada menos que 200 metros cuadrados de entorno colorido en el que manda el verde, todo un pulmón; el decorado balinés, que siempre resulta tan vacacional, y muchas velas, por eso de la intimidad. Para el picoteo, la comida o la cena y las copas.

Doña Tecla te resultará veraniego hasta en invierno
Doña Tecla te resultará veraniego hasta en invierno

Pídete: alcachofas fritas con berberechos y cecina sobre tallarines y aceite de albahaca, ensalada de pulpo, aguacate y kumato con vinagreta de sésamo; canelón crujiente de pato con salsa cantonesa y frutos secos caramelizados, o 'steak tartar' picado a mano y a su gusto. ¿De postre? Sushi de frutas o tarta árabe crujiente con dulce de leche y frambuesas.

Dónde: C/ Pintor Juan Gris, 2. Madrid.

Perrachica, el casticismo más chic

Como en la canción ('Y nos dieron las diez…') que debemos a Sabina, pero al revés. Donde hubo una sucursal de banco hay un restaurante al que le sobra chic. Hay cinco espacios para elegir, a lo grande y a lo largo y ancho de sus más de 900 metros cuadrados, de los cuales 100 son para la terraza. De nuevo, un privilegio con aire veraniego en el castizo barrio de Chamberí. El lugar ideal para regalarse un 'brunch' un fin de semana otoñal. De los garitos que hacen parroquia.

No te pierdas la decoración de Perrachica
No te pierdas la decoración de Perrachica

Pídete: croquetas de chipirones en su tinta con puntitos de alioli para compartir (y no discutir), crema de boletus y 'mozzarella', el 'pintxo' de huevo frito, o una 'burger' de lomo de cebón trufado, boletus y tomate confitado con hoja de roble. De postre, unos canelones de piña rellenos de 'mousse' de mango y caldo de fresas.

Dónde: C/ Eloy Gonzalo, 10. Madrid.

Hevia, lujo callejero (y muy 'gourmet')

Un clásico de la calle Serrano que acaba de cumplir los 50 en plena forma (gastronómica), hoy en manos de la tercera generación familiar. El restaurante Hevia es muy barrio Salamanca, con esa elegancia atemporal tan suya. Ya su fundador (Pepe Hevia) apostó por el 'gourmet' en aquellos años sesenta y setenta, cuando el caviar, los 'foies' y los quesos franceses eran más un sueño que un manjar. Hay que sentarse aquí a ver la vida (y las exquisiteces) pasar.

Hevia es un clásico de la madrileña calle Serrano
Hevia es un clásico de la madrileña calle Serrano

Pídete: 'micuit' de pato con confitura amarga de naranja, salmón ahumado escocés, hongos 'boletus edulis' a la plancha, 'foie' fresco de pato con salsa de uvas al Pedro Ximénez, huevos estrellados, callos a la madrileña o tronco de bonito encebollado con salsa de perdiz.

Dónde: C/ Serrano, 118. Madrid.

Roof, el tejado de una 'casa romana'

Un rincón del Roof de Casa Romana, en la otra Sevilla
Un rincón del Roof de Casa Romana, en la otra Sevilla

Esto es una invitación en toda regla a subir a lo más alto. Hasta la terraza de este encantador hotel 'boutique' sevillano, edificio del siglo XVIII en el casco antiguo, que se llama Roof, desde el que amarás aún más la ciudad del Guadalquivir. No solo ya por sus magníficas vistas, sino por la carta que definen como "canalla y creativa", barbacoa mediante. No te esperes un ático al uso, porque esto es una terraza en tres niveles para darle al tapeo (con cocina a la vista), entregarse a los cócteles y bailar al ritmo del DJ. El otoño más veraniego, mientras el cuerpo (y el tiempo) aguante. ¿Casa Romana? Sí, porque en Sevilla nacieron los emperadores Adriano y Trajano; no hay que olvidar. Hay mucho mestizaje en sus fogones.

Pídete: pulpo a la brasa; timbal templado de 'foie', queso de cabra con torta de aceite y 'chutney' de mango; salmorejo con lascas de queso viejo y mojama de atún, o dips de mojo de morcilla, guacamole, humus y semicurado de cabra Payoya. De postre, 'chantilly' de frambuesas y fresas con chocolate en texturas.

Dónde: C/ Trajano, 15. Sevilla.

A Contraluz, un jardín secreto

El oasis que buscábamos en la gran ciudad, un lugar donde ponerle romanticismo a nuestra velada y hacer mediterráneos los días y la noches. Este elegante local del barrio barcelonés de Sarrià ofrece cocina viajera y de raíz. Un jardín que es un restaurante y viceversa, anuncian. Y el mar tan cerca.

A Contraluz, un vergel en la metrópoli
A Contraluz, un vergel en la metrópoli

Pídete: croquetas de langostinos, jengibre, citronela, guindilla y coco; arroz negro con sepia; wok de fideos de soja con aceite de sésamo, tirabeques y verduras con salsa de ostras; 'carpaccio' de buey ecológico con parmesano, rúcula y piñones, o pescado de lonja con corteza de quinoa y hierbas aromáticas. ¿De postre? Tarta fina de manzana con helado de vainilla.

Dónde: C/ Milanesado, 19. Barcelona.

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