Globos de Oro: ¿Ha matado el activismo a la alfombra roja?. Noticias de Estilo
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¿Ha matado el activismo a la alfombra roja?

La alfombra roja de los BAFTA se tiñó de negro de nuevo. ¿Estamos ante el fin de la 'red carpet'?

Foto: Angelina Jolie en los BAFTA. (Gtres)
Angelina Jolie en los BAFTA. (Gtres)

Hace años era imposible echar un vistazo a los listados de las mejor vestidas y no encontrar entre los diseños más aplaudidos a la firma Marchesa, que hasta hace poco era la preferida de Hollywood. Hoy, la firma de Georgina Chapman, exesposa de Weinstein, no solo ha cancelado su desfile en la Semana de la Moda de Nueva York, sino que ya no desfila por la alfombra roja en los eventos más glamurosos.

Desde los Globos de Oro, en realidad, lo que realmente ha cambiado es el verbo que utilizamos a la hora de hablar de la 'red carpet'. Las actrices ya no ‘desfilan’ por la alfombra, sino que aprovechan su presencia en los eventos para hablar y para reivindicar, algo que sus compañeros masculinos llevan haciendo toda la vida. En un giro inesperado la moda es, de repente, lo de menos en la alfombra roja. Las grandes firmas siguen presentes, por supuesto, pero ahora que el negro se ha convertido en el color del movimiento Time´s Up, un color 100% seguro que jamás ha sido el preferido en los grandes eventos por carecer de riesgo y osadía, la espectacularidad ha de estar en las palabras de la que lleva un diseño y no en el diseño en sí.

Objetivo: mandar un mensaje

Los premios BAFTA han vuelto a teñir de negro la alfombra roja, y muchos de los asistentes cambiaron a sus +1 por activistas feministas. Tras haber 'ensayado' cómo llevar el color reivindicativo en los Globos de Oro, muchas actrices han subido la apuesta y han apostado por diseños negros que han cubierto sus cuerpos mucho más de lo habitual. Parece que el 'naked dress' ya no tiene -si es que alguna vez lo tuvo- sentido en la 'red carpet'. Saoirse Ronan apostó por un cuello vuelto y Riseborough eligió un vestido de Elie Saab con mangas -¡mangas!- de encaje.

El hashtag más repetido cuando hay una alfombra roja de por medio es #timesup. Ya no hay memes ni un vestido en el que internet vuelque su ingenio. Al igual que los hombres visten de traje para asistir a cualquier evento, creando una sensación de camaradería, las mujeres ya no se visten como si estuvieran destinadas a competir entre ellas, sino que el negro se ha encargado de imponer la igualdad también sobre la alfombra. El papel de las actrices no se limita ya a estar bellas y a hablar del vestido que llevan, sino que ahora su objetivo es también mandar un mensaje.

Frances McDormand. (Gtres)
Frances McDormand. (Gtres)

El problema de delegar en un color un mensaje es que el color 'per se' pierde fuerza. Cuando Coco Chanel inventó en 1926 el 'little black dress', el negro se convirtió en un color apto para todo tipo de eventos, por lo que el reto de hacer que brillara ante los focos no era tan complicado. El reto real ante la inesperada llegada de un 'dress code' lo vivieron las firmas de moda, que tuvieron que activar a sus equipos y teñir de negro los showrooms para crear vestidos de gala negros en un tiempo récord. Como era de esperar, todo salió a pedir de boca y las actrices lucieron diseños repletos de detalles 'embellished' y transparencias con los que hacer que la alfombra roja no fuera un auténtico funeral glam. Frances McDormand sí marcó la diferencia con su look. La actriz prescindió de maquillaje alguno y apostó por zapatos planos mientras sus compañeras se apoyaban en sus acompañantes masculinos para mantener el equilibrio.

Leticia Dolera fue la española que se apuntó a la comodidad plena en la alfombra roja de los Goya, donde las reivindicaciones quedaron relegadas a abanicos mientras que Dolera quiso mandar el mensaje de que se puede estar perfecta en traje y en zapato plano. Cristina Castaño indicó que todas deberían haberse vestido de negro para apoyar la causa, pero la actriz considera que Time´s Up no ha de llevarse consigo el glamour de la alfombra roja. “Si llevo muchas horas de trabajo encima, creo que este ha de contarse. Hoy llevo un vestido de Vicky Martin Berrocal y tengo que hablar de él, al igual que tengo que decir que llevo joyas de esmeraldas de Rabat. Esta pasarela está también para hablar de moda y artesanía y hacerlo no tiene que ver con el machismo, sino con que la alfombra es una pasarela para hablar también de moda”, explicaba con convicción la actriz. La mayoría de las actrices españolas de la noche reivindicaron también la importancia de hablar de moda en la 'red carpet', quizás porque en España el Time´s Up aún no ha estallado con fuerza y porque bastaba con abanicarse con el abanico rojo para demostrar sus convicciones.

La actriz Rose McGowan cree que hacer del negro la bandera del activismo es un acto de hipocresía. Así se lo hizo saber a sus seguidores cuando en Twitter anunció que por muchos vestidos negros que lleven, recibirán sus premios felices y las cosas no cambiarán en absoluto. “Me asquea vuestra hipocresía. Quizás deberíais llevar Marchesa”, dijo a sus followers.

¿Interpretando un papel?

Para la crítica de moda Robin Givhan, el movimiento tampoco es acertado. “Lo que se lee es que la forma adecuada de actuar contra el acoso sexual es cambiar tu look”, señaló. “Quizás sería más poderoso si las actrices se compran un vestido -negro, rosa o del color que sea- en lugar de ser vestidas”, dijo en Twitter. Porque, al final, muchos creen que muchas actrices llevan sus vestidos negros como disfraces, como si fueran parte del papel que han de interpretar, y que la lectura es que su estilista ha querido que esa noche interprete el papel reivindicativo, que es la nueva moda. Medios como ‘The Cut’ optaron por limitarse a señalar qué firma vestía a cada asistente, sin hacer listados de las mejor y peor vestidas de la noche, porque como señalaban en un artículo en el que explicaban el porqué de su decisión, hacer el ranking habría sido como decir “el activismo te sienta bien, o peor: el activismo no te sienta bien”.

Jennifer Lawrence. (Gtres)
Jennifer Lawrence. (Gtres)

La gran pregunta es si estos eventos, considerados como antesalas de los Oscar, no cambiarán el pantone cuando llegue la gran noche y el cine y la moda tomen la delantera a los mensajes reivindicativos. No olvidemos que la capacidad de cambiar la fuerza y el significado de la alfombra roja no radica únicamente en los que desfilan por ella, sino también en el tipo de cobertura que hagan los medios y en las preguntas que se hagan sobre la alfombra. Ahora que la ridícula 'mani cam' del portal 'E!' ya no obliga a las actrices a hacer a sus dedos desfilar por una cámara mini para ver los detalles de sus manicuras, quizás pronto desaparezcan los listados de las mejor y peor vestidas. Lo que es indudable es que las preguntas formuladas han de cambiar y que cuando las cuestiones acerca del abuso se agoten, los reporteros quizás vuelvan al socorrido '¿De quién es tu vestido?', pregunta que muchos han de plantear en los eventos por obligación y que ahora llena de terror al periodista que ha de hacerlo.

Vestir de rojo, con escote y... hablar

La mayoría de los encargados de cubrir la alfombra roja para medios femeninos están especializados en moda y se especializan en hacer que la alfombra roja brille con fuerza y glamour, no en cuestionar sus destellos. Cuando los reporteros de 'E!' y NBC optaron por cambiar sus preguntas para no limitarse a la cuestión “¿De quién vas vestida?”, sino “¿Por qué vas de negro”, ocurrió algo curioso. Las actrices emplearon sus minutos de oro para hablar de las desigualdades, mientras que sus compañeros masculinos hablaron de sus proyectos. Parece que las mujeres todavía no pueden hablar de su trabajo, no. Todavía... no.

Veremos qué nos deparan los Oscar y si el color se hace con la alfombra roja. Nosotros, desde casa, sabremos si es Elie Saab o Givenchy la firma que ha diseñado tal o cual vestido, porque haya color o no a la entrada del teatro Kodak, la moda tiene que seguir adelante. La 'red carpet' no debería morir, porque la industria de la moda da empleo a miles de personas, a miles de mujeres y a miles de amantes de la costura que también quieren ver con orgullo, desde sus televisores, cómo la actriz del momento luce el vestido en cuya confección participaron. La clave para que todo cambie es que entendemos que una mujer puede llevar un vestido rojo con escote corazón y hablar de cine, de política, de moda o de lo que le plazca, porque el verdadero glamour no es llevar joyas de esmeraldas ni una tiara de cristales, sino poder hablar. Y de los periodistas depende que les brindemos esa posibilidad.

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