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Ginkgo Sky Bar: tómate un cóctel en Madrid como si estuvieras en Tokio (o mejor)

Un combinado que, además, será como dar la vuelta al mundo desde el cielo de la capital. Esto de estar en la planta 12 de un hotel entre el Palacio Real y el Templo de Debod es más que un placer

Foto: El Ginkgo Sky Bar es un lujo sobre el cielo de Madrid. (Foto: Cortesía)
El Ginkgo Sky Bar es un lujo sobre el cielo de Madrid. (Foto: Cortesía)

Las terrazas no son solo para el verano, aunque lo parezcan; las bicicletas al final tampoco. Tenemos un ejemplo en la del VP Plaza España Design, que mantiene, para nuestra fortuna, las puertas abiertas todo el año. Esto quiere decir que podemos hacernos parroquianos eternos de ese bar que mira al cielo con nombre de árbol asiático único y legendario (logró sobrevivir a la bomba de Hiroshima). El Ginkgo Sky Bar no cierra ni en lo más crudo del crudo invierno y además está en la cresta de la ola, aunque ya no sea pleno agosto. Nos subimos hasta la planta 12 de este hotel. Esto va de cócteles... y otras tres cositas más.

1. Cócteles de autor

El Ginkgo no es solo un espacio gastronómico en el que venir a sacarle todo el partido a su carta, sino también una coctelería por las nubes, que presume, llegando ya casi el otoño, de sus cócteles con firma, que son creaciones exclusivas, la llamada “alquimia del siglo XXI”, pero también clásicos reinterpretados. La propuesta es un viaje a bordo de los combinados por todo el globo terráqueo. Ahí está la vuelta al mundo en un gin fizz (literal), que sale de Inglaterra con su ginebra, cruza Brasil con sus limas, hace escala en París para comprar la flor de saúco, atraviesa Sevilla para adquirir agua de azahar, pasando por Valencia para disfrutar de sus naranjas, incorporando la ceremonia del té de Japón, el yuzu de China y las almendras amargas de Polinesia. Y es solo uno de ellos. La cosa es que el verano siga siga y no pare.

¿Una vuelta al mundo en un gin fizz? (Foto: Cortesía)
¿Una vuelta al mundo en un gin fizz? (Foto: Cortesía)

2. A descubierto y... a cubierto

Vale que es una terraza de aúpa, con unas vistas alucinantes (sin exagerar) de 360 grados además y que allí arriba uno tiene la sensación de estar sobre el cielo de Madrid, pero que sepan los navegantes que este Sky Bar tiene zonas cubiertas por si al susodicho le da por llover. Eso y 1.000 metros cuadrados donde caben, además del restaurante y la coctelería, a todo color, una piscina exterior y con fondo transparente que es un regalo para la vista más allá de los baños, que esta vez sí son para el verano... y solo para clientes alojados. No así el jazz, todos los miércoles, desde las 22 h hasta el cierre. A cargo de The Blackjacks.

La espectacular terraza del Ginkgo Sky Bar. (Foto: Cortesía)
La espectacular terraza del Ginkgo Sky Bar. (Foto: Cortesía)

3. No solo para huéspedes

Pero ojalá lo fuéramos. El hotel es un lujo, pero si no tienes la fortuna de alojarte en él y andas vagabundeando por Madrid, que sepas que tiene un acceso directo desde la calle y que aquí podrás comer, cenar o tomarte los mencionados cócteles en un ambiente que peca de cosmopolita y que te hará sentirte en Tokio (o mejor), porque de la piscina ya no hablamos. Quedémonos ahora con esa cocina mediterránea y japonesa, dos polos que se atraen, y un tanto sibarita que firma el chef del hotel, Manuel Martínez. Sobre la mesa, ostra Gillardeau Nº2 al natural o con ponzu de chile chipotle; carpaccio de pulpo o futomaki de salmón, queso crema y cebolla crujiente; huevos rotos de atún al estilo Lucio con arroz del Delta del Ebro; o terrina de rabo de toro y foie con chips de verduras. Para coronar la faena, tarta de chocolate a la cerveza negra o milhojas de crema citrica asiática y nata fresca. De pecado.

Un restaurante con vistas. (Foto: Cortesía)
Un restaurante con vistas. (Foto: Cortesía)

4. ¿Un club japonés?

No, un hotel en Madrid y nada menos que en la plaza de España, allá donde se juntan los caminos. Pero la decoración y el interiorismo, firmados por Studio Gronda, hacen que lo parezca, creando hábitat para este ginkgo. Hay plantas tropicales por doquier, mucho colorido, cuantísimo terciopelo, espejos aquí y allá, y una sensación impagable de estar por las alturas (estas no gastronómicas). De puertas adentro del hotel, a lo largo, ancho y alto de sus 17 plantas, 214 habitaciones y 102 plazas de parking (un lujo en el meollo capitalino), sin olvidar su Biloba Wellness Center y las bicicletas Scott, motobicicletas eléctricas Bultaco y vehículos deportivos para alquilar, que amenizarán tu estancia y alentarán tu viaje.

Dónde: Plaza de España, 3. Madrid.

La piscina, que no la habíamos enseñado todavía. (Foto: Cortesía)
La piscina, que no la habíamos enseñado todavía. (Foto: Cortesía)

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