Logo El Confidencial

¡No te lances sin red! Señales para detectar una cita fallida y evitar llevarte un chasco

¿Cuántas veces hemos ido a cenar con alguien que nos gustaba y hemos presumido con anterioridad de tener una cita cuando en realidad era una simple quedada? Pasar pasa. Todos lo hemos vivido

Foto: ¿Tú también te has montado una película digna de Oscar con tu cita? (Foto: Gucci)
¿Tú también te has montado una película digna de Oscar con tu cita? (Foto: Gucci)

Chico conoce a chica o viceversa. Chico y chica se llevan bien y comienzan a quedar para ir al cine, comer, cenar, ir a una exposición… ¿Se podría decir que todos estos encuentros son citas? Bien, acudamos al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (que para algo está). Según señala este en su primera acepción, una cita es “un señalamiento, asignación de día, hora y lugar para verse y hablarse dos o más personas”. Correcto. ¿Qué dice la segunda? Que una cita puede ser también una “reunión o encuentro entre dos o más personas, previamente acordado”. Entonces, queda clarísimo que el chico y la chica están teniendo citas. Pero aquí viene el ‘quid’ de la cuestión. No todas las citas tienen una oculta intención romántica tras ellas o por lo menos no por parte de las dos personas convocadas a ella.

El problema se nos plantea, tanto a hombres como a mujeres, cuando tenemos dudas. Y eso, en pleno siglo XXI y con las nuevas tecnologías supliendo la comunicación cara a cara, es bastante frecuente. “Me ha escrito para salir a cenar. Lo conocí en una fiesta y nos caímos bien, pero no sé si es una cita”. ¿Te suena esta frase final? Primero, dejemos clara una cosa. Cuando uno tiene dudas, casi seguro que no es una cita. O por lo menos es preferible acudir a ella con cero expectativas de que lo sea. Sin embargo, si por algo se caracteriza la mente humana, es por montarse películas amorosas dignas de un Oscar.

Telenovelas mentales a un lado, hay ciertos signos que pueden darnos alguna pista de que lo que estamos viviendo no es una cita. Solo hay que saber verlos a tiempo e identificarlos.

¿Quién es él o ella?

Importantísimo saber con quién estamos quedando (aunque parezca de locos). No es lo mismo quedar a cenar con un amigo de un amigo al que conocimos en una fiesta y que al día siguiente nos llamó para ver si nos apetecía quedar que salir a tomar unas copas con un antiguo amigo al que hacía siglos que no veíamos y al que nos encontramos por la calle por pura casualidad. En el primer caso puede que le hiciésemos gracia y quiera conocernos algo más (por lo cual sí que habría alguna intención oculta), pero en el segundo, todo fue producto del azar y no habría ningún motivo para creer que dicha cita tendrá un toque romántico.

¿Qué lleva puesto?

¿Es esta pregunta superficial? Puede, pero la ropa que elegimos para una cita no tiene nada que ver con la que nos ponemos para ir a jugar al pádel, hacer la compra o quedar con nuestros amigos. Y el que diga lo contrario miente. Mucho, además. Por un simple motivo. Cuando te gusta alguien, quieres que esa persona vea la mejor versión posible de ti mismo (tanto física como emocionalmente). Y la ropa es el primer aliado al que todos recurrimos para potenciar lo que la genética tuvo a bien ofrecernos e, inevitablemente, ocultar lo que nos dio pero de manera no tan agraciada. Por si queda alguna duda, si se presenta en el bar en chándal, no es una cita.

No hay contacto físico

No se trata de que nos haga un placaje cual jugador de rugby nada más llegar, pero el roce lleva al cariño y denota pasión y deseo. Si por nada del mundo nos toca, ni aunque sea un leve roce para apartarnos de ese camión que está a punto de atropellarnos, asumamos que no es una cita.

No se interesa por nuestro bagaje sentimental

Tampoco hace falta que nos haga un cuestionario exhaustivo, pero normalmente cuando alguien está interesado en otra persona, quiere saber a qué se está enfrentando. Es decir, quiere saber con qué taras venimos de casa. Eso es así.

Mira constantemente el móvil

Si está prestando más atención a los pasos que ha dado hoy o a sus mensajes de WhatsApp que a nuestra interesante disertación sobre cómo conseguimos encontrar piso sin morir en el intento, no es una cita. Mostrar interés en lo que la otra persona nos está contando (aunque sea un absoluto aburrimiento) es algo que solemos hacer cuando estamos en una cita romántica real. Si coge el teléfono para atender llamadas que no son una emergencia, tampoco tiene buena pinta.

Nos habla de sus líos amorosos (sexuales)

Si no tiene reparos en contarnos que actualmente se está viendo con más gente, no es una cita. Que no os engañen aquellos que dicen eso de “bueno, igual se lo está inventando para darte celos”. Sí, claro. Hacednos caso, el mundo de las citas no es una película de Meg Ryan. Ah, bueno, y si nos dice que está saliendo consigo mismo, olvídate también.

Nos dice claramente que no es una cita

Si la frase 'esto no es una cita' o 'no, no, si no somos pareja' sale en algún momento de la conversación, ¡no es una cita! Y aquí ya sí que no hay Hollywood que lo resucite.

¿Tienes un dispositivo móvil iOS o Android? Descarga la APP de Vanitatis en tu teléfono o tablet y no te pierdas nuestros consejos de moda, belleza y estilo de vida. Para iOS, pincha aquí, y para Android, aquí.

Estilo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios