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¡No estoy a dieta, estoy enferma! De Gigi a Tamara o cuando la salud juega con el peso de las famosas

Parecía que Gigi Hadid se alimentaba solo de batidos y aire, y resulta que tiene la enfermedad de Hashimoto. La hija de Preysler padece hipotiroidismo y Selena Gomez, lupus

Foto: Selena Gomez, Gigi Hadid y Tamara Falcó (Fotos: Gtres)
Selena Gomez, Gigi Hadid y Tamara Falcó (Fotos: Gtres)

La última que ha tenido que salir al paso de los rumores sobre su peso ha sido la modelo Gigi Hadid tras desfilar en Nueva York. Pero no es la única que ha tenido problemas con la báscula por culpa de una enfermedad que, al final, ha tenido que sacar a la luz.

Nos gustan las celebrities… y meternos con ellas. Instagram o Twitter se han convertido en los nuevos foros en los que poner verdes sus estilismos, sus vacaciones, sus mascotas y sus curvas, tanto la ausencia de ellas como su exceso. Pero en más de una ocasión, esas opiniones no deseadas pinchan en hueso, concretamente en el de una mujer que está sobrellevando, como puede, una enfermedad que afecta a su físico. Estas son algunas de las que más críticas han recibido y han confesado a sus fans que no están a dieta, están enfermas.

Gigi Hadid

La modelo que se hizo famosa por tener chicha donde otras no tenían nada luce ahora un aspecto tan espigado como cualquier compañera de pasarela. Y, claro, las críticas, en forma de chismorreos sobre un posible consumo de drogas o si Gigi se alimenta solo de batidos y aire, no han tardado en llegar. Ella misma salió al paso en su cuenta de Twitter con estas declaraciones: “Para todos aquellos que estáis tan interesados en saber por qué mi cuerpo ha cambiado a lo largo de los años, es posible que no sepáis que cuando empecé a los 17 años todavía no había sido diagnosticada de la enfermedad de Hashimoto; a todos aquellos que dijisteis que estaba “demasiado gorda para la industria”, lo que veíais era inflamación y retención de líquidos debido a esto”. La tiroiditis de Hashimoto es la causa más habitual de hipotiroidismo. En ella el organismo se vuelve contra sí mismo y crea anticuerpos que atacan la glándula tiroides. Y sí, en su fase inicial, puede provocar aumento de peso.

Selena Gomez

A la ex chica Disney la machacaron en 2015 por publicar unas fotos de sus vacaciones mexicanas con un bikini negro y (lo que consideraron las malas lenguas) unas curvas de más. Ella contestó en su misma cuenta que le importaba un pie lo que el mundo pensara de sus nuevas curvas (aunque después confesó que tuvo que ir al psicólogo por culpa de esas críticas). Lo que los troles no tuvieron en cuenta es que las nuevas curvas de Selena eran, en realidad, sus dimensiones reales, y que su pasada delgadez se debía no a la adicción a las drogas (como también habían especulado), sino a las sesiones de quimioterapia a las que se tuvo que someter para mantener a raya el lupus que padece la cantante. La mala noticia es que los corticoides y los medicamentos hormonales que se suelen emplear para luchar contra esta enfermedad autoinmune tampoco la van a ayudar, en el futuro, a tener una relación muy estable con la báscula.

Tamara Falcó

En 2016 se hinchó. Tanto que tuvo que dar explicaciones sobre su nuevo tamaño. De nuevo, el culpable era el tiroides o, más bien, lo poco que funcionaba. “Estoy gorda porque tengo un problema de tiroides que, aunque ya estoy poniendo todo para solucionarlo, es largo y pesado. Es un primer momento me agobió bastante pero luego he aprendió a amar las curvas femeninas”, explicó entonces. Tamara padece hipotiroidismo, lo que significa que su glándula tiroides tiene un funcionamiento anómalo y produce muy poco cantidad de hormona tiroidea, lo que provoca, a su vez, un decaimiento general de las funciones del organismo: los ojos y la cara se hinchan, se aumenta de peso, se sufre estreñimiento… La solución está en una pastilla de hormona tiroidea sintética que la hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón deberá tomarse cada día de su vida, algo que ya debe de estar cumpliendo porque ha vuelto a retomar su talla habitual. Adiós kilos de más, bienvenida hormona tiroidea.

Sarah Hyland

Sarah Hyland en una imagen reciente de su Instagram.
Sarah Hyland en una imagen reciente de su Instagram.

Ante el brusco cambio físico y la pérdida de kilos en caída libre de la actriz de 'Modern family', los trolls de las redes sociales no tardaron en acusarla de promover la anorexia con frases tan delicadas como “tu cara es más grande que tu cuerpo y eres asquerosa”. La actriz salió del paso sin confesar el nombre de su enfermedad, pero explicando lo desagradable que era para ella estar tan delgada y que todo se debía al tratamiento con predmisona que estaba siguiendo y que le estaba salvando la vida. La prednisona es un fármaco corticoesteroide muy potente que se emplea en múltiples enfermedades como artritis; esclerosis múltiple (una enfermedad en la que los nervios no funcionan adecuadamente); lupus y ciertas condiciones que afectan a los pulmones, piel, ojos, riñones, sangre, tiroides, estómago e intestinos. Y, por supuesto, cáncer. Cualquiera de los problemas es suficientemente grave como para que Hailey Dunphy esté más preocupada por su salud que por su peso.

Rihanna

Que la de Barbados ya no está para esconderse detrás de su 'Umbrella' no es ningún secreto. Como además es de armas tomar, nadie se ha atrevido a decir ni media. Todo lo más, cuando empezó a coger peso, se sugirió que podía estar embarazada. El rumor creció más que su hijo ficticio y llegó a todas las redacciones hasta que una fuente cercana a la artista declaró para el portal 'Hollywood Life': "Rihanna no está embarazada, siento decepcionar a todos, pero no. Ella tiene algo que contar, pero es privado". Y aquí seguimos, esperando. Que no sea nada Riri.

Lady Gaga

"Cualquier diosa es bella sin importar la talla", dijo la mismísima Mother Monster en las redes sociales cuando los haters se cebaban con sus cambios de peso. Tampoco es que pueda hacer mucho más para evitarlo (ni a los haters, ni a los kilos). La cantante y diva padece fibromialgia, motivo por cual ha tenido que anular más de un concierto y por el que acumula kilos con gran facilidad, a pesar de que en cuanto puede se pega unas palizas de infarto con giras, entrenamientos, coreografías y ensayos. Esta enfermedad provoca desequilibrios hormonales que afectan a los niveles de cortisol, el tiroides, la serotonina y la insulina, así como a la producción de hormonas del crecimiento. Por culpa de estos desequilibrios hormonales, el metabolismo se vuelve más lento y los kilos se acumulan.

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