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¡En Sudáfrica es primavera! Por qué tienes que viajar ya al país de Charlize Theron

Por los pingüinos, por el vino, por una naturaleza espectacular y un abigarrado cruce de culturas. Nos vamos al sur del continente negro. Allí donde la aguas del Atlántico se juntan con las del Índico

Foto: En Sudáfrica por estas fechas crecen flores en el desierto. (Turismo Sudáfrica)
En Sudáfrica por estas fechas crecen flores en el desierto. (Turismo Sudáfrica)

Lo que más nos gusta es que precisamente ahora que está a punto de entrar, por fin, el otoño-invierno en nuestra geografía, con su promesa de lana y chimenea, en Sudáfrica sea primavera-verano. Es lo que tiene viajar. Por eso nos vamos al sur del sur del continente negro para hacer la Ruta Jardín, que es todo un edén, para conocer su nuevo museo de arte contemporáneo y para probar a nuestras anchas un nuevo hotel. Pero hay mucho más. Ven y verás.

El barrio de Ko-Baap en Ciudad del Cabo. (Foto: Turismo Sudáfrica)
El barrio de Ko-Baap en Ciudad del Cabo. (Foto: Turismo Sudáfrica)

1. Una ruta muy primaveral. La citada Ruta Jardín, que suena tanto a primavera, va de Cape Town a Port Elizabeth a lo largo de más de 200 kilómetros y va mostrando todas las bondades de este fabuloso país. Que si los viñedos tradicionales, tan Rioja como es, que si paisajes montañosos y bosques, que si playas de aguas cristalinas de las que nos hacen enloquecer, que si pueblos tradicionales como Hermanus, capital nacional de las ballenas, tal cual, o Gansbaii, el lugar al que hay que ir para bucear con... ¡el tiburón blanco!. Y al final (o al principio, como se quiera), Port Elizabeth esperando, la ciudad colonial de olas gigantes, perfectas para la vista y el surf.

Este país es tierra (y mar) de surf; más todavía Durban. (Foto: Turismo Sudáfrica)
Este país es tierra (y mar) de surf; más todavía Durban. (Foto: Turismo Sudáfrica)

2. ¿No querías más playa? Si no has conseguido quitarte el verano de encima y aún sueñas con sumergirte en un mar idílico, el Índico te espera con toda su oceanidad abierta de par en par. Aquí tienes las playas de Durban, que son el patio de recreo de Sudáfrica, y otro verano, que por cierto es cuando nacen las crías de impala -esos antílopes que van en manada y dan grandes saltos- en los parques nacionales, todo un espectáculo. Lo mismo que el desove de las tortugas, justo ahora en noviembre. Está lleno de paisajes excepcionales: Cape Vidal, poblado por fauna de documental antológico de La 2; la bahía de Sodwana, donde los arrecifes de coral y el buceo encandilador, o la bahía de Kosi, con cuatro lagos interconectados, dentro del parque Isimangaliso Wetland. Fascinacion pura.

El Zeitz, pura vanguardia.
El Zeitz, pura vanguardia.

3. Un nuevo museo de arte contemporáneo. Sudáfrica tiene un espíritu muy vanguardista, que ha invadido el recién inagurado Zeitz Museum of Contemporary Art Africa (MOCAA), que lleva a gala ser el mayor museo de arte contemporáneo en todo África. Se alza en lo que era un silo, un almacén de cereales, en Ciudad del Cabo, allí donde lo francés y lo holandés se combina con lo inglés y lo malayo, y donde todo se ve desde la Table Mountain. ¡La ciudad madre! El Zeit MOCAA mostrará la colecciones de arte del siglo XXI de África y su diáspora, y lo hará desde un espacio de 10.000 metros cuadrados, que incluye dos hoteles, tiendas y restaurantes. Hablando de gastronomía, hay que dejarse caer por The Test Kitchen, el Old Biscuit Mill, el Khayelitsha, el barrio más negro, y, por supuesto, por el Neighbourgoods Market, un mercado donde encontrar pan artesanal, frutas y verduras orgánicas, cervezas locales y mucho más.

4. 18 rutas de vino. Aquí también tienen su propia Rioja, su Ribera del Duero y su Penedés, por citar tres ejemplos de lo que nos emparenta, porque hay muchos más, ya que Sudáfrica cuenta con 18 rutas de vinos y 2.000 vinos para degustar. Tres siglos de historia detrás y el aval de ser uno de los diez principales productores de vino del mundo no es cualquier cosa. Stellenbosch es la capital, con sus 60 propiedades vitivinícolas y a solo medio hora en coche de Ciudad del Cabo, y Constantia, la ruta del vino más antigua del país, con algunas de las propiedades más famosas, como Groot Constantia o Buitenverwachting.

El museo de Stellenbosch, la capital sudafricana del vino. (Foto: Turismo Sudáfrica)
El museo de Stellenbosch, la capital sudafricana del vino. (Foto: Turismo Sudáfrica)

5. Pingüinos y ballenas. Los primeros habitan en Boulders Beach, en una playa protegida entre rocas de granito -de donde el nombre en inglés-, dentro de la península del Cabo, al ladito de Simon's Town, y que forma parte el Parque Nacional Table Mountain. Son una colonia de pingüinos africanos que se establecieron en estas tierras, cual colonos, en 1982. No se puede describir la emoción. Igual que no hay palabras para decir lo que uno siente cuando ve a las ballenas moviéndose a sus anchas a lo largo de la costa sur del Cabo. Date prisa: es de junio a noviembre.

Los pingüinos de Boulders Beach a sus anchas.
Los pingüinos de Boulders Beach a sus anchas.

Hay que ir a Hermanus y asomarse a la bahía Walker, que está considerado el mejor lugar del mundo para el avistamiento desde tierra. Hay un museo en el antiguo puerto con toda su historia ballenera y hasta un festival igualmente ballenero en septiembre. El Cabo Agulhas, el punto más meridional de África, donde el Índico se encuentra con el Atlántico, es otro maravilloso observatorio.

6. Un hotel de lujo. Que acaba de ser inagurado, lo mismo que el Zeitz, y que se presenta, no es de extrañar estando donde está, como el más arty. 252 habitaciones, cuatro estudios para eventos, piscina, sala de fitness, coctelería y gastronomía a gogó. Es el Radisson Red Cape Town, ubicado en el V&A Waterfront, en el distrito del Silo, el refugio trendy de la ciudad. Lo suyo es empezar el día con una sesión de yoga mirando el mar y terminarlo con una copa en mano con vistas a la Table Mountain, un baño piscinero o una de relax en las tumbonas de la apetitosa Red Roof, la terraza de la planta alta en la que se cuece todo.

Así es la azotea del hotel Radisson Red de Ciudad del Cabo.
Así es la azotea del hotel Radisson Red de Ciudad del Cabo.

7. Más vanguardia. En Sudáfrica hay tradición para aburrir y mucha mezcla, pero también, como decíamos, mucha modernidad. Citábamos el Zeitz MOCAA y el Radisson Red, y aquí tenemos otra prueba de esta grandísima apuesta por el diseño. Se trata de Casa Spa, no moderna, sino ultramoderna, con paredes de vidrio, llena de luz y vistas a todo lo natural que es este país, con la cordillera escarpada de la península del Cabo como protagonista. Más exclusiva no podía ser. Por dentro tres dormitorios y tres baños. Por fuera, piscina y exuberante jardín.

¿Te imaginas alojarte en esta casa en Ciudad del Cabo? (Foto: Homeaway)
¿Te imaginas alojarte en esta casa en Ciudad del Cabo? (Foto: Homeaway)

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