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FASHION WEEK

Milán en 24 horas: los mejores planes para hacer en la capital italiana de la moda

Aupada como una de las ciudades predilectas de los españoles, Milán conquista por el encanto de sus calles y su amplia y variada oferta de ocio

Foto: Pizzas de Gino Sorbillo, sita en Largo Corsia dei Servi, 11. (Cortesía)
Pizzas de Gino Sorbillo, sita en Largo Corsia dei Servi, 11. (Cortesía)

Cada año son más los españoles que deciden hacer turismo por Europa. Y entre todas las ciudades, Milán (quizá por sus magnificas conexiones) es uno de los destinos más elegidos. Un centro histórico como pocos, una gastronomía que ha hecho historia y una amplia oferta de ocio son algunas de las grandes bazas de esta ciudad de película.

Aunque contratar tours turísticos o recorrerse las calles subido a una bicicleta son las mejores formas de conocer cualquier ciudad, planteamos aquí un día completo para conocer lo más relevante de Milán: paseos, gastronomía (que incluye su famoso aperitivo), cultura y, sí, también algo de shopping. Que para eso es la capital italiana de la moda. Milan è Milan, que dirían.

Galleria Vittorio Emanuele II. (Reuters)
Galleria Vittorio Emanuele II. (Reuters)


Toca desayunar

Una de las mejores cosas de esta ciudad es que hay prácticamente un café en cada esquina. Eso sí, los mejores se pueden disfrutrar en la zona centro, cerca de Lazzarretto. Uno de los que ha ido ganando adeptos en los últimos tiempos es Crazy Cat Café (Via Napo Torriani, 5), una especie de gatoteca en la que los clientes pueden tomar un café rodeados de Blondie, Patti y otros tantos felinos con nombre propio que ya se han convertido en los mejores anfitriones. Su especialidad: las tartas y el café bien hecho servido (¡cómo no!) en tazas con forma de minino. Muy cerca, en Vía Felice Casati 27, Pavé es la opción perfecta para los amantes de la bollería y el pan. Imposible resistirse a sus cruasanes rellenos de crema o chocolate.

Los gatos son los protagonistas en Crazy Cat Café. (Cortesía)
Los gatos son los protagonistas en Crazy Cat Café. (Cortesía)


Un buen plan cultural a media mañana

Las horas previas al mediodía son, por la afluencia de turistas, las idóneas para visitar La última cena, una de las obras más importantes de Leonardo Da Vinci, sita en la iglesia de Santa Maria delle Grazie. Eso sí, tendrás que ir con cautela y reservar cuanto antes las entradas (algunos dicen que, al menos, con un mes de antelación) para no quedarse sin ellas, ya que es uno de los lugares a los que más peregrinan aquellos que visitan la ciudad. El entorno en el que se sitúa es, además, uno de los más bellos de toda la ciudad.

¿Y si comemos?

Imposible visitar a Milán y no degustar una pizza en la zona del Duomo. Y si es una terraza, mejor. Gino Sorbillo (Largo Corsia dei Servi, 11), Obicà Duomo (Via Santa Radegonda, 3) o Fresco & Cimmino (Via Ugo Foscolo, 4) son algunos de los más populares entre los milaneses y los forasteros.

De postre, nada mejor que un helado en alguna de las gelaterías callejeras que habitan en el centro. Helado en mano, un buen plan es visitar a pie lugares como la Galería Vittorio Emanuele II (¿cuántas veces has visto sus bóvedas en Instagram?), la famosísima Piazza del Duomo o el teatro de la Scala, de estilo neoclásico y uno de los centros operísticos más importantes del mundo.

A media tarde...

Al sur de la ciudad, en Largo Isarco, se encuentra la Fondazione Prada, un edificio construido en 2015 y que alberga en su interior la extensísima colección de arte de Miuccia Prada. Aquellos que la visiten podrán disfrutar de la obra de artistas como Francesco Vezzoli, Jeff Koons, Thomas Demand o Damien Hirst. Y, no, el archivo de la firma no está aquí. Al menos por el momento.

Y aunque uno de los elementos que más captan la atención de los visitantes es la torre dorada que corona el complejo (y que fue recubierta por pan de oro de 24 quilates), el bar del museo, el Luce, no se queda atrás: fue decorado por el mismísimo Wes Anderson con su estilo tan años 60 y no le falta detalle. Sí, por un momento creerás que te has hospedado en el hall del celebérrimo Gran Hotel de Budapest. Vete sacando tu smartphone...

Toca renovar el armario

Considerada como la capital italiana de la moda, ir de shopping es de obligado cumplimiento. Y el mejor sitio para hacerlo es el cuadrilátero de la moda, la arteria fashion de la ciudad que incluye Vía Monte Napoleone, Vía della Spiga, Alessandro Manzoni y Corso Venecia. Por allí te encontrarás las boutiques de Gucci, Chanel, Cartier o Alberta Ferretti. Un buen sitio para desenfundar la tarjeta, pero también para caminar por sus calles, ya que en ellas descansan algunos de los edificios con más encanto de la ciudad.

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Y probar el aperitivo

No, el aperitivo italiano no es lo mismo que el español. En Milán se le denomina así al ir de bares por la tarde (generalmente a partir de las 17 horas) y con una única consumición de bebida, poder disfrutar de barra libre de comida.

Una buena forma de poder cenar mientras charlas y te tomas unas copas. Y en el arte del aperitivo, Corso Sempione es la reina. Lugares como Deseo (asentado en el número 2) o BhangraBar (justo en frente, en el 1) son algunos de los más populares de la calle por su excelente relación calidad-precio.

Unas copas para finalizar el día

Navigli es la zona nocturna de moda. Construida a base de canales de agua en el siglo XII para que pasaran los viajeros llegados de toda Europa, hoy se ha convertido en el lugar en el que todos se citan para salir de pubs. San Blas (Via Casale, 3) y sus mojitos o Le Trottoir alla Darsena (Piazza Ventiquattro Maggio, 1) son algunos de los puntos donde se concentra más gente.

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