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Cuando los campamentos de verano son la salvación de esos matrimonios (con hijos)

No es casualidad que la mayoría de las discusiones, separaciones y/o divorcios entre parejas estables se produzcan durante la época estival. Y si hay niños de por medio, mucho peor

Foto: Los campamentos de verano pueden ser la mejor excusa para recuperar los planes en pareja. (Zara Home)
Los campamentos de verano pueden ser la mejor excusa para recuperar los planes en pareja. (Zara Home)
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No es casualidad que la mayoría de las discusiones, separaciones y/o divorcios entre parejas estables se produzcan durante la época estival. Y si hay niños de por medio, mucho peor. Quizá la solución esté en los benditos (y demandados) campamentos de verano. Hay padres que no dejan a sus hijos solos ni a sol ni a sombra. La vida en pareja pasa a un segundo plano y los pequeños (o no tanto) se convierten en el centro sobre el que gira la relación. Craso error, amigos. Y no lo decimos nosotros, lo afirman cientos y cientos de psicólogos que año tras año intentan alertar a los matrimonios de que su descendencia quizá debería pasar un par de semanas alejada de la nave nodriza.

Las estadísticas hablan por sí solas. Uno de cada tres divorcios (en parejas con hijos) se produce en septiembre. Y es que el verano es una prueba de fuego para la mayoría de ellos. ¿El motivo? Mejor hablemos en plural porque son una serie de catastróficas desdichas las que llevan a papá y a mamá a un punto de no retorno.

El primer punto a destacar es que la mayoría de matrimonios con hijos se han olvidado de que para poder criar a sus vástagos en amor y compañía, primero deben estarlo entre ellos mismos. Porque al igual que los perros huelen el miedo, los hijos también se percatan de cuando las cosas en casa no están muy allá. Por mucho que estemos en la playa haciendo castillos de arena junto a ellos.

El segundo motivo es la falta de descanso. ¿Realmente disfrutáis de verdaderos momentos de desconexión viajando con dos churumbeles, carritos, pañales, papillas, biberones, parques infantiles e interminables episodios de ‘La patrulla canina’? Preguntamos. La respuesta seguramente será no y he aquí donde llega la tercera razón por la que nos hartamos de nuestra pareja durante el verano y las vacaciones.

No pasamos tiempo de calidad con nuestra media naranja (ya casi tornando a limón). ¿Estamos diciendo que la culpa de eso la tengan los niños? Para nada. Rotundamente no. Sin embargo, psicólogos expertos en relaciones de pareja recomiendan que los padres, sobre todo si son primerizos, no se olviden de sacar un par de días, como mínimo, para hacer una escapada romántica. Ok, hasta aquí todo correcto. O casi todo, porque ¿qué pasa si me siento culpable por dejar al niño con los abuelos? Bingo.

En ocasiones no es tanto el no querer volver a disfrutar de una mini luna de miel junto a nuestro ‘cari’, sino la sensación de que no puedes o debes hacerlo porque estás abandonando a tus hijos. Mentira. Simplemente estás trabajando en tu relación de pareja para que pueda durar eternamente. Que levanten la mano todos aquellos que fueron mandados a un campamento de verano durante su infancia o juventud.

Exacto. De hecho, enviar a vuestros pequeños del alma a un campamento (mucho mejor que endosárselos a sus abuelos, que ya tuvieron bastante con nosotros) no solo es bueno para vosotros, sino también para ellos. ¿No lo creéis? Pues sí. Y quizá si os exponemos todas las ventajas de esta opción, valoréis hacer una escapadita para solucionar vuestros rocecillos.

1. Serán más tolerantes y sociables

Acostumbrados a sus compañeros de clase, actividades extraescolares, vecinos, etcétera, saldrán de esa burbuja social que dominan y tendrán que enfrentarse a ese crudo momento de “Hola, soy Edu. ¿Quieres jugar conmigo?” Lo superará, estamos seguros.

2. Atajarán la mamitis/papitis

Todos los padres malcrían y consienten a sus hijos en mayor o menor medida. Y es normal, hasta cierto punto. Por eso, los campamentos de verano les harán ver que mamá y papá no siempre van a estar ahí para solucionar sus problemas. No les vendrá mal experimentar un poco de ‘real life’ aunque sea por un momento.

3. Ganarán confianza en sí mismos

No tener a sus progenitores cual guardaespaldas las 24 horas del día les hará darse cuenta de que son personas independientes y de que pueden tomar ciertas decisiones en solitario. Vale, no mucho, pero un poquito sí. Lo justo para que puedas hacerle entender cuando vuelva a casa que la cama es suya y la tiene que hacer.

4. Más entretenimiento analógico

La naturaleza, las nuevas amistades, intentar comunicarse con ese niño inglés que tan bien le cae... Todo eso hará que se olvide del móvil… O no, no podemos asegurarlo.

Y si todavía no os hemos convencido, solo os diremos cinco palabras. Dormir sin despertador ni obligaciones. ¿Qué nos decís ahora?

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