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Roma, Oporto y Chaouen: destinos maravillosos para tus próximas escapadas

Queremos vivir otra vez unas 'Vacaciones en Roma' y una 'dolce vita', pasear por el Duero que no es el de Machado y perdernos en la ciudad marroquí doblemente azul

Foto: Roma, si lo lees al revés es 'amor'; todo un palíndromo. (Foto: Design Hotels)
Roma, si lo lees al revés es 'amor'; todo un palíndromo. (Foto: Design Hotels)

Vete pensando ya en tu viaje soñado. Sobre todo en uno de esos lugares que se te puso en el horizonte alguna vez. Chaouen, la ciudad 'pitufa' (por azul) y sagrada de Marruecos; la eterna Roma, siempre de película; y la dulce Oporto, para curarnos las nostalgias lisboetas. Estos son tres destinos para volar, en todos los sentidos, en esta primavera que tanto tarda (en clave machadiana).

1. Chaouen, la ciudad azul de Marruecos

O Chefchaouen o Xauen incluso. La tenemos cerca tan cerca, al sur de Tetuán, que desde Tarifa y no digamos ya Algeciras casi se puede tocar, y es azul tan monocromáticamente azul que te encantará. Y todo ello, claro, en las estribaciones de las montañas del Rif y con la emoción de que es una ciudad santa y muy mística.

Así de azul, y con gatos, es Chaouen. (Foto: Visit Tanger)
Así de azul, y con gatos, es Chaouen. (Foto: Visit Tanger)

Como siempre lo mejor es callejear, escalinatas por aquí, pasadizo por allá, patios aquí y allá, y perderse -no hay sitio mejor-, pero sea como sea hay que acabar en la plaza Uta-el-Hamman, que da acceso a la Gran Mezquita (con torre octogonal, atención) y a la kasbah y sus jardines; en la otra plaza, la encantadora Bab el Ansar; en la fuente de Ras el Maa, en alguna de sus innumerables tiendas-talleres de artesanos, de alfombras, cuero, cerámica, cestería, madera policromada o hierro (imprescindible el Centro de Artesanía); y en alguno de sus cafés (para tomar el clásico té marroquí, en Marruecos por fin) y restaurantes (Casa Hassan, también hotel; Aladdin...). Tendrás que pasar por el arco (cinco puertas tiene su medina). Te tentarán las chilabas con capucha de lana y los sombreros con ala y borlas. Y te arrepentirás y muy mucho si no llevas la cámara encima: querrás fotografiarlo todo. ¿Por qué es tan irresistiblemente azul?

No te pierdas: las Cascadas de Akchour y el Puente de Dios, dos de las bellezas naturales del país, a solo 33 km de la ciudad de Chaouen, en las inmediaciones del Parque Nacional de Talassemtane.

Dónde alojarte: el riad Assilah está dentro de la Medina y es típicamente marroquí. Tiene siete habitaciones. Desde 57 euros.

2. Oporto, la gran rival de Lisboa

Lo mejor es que vayas a comprobar si eres más de Lisboa o de ella, de Oporto, aunque nos hacemos cargo de que resulta difícil, por no decir imposible, elegir. La disyuntiva es casi futbolística y además con ríos: ¿Tajo o Duero? Por lo pronto, nos quedamos a orillas de este último para ver cómo emerge esta ciudad norteña asomándose ya al Atlántico. Pero, ojo con el refranero, que dice que Lisboa se divierte, Coimbra canta, Braga reza y Oporto trabaja. Lo cierto es que es divinamente monumental (catedral, con claustro cubierto de azulejos; Palacio de la Bolsa, Palacio Episcopal, el ayuntamiento, la Casa de la Música...), con su propia torre Eiffel y todo -la torre de los Clérigos-, un enclave geográfico que la hace única, una vamos a decir orgía de puentes, una librería épica (Lello, sus escaleras inspiraron a J.K. Rowling su 'Harry Potter')...

Oporto es también sus fachadas de azulejo. (Foto: The Yeatman)
Oporto es también sus fachadas de azulejo. (Foto: The Yeatman)

Y seguimos: un museo de arte contemporáneo necesario (Fundación Serralves), un café de los que nos gustan (el Majestic), una calle peatonal con encanto (rua das Flores), una estación de tren de película (San Bento) y mucho pero mucho vino (y bodegas, estas ya en Vila Nova de Gaia, desde donde se tienen las mejores vistas). No faltan las fachadas de azulejos ni el tranvía. Esto es Portugal. Y comer hay que comer en Antiqvvm o Pedro Lemos, o irse de petiscos (de tapas).

No te pierdas: un crucero por el Duero. Coger el barco te llevará hasta el barrio más marcadamente portuense, Ribeira.

Dónde alojarte: en el hotel Flores Village (desde 117 euros), cuya terraza sobre la ciudad no tiene precio; el hotel Teatro (desde 117 euros), construido sobre un ídem y con atmósfera igualmente dramatizada, donde estarás entre bambalinas, o The Yeatman (desde 198 euros), un Relais & Châteaux con una panorámica del Duero de escándalo.

3. Roma, eternamente bella

Qué podemos decir de Roma, que hay que volver una y otra vez y así eternamente, para ser cautivos del Tíber y caer rendidos al embrujo de la Antigüedad y ese pintoresquismo que solo tiene el Trastévere, con sus trattorias, sus callejuelas estrechas y toda su bohemia. Roma es también la capital de nuestro imperio, el viajero, así que preparados para conquistar (o reconquistar) la ciudad de las siete colinas y más. Todo aquí es un museo: el Foro Romano, el Mercado de Trajano, el Coliseo, las Termas de Caracalla y ese apabullante suma y sigue en el que se acumulan las villas, las fuentes -cómo no citar la Fontana de Trevi-, las termas, las catacumbas, los arcos de triunfo, los palacios y las plazas (de España, Navona, del Popolo...).

Roma es alucinantemente bella. (Foto: J.K. Place Roma)
Roma es alucinantemente bella. (Foto: J.K. Place Roma)

Y como en Oporto, los puentes (cruzar el de Sant'Angelo una y otra vez). Pero entre estos muros te acordarás de aquella loba que amamantó a aquellos Rómulo y Remo. Puede que te posea el síndrome de Stendhal y que te sientas así, como un peregrino de la belleza, mientras te imaginas ir en Vespa con Audrey Hepburn o Gregory Peck, según. Desde luego nadie da más.

No te pierdas: la puesta del sol sobre el Tíber. Y tampoco el singular rincón Coppedè, donde se mezclan todos los estilos: griego, medieval, barroco, art decó... Para compritas, el Mercato Centrale de la Estación Termini y el mercado dominical de Porta Portese, en el Trastévere.

Dónde alojarte: el G-Rough, en un edificio del XVII en plena Piazza di Pasquino, es magnífico. Desde 312 euros. O el lujoso y sofisticado J.K. Place Roma, en Via Monte d'Oro, cerca de todo. Desde 415 euros.

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