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Ghosting, love bombing y otras formas de que te den calabazas en Tinder

El Whatsapp, las redes sociales y las apps de ligoteo permiten a la gente acercarse, pero también brindan oportunidades de ningunear sin dejar rastro. Esto es un diccionario del plantón moderno

Foto: ¿Te están dando calabazas vía redes sociales o Whatsapp? ¡Entérate! (Foto: Wildfox)
¿Te están dando calabazas vía redes sociales o Whatsapp? ¡Entérate! (Foto: Wildfox)

La historia de la literatura está plagada de grandes seductores que con sus ardides les sustrajeron las ilusiones y la honra a incautas damiselas. En la actualidad no falta ser un estratega del amor como Valmont o tener la labia de Casanova. Cualquier bípedo con un coeficiente intelectual raso y una educación nula puede robarle la autoestima (inflando la propia) a cualquier persona que tenga a bien aspirar a buscar pareja. ¿Y cómo lo hacen? Más o menos como siempre, pero en los tiempos que corren hemos empleado un término anglosajón para designar cada una de las formas en las que te pueden romper el corazón. Seguramente, ya habrás leído artículos en los que se definen estas palabras, aquí y ahora ofrecemos un glosario definitivo para dejar de mirar el móvil obsesivamente en busca de una respuesta que: o no llegará o prolongará el sufrimiento.

Ghosting: hacer mutis por el foro

Este es el término más conocido del diccionario de plantones: el otrora perfecto pretendiente, con el que pudo haber conocimiento bíblico o no, pero que mostraba un interés se convierte en un ghost (fantasma) y desaparece de la faz de tus mensajes. No suele haber más motivo que el interfecto ha decidido acabar con la relación y no ha encontrado los reaños para comunicarlo. Puede simplemente dejar de contestar a los mensajes o, incluso, bloquear a la otra persona. Esto se puede hacer cuando la relación tuvo lugar siempre mediante herramientas virtuales: no tenéis amigos en común y no os vais a encontrar en el mismo bar. Aprovechando esta impunidad, el o la tiparraca en cuestión desaparece sin dejar más huella que una persona con cara de pasmo que, en muchos casos, caerá en el error de cuestionarse qué hizo para que saliera por patas. Lo mejor en estos casos es pasar página lo antes posible y dejar de preguntarse lo que aconteció, pues la única respuesta es que te tropezaste con un desgraciado/a por el camino.

Benching: cuando eres el segundo plato

Significa, literalmente, estar en el banquillo. Y esto se traduce en ser la segunda, tercera o cuarta opción de alguien que quiere mantenerte expectante por lo que puede pasar o simplemente para aumentar la autoestima. La situación sería más o menos esta. Hablas con alguien, te gusta y parece que la historia tiene posibles. Pero un día desaparece. "Ya me ha hecho un ghosting", aventuras con tristeza. Pero el que dabas por finiquitado, se levanta cual zombi, y al cabo de un tiempo te envía un mensaje y parece, pues, que la cosa vuelve a tener futuro. Y la víctima de esta táctica, no quiere parecer una plasta preguntando qué ocurrió para que desapareciera y se queda anclada en una esperanza que nunca llegará a buen puerto. A rebufo de la charla, se reactiva la esperanza que acabará en una nueva desaparición. La formas de mantener viva la llama del otro a veces pueden incrementar el grado de crueldad: se puede planificar un encuentro que en el último momento se anula. La razón es que eres el segundo plato, tienen el primero, la persona (o personas) que les gusta más y tú estás ahí por si la historia no les resulta. En estos casos también se impone el carpetazo a la relación.

Breadcrumbing: "Tú espérame, igual me paso"

A la persona que practica esta táctica, un día le da por hablar de lo divino y lo humano y parece que tenéis muchas cosas en común, pero después el nivel baja, como si solo hubiera estado en tu cabeza y te deja algunos mensajitos para no cortar la relación y que estés ahí, a su disposición, en una eterna espera. Te están haciendo breadcrumbing es decir, te están lanzando migajas de pan que alimentan tu ilusión justo para que esté en el nivel de supervivencia y no muera de inanición. Habitualmente, estas relaciones, por su naturaleza inconcreta, se desarrollan en un escenario virtual. Nunca hay forma de llegar a quedar, porque el otro siempre da largas para no comprometerse hasta el último momento. Además de su inconcreción, suele argumentar que tiene trabajo o lo que sea. También pueden acontecer en un plano más físico: acostumbran a ser aquellos que entre las sábanas te hablan de que te tienen que presentar a todos sus amigos y de los que no vuelves a saber hasta que claramente adolecen de un calentón. Vamos, que solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando llueve.

Cushioning: cuando un clavo quita otro clavo

Todos hemos oído esta expresión como remedio al mal de amores. Pues bien el cushioning es como tener un clavo en reserva. La persona en cuestión tiene una relación que no va muy bien y en vez de focalizar en arreglarla o acabarla, se lanza a buscar una alternativa para no quedarse compuesto y si novio/a. Aquí se consigue un dos en uno a la hora de fastidiar. Por una parte, la pareja oficial padece el devaneo virtual. Por otra, el objetivo del cusioning alberga ilusiones en muchos casos sin saber el compromiso que tiene la otra persona. Evidentemente, como está comprometida, no podrá tener una relación normal y recurrirá a las largas y a las tretas para que esté a la espera de lo que pueda pasar.

Love bombing: eres el amor de mi momento

Casi todas las tácticas anteriormente descritas se pueden oler a la legua, pues el que las realiza siempre intenta ser inconcreto, dar poco para que nunca se le pueda acusar de nada. Sin embargo, un love bombing es todo lo contrario. Parece que la persona que lo practica esté viviendo el amor de su vida, una historia que haría que 'Love Story' pareciera una comedia de adolescentes. Sin embargo, ese épico romance, con todos esos planes de dar la vuelta al mundo y amarse más allá de la muerte, hace aguas al cabo de poco, en ocasione en un mísero mes. ¿La razón? Son adictos a la adrenalina de los principios y cuando estos dejan de serlo, llega el momento de buscar otros.

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