VIAJES POR ESPAÑA

Mijas, el pueblo con más encanto (y flores) de toda la Costa del Sol

Encaramado a la sierra de su mismo nombre, asomado al Mediterráneo y cubierto de verde, es tan típico que no se puede aguantar. Si es que tiene hasta burros. Te encantará

Foto: Mijas, un pueblo blanco con flores y burros-taxi. No podía ser más encantador. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)
Mijas, un pueblo blanco con flores y burros-taxi. No podía ser más encantador. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)

Ya viajamos a Frigiliana buscando la España bella y profunda pero no lejos del mar y también a Altea, sorprendiéndonos su espíritu blanquiazul y con flores y lo mucho que nos recordaban ambas a Santorini y Mykonos. Ahora le toca el turno a Mijas, ese pueblo con encanto en plena Costa del Sol donde, como en la primera de estas maravillosas islas griegas, hay burros-taxi. Nada que ver con Marbella, su milla de oro y su relumbrón.

1. Casitas blancas. He aquí otro de esos pueblos que nos despiertan la más feliz de nuestras sonrisas. Por lo blanco, por lo laberíntico, por lo florido, por lo alto y por sus miradores. Y por supuesto, por los ya mencionados amigos de Sancho Panza, que estos sí que son burros. Haciéndoles la competencia, los tuk-tuk, vehículos eléctricos que te llevarán a dar una vuelta. Apúntatelo en tu lista: Casares, Vejer de la Frontera, Caleta de Palafrugell, Cadaqués... y Mijas.

La ermita de los Remedios. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)
La ermita de los Remedios. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)

2. Un conjunto histórico-artístico. Para colmo, el pueblo está declarado como tal. Y es que tuvo muralla, de la que aún quedan los restos, donde están unos impresionantes jardines, diseñados para que tengan flores todo el año, con un mirador que ojito con él: no tendrás otras vistas iguales de la Costa de Sol. Le da aún más brío un Centro de Arte Contemporáneo con obras de Picasso, en particular su cerámica, Dalí y Miró; una plaza de toros que construyeron los propios vecinos y tiene forma ovalada; una ermita excavada en el siglo XVI, la de la Virgen de la Peña; la del Calvario, de principios del XVIII y en la sierra de Mijas, y la iglesia construida sobre una antigua mezquita que aprovecha su torre mudéjar como campanario.

Mijas es verde, es blanca y es azul. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)
Mijas es verde, es blanca y es azul. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)

3. Pueblo, playas y campos de golf. Si bien es cierto que las calles empinadas encaladas con mimo, las macetas de colores que acostumbran a llevar geranios, los miradores sobre el mar y el monte te parecerán lo más y te harán sentir que ha merecido la pena el viaje, Mijas tiene además playas –la animadísima La Cala, el Cabo Rocoso, ideal para el submarinismo y el windsurf, la solicitada Calahonda o El Faro, con muchas calitas de arena fina– y unos campos de golf que hacen predilecto este rincón de la Costa del Sol.

4. Tres en una. Al hilo de lo que decíamos arriba, Mijas es Mijas Pueblo, que está en la ladera de la sierra de Mijas y que es el centro histórico del municipio; Las Lagunas, en Mijas Costa, integrado en Fuengirola, y La Cala, a pie de mar a lo largo de 12 kilómetros. La rodean Benalmádena, los dos Alhaurín, Coín, Marbella y Ojén. Todo suena a corazón y papel cuché. Pero hasta el boom turistico, que aquí ocurrió en los tempranos cincuenta, Mijas vivió, como tantas, de la agricultura y la pesca. Lo encontramos a 428 metros sobre el mar y a un tiro de piedra de él. No le faltan a esta costa las torres vigía, ahí está la de Calaburras.

Un poco del mar de Mijas. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)
Un poco del mar de Mijas. (Foto: Turismo Ayuntamiento de Mijas)

5. El reino de los resorts. Llegando a la Costa del Sol los hoteles se vuelven resorts. La Cala, de estilo andaluz, promete una jornada inolvidable de golf, un almuerzo ídem en la Terraza de la Casa Club, un placentero baño después de un masaje de aromaterapia y cosas así, alejados del mundanal ruido marbellí y con vistas al paraje natural (desde 125 euros). El TRH Mijas, por su parte, está dentro del casco urbano de Mijas y con vistas al mar (desde 108 euros).

El hotel TRH, en Mijas Pueblo y con vistas al mar.
El hotel TRH, en Mijas Pueblo y con vistas al mar.

6. Un restaurante típico. En el que resulta que la cocina no es andaluza sino vasca, pero que tiene todo el espíritu del lugar. Las especialidades de El Mirlo Blanco son los chipirones en su tinta, la merluza a la vasca, el txangurro y el bacalao a la vizcaína, pero, eso sí, en un rinconcito muy a tono con el pueblo y con terraza al exterior: macetitas y demás. También te servirán gazpacho andaluz.

El Mirlo Blanco, un rincón vasco en un pueblito típicamente andaluz.
El Mirlo Blanco, un rincón vasco en un pueblito típicamente andaluz.

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